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El acaparador compulsivo, una vida entre toneladas de cosas inservibles

Se estima que el Trastorno por Acaparamiento afecta de un 3% a un 5% de la población en Estados Unidos



El canal Discovery Home & Health creó un programa en 2011 sobre los casos más llamativos de acaparamiento en EE UU
El canal Discovery Home & Health creó un programa en 2011 sobre los casos más llamativos de acaparamiento en EE UU

No es difícil imaginar la vida que lleva una persona que sufre Trastorno por Acaparamiento, rodeada de montones de cosas que nunca usará; una vida entre toneladas de cosas inservibles. Acompañados por la soledad y la tristeza unas veces, y confundidos con otras enfermedades, como los trastornos de personalidad y la demencia, en otras, estas personas no son solo un problema para ellos mismos, lo son también para los que viven en su entorno. En Estados Unidos se estima que más de un millón de personas lo padecen.



El Acaparamiento es un trastorno mental en el que la persona que lo sufre recoge de forma obsesiva muchos objetos y no desecha nada. Estos pueden ser libros, ropa, antigüedades, objetos de colección, incluso animales, entre otros. Sus domicilios suelen estar muy desordenados y faltos de higiene, lo que puede conducir a situaciones peligrosas, como incendios o infecciones. También puede ser una enfermedad muy costosa, debido al hecho de que los acaparadores compran artículos innecesariamente.



La mayoría de las personas que padece este trastorno no se da cuenta de que tiene un problema, por lo que rara vez busca ayuda. Normalmente son las familias y los allegados los que informan del trastorno. A menudo, la persona que acapara compulsivamente no entiende que al negarse a deshacerse de parte de sus posesiones está dificultando su propia vida.



Desde la Asociación Americana de Psiquiatría (APA, por sus siglas en inglés) aseguran que el acaparamiento se “debe más al miedo a tirar algo, que al mero hecho de acumular cosas, o a una cuestión de ahorrar”. Deshacerse de algo provoca en el individuo ansiedad, “por lo que la persona se aferra a ello para evitar la angustia”, prosiguen.



Esta patología psiquiátrica ha sido considerada durante los últimos años un subtipo del trastorno obsesivo compulsivo (TOC) -comportamientos y rituales repetitivos que afectan de forma significativa la vida del individuo- y ahora, tras 13 años de investigación, la APA ha decidido incluirlo en su nuevo manual diagnóstico DSM-5 -puesto a la venta en Estados Unidos el pasado 22 de mayo- como trastorno independiente.



Según un comunicado emitido por esta organización, su incorporación ayudará a diagnosticar e identificar a las personas con dificultades persistentes para deshacerse de sus posesiones, independientemente de su valor real. En EE UU es necesario que un trastorno esté incluido en el DSM para poder acceder al tratamiento y valorar los costes de la mediación en los seguros sanitarios.



Por tanto, para el DSM-5 son acaparadores compulsivos aquellas personas que tienen dificultad para desechar o desprenderse de sus pertenencias personales, incluso aquellas que son inútiles; cuando el resultado de acumular cosas hace que el individuo posea un gran número de objetos y que estos usurpen parte de su espacio vital; que exista deterioro social; cuando este comportamiento no tenga su origen en una lesión cerebral ni en otro tipo de enfermedad, como la depresión, la esquizofrenia o el autismo, entre otras y, por último, cuando se deba a la excesiva adquisición por compra, robo, o a la falta de conciencia de que se tiene un problema.



Se estima que de un 3% a un 5% de los estadounidenses padece este trastorno mental en la actualidad, según informa The New York Times. A pesar de que la mayoría de las personas que sufren este trastorno son diagnosticadas en edades avanzadas, pasados los 65 años, estudios recientes muestran que la compulsión de acumular suele comenzar durante la adolescencia pero que, generalmente, no se intensifica hasta la edad adulta. Algunos expertos lo asocian a un problema en el lóbulo frontal del cerebro, a causas genéticas o por estresores ambientales.



Las mujeres y los hombres lo padecen en el mismo porcentaje, la mitad de los casos sufre, además, Trastorno Depresivo Mayor y el 20% presenta síntomas propios del TOC. Muchos Estados han comenzado a lidiar con esta enfermedad y lo asumen como un peligro grave de salud pública. En más de 85 comunidades del país, entre ellas algunas situadas los Estados de Virginia, Nueva Jersey y Massachussets, se han establecido grupos de trabajo con la esperanza de evitar las posibles catástrofes y ayudar a los acaparadores a cambiar sus vidas.



Desde hace años, los psiquiatras y psicólogos analizan los casos de acaparamiento agrupándolos en el síndrome de Diógenes, por un lado, y los trastornos acumulativos compulsivos, por el otro. Estos últimos, son personas que recogen cosas que pueden ser útiles o no, pero no suelen acumular basura. “Efectivamente, el acaparamiento es un término general que se utiliza para el fenómeno conductual de ser incapaz de librarse de los objetos acumulados en el hogar”, explica la psicóloga Naomi Nim que ejerce en Washington.

“Es una condición muy seria que, en la mayoría de los casos, puede conducir a enfermedades y situaciones peligrosas para el acaparador y sus vecinos”, continúa. “Recientemente se ha añadido al nuevo DSM, es un comportamiento compulsivo y es una manifestación de la ansiedad cuya causa puede ser muy diferente en cada persona”, agrega Nim.

“El Síndrome de Diógenes, por su parte, no tiene un diagnóstico reconocido por este manual. pero parece ser una categoría. Según la página del Instituto Nacional de Salud (NIH, por sus siglas en inglés), es una forma de acaparamiento que se da en individuos de edad avanzada y se cree que la causa es orgánica, exactamente neurológica, aunque no está confirmado. Existe descuido en la imagen personal y sufren problemas graves de interacción social,”, concluye Nim.

El tratamiento del trastorno de acaparamiento suele ser de larga duración -algunos expertos aseguran que no hay curación-, aunque en algunos casos ha sido exitoso, describe la APA en su página web. Se ha demostrado que la terapia cognitivo-conductual –serie de sesiones que inciden sobre la conducta y el pensamiento del individuo- es la más eficaz para tratar este trastorno, junto a la medicación, indica la experta. Aunque no siempre. “La naturaleza propia de la enfermedad exige muchas veces diferentes enfoques”, explicó Christiana Bratiotis, profesora asistente de trabajo social en la Universidad de Nebraska, a The New York Times. "Ninguna disciplina tiene toda la experiencia necesaria", añadió.