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“Hemos perdido el tiempo con el cambio climático”

Las nubes fascinaban a esta científica de niña

Ha sido jurado en el Premio Fronteras del Conocimiento de Cambio Climático

Sandrine Bony, científica francesa. Ampliar foto
Sandrine Bony, científica francesa.

Quienes creen que la infancia determina el futuro profesional de muchos de nosotros tienen en la investigadora Sandrine Bony (Francia, 1968) un ejemplo más para validar su hipótesis. Física de formación, ha acabado hiperespecializándose en nubes. Sí, en esos evocadores cuerpos celestes capaces de entretener durante horas a cualquiera que intente descifrar cómo se mueven, cómo cambian o simplemente por qué están ahí. Así le ocurría a ella de niña. “Siempre me gustó asomarme a la ventana y mirar las nubes en el cielo. Me fascinaban”, dice. De ahí a estudiar ciencias atmosféricas, un paso. Y a especializarse en nubes, otro: “Además de objetos bonitos, son tremendamente importantes para entender lo que ocurrirá con nuestro clima en el futuro”.

Entender el papel que van a jugar las nubes en un clima más cálido se ha convertido en uno de los campos más interesantes de las ciencias atmosféricas, asegura Bony. Es complicado, porque las nubes tienen dos efectos distintos: por un lado contribuyen al efecto invernadero y tienden a calentar; por otro, reflejan la radiación solar al espacio, con lo que enfrían el clima. La pregunta es: ¿tendremos más o menos nubes en un clima más cálido? ¿Y qué efecto prevalecerá: el invernadero o el de la reflexión?

Bony se esfuerza por trasladar de la forma más sencilla posible los conocimientos que la han absorbido durante casi 20 años de carrera. Entre explicaciones sobre el vapor de agua y las nubes bajas, ni se acuerda de darle un sorbo al café solo que le han servido en la Fundación BBVA, donde atiende a EL PAÍS antes de que se dé a conocer el ganador del Premio Fronteras del Conocimiento de Cambio Climático. Ella, como autora principal del cuarto informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC en sus siglas en inglés) y una de las mayores expertas en simulaciones climáticas, es miembro del jurado.

“Se aprende muchísimo. Para un científico, participar en el IPCC es muy gratificante”, dice sobre su experiencia en este grupo de miles de científicos de todo el mundo que estudian —no llevan a cabo investigación original sino que revisan la literatura científica— la ciencia del calentamiento. Se involucró tanto para el informe de 2007, invirtió tanto tiempo que en este ha decidido “pasar el turno” y centrarse en sus investigaciones. Hace un mes publicó con otros colegas en Nature un estudio según el cual hasta ahora se ha subestimado el aumento de la temperatura global. La clave para llegar a esa conclusión son, cómo no, las nubes.

La experta en nubes cree que reducir emisiones debe ser una prioridad

“Poco a poco empezamos a entender mejor cómo cambiarían las precipitaciones en un clima más cálido, con más CO2. Esperamos que sean mayores en regiones donde ya son altas, y más reducidas en lugares que ya son secos”, explica. Lo que se sabe “hace décadas” es que a más CO2, más calentamiento, así que al preguntarle si hemos perdido un tiempo precioso, asiente: “Hemos perdido tiempo al pensar que, como había incertidumbres, era demasiado pronto para pasar a la acción. Nos equivocamos”. Entonces, ¿estamos a tiempo? “Cuanto más tarde empecemos a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, más tardaremos en reducir los impactos del cambio climático. Será más difícil y más caro”. Bony lo tiene claro: “En Europa debemos ser más ambiciosos, y dar ejemplo a otros países. La reducción de emisiones debería ser una prioridad”.