Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El lucrativo negocio de vender personas en el sudeste asiático

El tráfico de seres humanos mueve más de 7.500 millones de euros en la zona. Niñas y adolescentes son las víctimas favoritas

Una prostituta en una terraza de Bangkok (Tailandia)
Una prostituta en una terraza de Bangkok (Tailandia)

El tráfico de seres humanos (mayoritariamente niñas y adolescentes) es uno de los comercios más lucrativos en el sudeste de Asia. Se calcula que cada año mueve casi 10.000 millones de dólares (unos 7.250 millones de euros). Vietnam es uno de los países donde las redes se dedican a captar a sus víctimas, que acaban en la prostitución, los matrimonios forzados, el trabajo esclavo e incluso el tráfico de órganos extraídos de donantes vivos. La policía vietnamita ha descubierto 3.000 casos en el periodo 2003-2012, casi el doble que en el periodo anterior.

La mayoría de las jóvenes secuestradas o captadas con falsas promesas de trabajo en el norte de Vietnam —el 40% pertenece a minorías étnicas, que representan 15 millones de los 100 que tiene el país— son vendidas en las provincias limítrofes chinas de Ha Chang, Lao Cai, Lang Son y Quang Ninh; aunque también en naciones vecinas como Laos, Tailandia o Camboya. Los hacendados chinos pueden comprarse una mujer o una sirvienta por 20 millones de dong, el equivalente a unos 700 euros.

La cooperación española ha financiado desde 2007 una casa-refugio en las afueras de Hanoi, donde actualmente viven 19 mujeres, algunas con sus hijos, que han conseguido escapar a sus secuestradores. Desde su fundación, son más de 270 las que han conseguido encontrar no solo techo y sustento, sino también atención psicológica y legal y una formación que les permita reconstruir su vida cuando termina el periodo de estancia, que se prolonga por un máximo de 18 meses.

La mayoría de las jóvenes son secuestradas o captadas con falsas promesas de trabajo 

Elena Guillén, asistenta técnica del proyecto, explica que este incluye también campañas de sensibilización social dirigidas a potenciales víctimas, a la policía, para que sea capaz de identificar y atender a las que llegan pidiendo auxilio, y a las propias familias, que con frecuencia rechazan a sus hijas porque las hacen responsables de una supuesta deshonra.

Vietnam ha recibido 250 millones de euros de la cooperación española en los últimos años que han servido para financiar este y otros programas. Pero los recortes de la ayuda al desarrollo han sacado a Vietnam de la lista de países prioritarios (Filipinas es el único que queda en Asia), por lo que en 2015 ya no habrá nuevos fondos para cooperación bilateral. En noviembre se agotarán los 1,4 millones con los que la Agencia Española de Cooperación y Desarrollo (AECID) ha financiado el Peace House Shelter Project (Proyecto de Casa Refugio de Paz) y la agencia vietnamita que lo gestiona está buscando patrocinadores para mantenerla abierta; así como formas de autofinanciación, a través de la venta de los productos que fabrican las mujeres acogidas.

El ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, José Manuel García-Maragllo, no ha visitado la casa, cuya dirección se mantiene en secreto para proteger la intimidad de sus inquilinas. Pero ha recibido una amplia explicación de su funcionamiento y ha podido conocer, a través de un vídeo, los estremecedores testimonios de varias adolescentes que la habitan. Casi un tercio son menores de edad. Una de ellas, víctima de un matrimonio concertado por su familia, escapó caminando campo a través hasta la frontera cuando descubrió que lo que más le gustaba de ella a su marido era su riñón.

“Vamos a intentar por todos los medios que no se deje de financiar del todo”, ha prometido Margallo. Pero, salvo milagros, es seguro que no podrán mantenerse todos los servicios que ahora presta. El Gobierno de Hanoi tiene otras prioridades.