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PATRICIA ALONSO | Miembro de la junta de médicos

“Sí se puede parar una reforma”

Afem celebra la retirada del plan de privatización que han combatido en la calle y los tribunales

“En este momento, sentimos satisfacción por encima de todo”. Patricia Alonso, miembro de la junta directiva de la Asociación de Facultativos Especialistas de Madrid (Afem), no oculta lo que siente ante la paralización de la privatización sanitaria de Madrid. Su asociación ha sido una de las que ha dirigido el movimiento de protesta contra los planes de la comunidad, en la calle y en los tribunales. “Hemos demostrado que sí se puede parar una reforma que no tenía argumentos económicos ni científicos, y que se puede hacer de una manera muy limpia. Hemos demostrado con argumentos jurídicos, profesionales y sanitarios que no todo vale”, añade.

Alonso prefiere mirar al futuro en vez de al pasado. No lleva la cuenta del dinero que han perdido con los días de huelga, aunque “ha sido mucho”, dice. “Pero también los pacientes han perdido muchas citas, y han puesto mucho dinero. Solo para que pudiéramos llevarlo al ámbito jurídico hicimos una cuestación y recaudamos alrededor de 200.000 euros”, afirma.

También hay otra mención al pasado, un análisis al origen de este conflicto. “Ya cuando se montaron estos hospitales [los inauguró la anterior presidenta de Madrid en dos años en plena carrera electoralista], los profesionales dijimos que no hacían falta; que lo que se necesitaba eran centros de media y larga estancia, que son mucho más baratos y dan más beneficio a la sociedad”, dice Alonso.

La directiva de Afem, médica en el Clínico de Madrid, no quiere cebarse en su victoria. “Esto no es una cuestión ideológica, sino profesional. Lo que ha pasado es que en ningún momento se nos han dado estudios. Ni en Madrid ni internacionales, que digan que con la gestión privada se puede dar la misma sanidad por menos dinero. No ha habido informes económicos ni científicos de peso. Porque que te digan ‘He oído que voy a ahorrar un 20%’ es un argumento de fe, que te lo crees o no, pero no es científico”, insiste. “Nosotros solo les decíamos: ‘Preséntennos sus números’, pero no tenían nada. Y cuando nosotros les ofrecíamos los nuestros, solo balbuceaban porque no tenían una respuesta. Y es que el dinero no se crea ni se produce. Y no hablamos de poco. La comunidad gasta en sanidad 7.000 millones, la mitad de su Presupuesto. Y lo que está claro es que lo que se va a la empresa privada se detrae de la sanidad pública”.

Este convencimiento de que no hay un proyecto de ahorro ligado a la privatización lleva a Alonso a defender que, con la paralización, “no hay excusa para nuevos recortes”. Al revés: “Nosotros hemos demostrado que el modelo público es más barato, así que si alguien dice que por esta decisión hay que meter la tijera, nos estará intentando engañar, y habrá que decirlo”.

No le cuesta a Alonso mantener la distancia propia de una profesional en una batalla que ha llevado tanto tiempo y esfuerzo. “Para nosotros, la cabeza de Javier Fernández-Lasquetty no tiene ningún valor. No era nuestra pieza a batir. Insisto en que no era una lucha ideológica. Lo que le ha pasado es que él mismo dejó claro que no tenía un plan B, que no tenía más alternativas. Y nosotros creemos que sí. Que el sistema necesita reformas, por supuesto, pero que estas tienen que llegar del consenso y los estudios, no por una cuestión ideológica”.

Esta situación es la que va a heredar el nuevo consejero, Javier Rodríguez. “Depende de cómo lo haga. Lo más difícil que va a tener es enfrentarse a tanta unión como hemos conseguido, pero eso puede ser bueno si le da la vuelta. Tiene enfrente a un colectivo muy motivado y con muchas ganas de trabajar por mantener un sistema sanitario que es el mejor, como está demostrado”.

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