Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
ÁNGELES GONZÁLEZ-SINDE / CINEASTA Y EXMINISTRA DE CULTURA

“Participar en política se percibe como un privilegio”

La exministra de Cultura y finalista del Premio Planeta 2013 le preocupa el desapego de la sociedad española hacia lo público

Angeles Gonzalez-Sinde.
Angeles Gonzalez-Sinde.

A Ángeles González-Sinde (Madrid, 1965), mucho antes directora y guionista de cine que ministra de Cultura, le preocupa y ocupa el sentimiento de desapego de la sociedad española hacia “lo público”, así como la ausencia de normalidad con la que se percibe el paso por la política, como en su caso, para volver a la creación.

Pregunta. ¿Por qué cree que hay esa desconfianza hacia quienes han pasado por la política?

Respuesta. Creo que es un tema muy complejo e importantísimo. La desconfianza no se debe exclusivamente a la estricta actualidad de los casos de corrupción que tantísima cobertura están recibiendo en los medios y tanta alarma generan.

P. ¿Pero usted cree que es un fenómeno nuevo o dormido? No fue así durante la Transición democrática y años posteriores.

R. Para entender la política española de hoy es bueno leer la biografía de Isabel II, de Isabel Burdiel en la que se explica perfectamente cómo el mal uso que de la incipiente democracia se hace en el XIX, tanto por culpa de los políticos conservadores como de la monarquía, generan desconfianza y desapego en los ciudadanos. Hay poca tradición de participar en política de manera normalizada, se percibe como un privilegio, no como algo a lo que cualquier ciudadano puede acceder de manera natural. Esto es un equívoco, pero hace que los partidos se perciban como clubes cerrados.

P. Alguna responsabilidad tendrán los políticos...

R. Sí. También metería en este saco el sentido patrimonial del Estado que ha caracterizado a algunos de nuestros gobernantes y a los altos funcionarios en muchos momentos. Falta sentido de servicio público; de eso que en inglés se llama civil servant. Servidor, servicio, bien común son términos que debíamos de tener más incorporados en nuestra ética cotidiana. Una palabra que a mí me gustaba repetir durante mi etapa en el ministerio es “contribuyente”. El presupuesto de un ministerio es de los contribuyentes, no del ministro, ni del subsecretario, ni de ningún funcionario. Los españoles no sienten eso. No creen de verdad en lo público, no creen que un cachito de Las meninas les pertenece. Hace muy poco tiempo que somos iguales en derechos y deberes. Hace apenas unas décadas y no nos lo creemos. Preferimos seguir desconfiando de la autoridad, cuando la autoridad somos nosotros mismos.

P. ¿Qué le sugiere el prejuicio de que siendo ministra de Cultura usted podría haber establecido relación con el mundo editorial y asegurarse la publicación de una obra e incluso un premio?

R. Es un prejuicio manipulado y que solo disparan algunas personas desde algunas tribunas concretas. No tiene ni pies ni cabeza. Yo tenía una profesión que es la escritura y he vuelto a ella de manera natural, cumpliendo absolutamente con el artículo 10 de la Ley 5/2006, sobre incompatibilidades.

P. ¿Tiene usted la impresión de que 30 meses en la política anulan 20 años dedicada a la creación y a la escritura?

R. Para algunos periodistas y tertulianos, sí. Para la mayoría de los lectores, del público, de los ciudadanos, no. Yo solo recibo cariño, y apoyo de la gente con la que me cruzo, conocidos o desconocidos. Los españoles somos mucho mejores de como salimos retratados en la prensa.

P. De saberlo, ¿habría renunciado a entrar en un Gobierno?

R. Formar parte de un Gobierno es una de las cosas mejores que me han pasado en la vida. Es un privilegio y un honor en el sentido más solemne del término. Siempre estaré agradecida al presidente Zapatero por haber depositado en mí esa confianza. Es una experiencia que me transformó como persona. Hay gente magnífica en la política y en la Administración y solo unos pocos aprovechados.

Más información