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“La universidad no puede renunciar a cobrar la deuda de los alumnos”

El rector de la Complutense niega el rescate a los estudiantes que no pagaron la matrícula

Culpa al Ministerio de Educación y a la Comunidad de Madrid de la situación

Protesta en la UCM contra los recortes presupuestarios, en mayo del año pasado.
Protesta en la UCM contra los recortes presupuestarios, en mayo del año pasado.

El caso que ha estallado en la Universidad Complutense de Madrid (UCM), con más de 3.000 alumnos al borde de la expulsión, es el síntoma. Se trata del último reflejo de “la asfixia” que los campus universitarios denuncian desde que arrancó la crisis, otro de los puntos sobre el que pusieron el acento los rectores y los estudiantes: una subida inédita de tasas (del 16% de media en España, un 38% en Madrid) combinada con el endurecimiento de los requisitos para obtener beca pueden dejar estudiantes en la cuneta. La UCM, entre los campus más endeudados de España, está en una encrucijada. “No podemos renunciar a cobrar la deuda a los alumnos”, señaló ayer su rector, José Carrillo.

La protesta estudiantil está instalada en el campus presencial más grande de España (con 85.000 alumnos), sus decanos han pedido soluciones para salvar a los alumnos que no puedan pagar las matrículas. El último en pronunciarse ha sido el rector, José Carrillo. Y lo ha hecho para dar una negativa. La universidad no rescatará a los que no tengan fondos. No habrá solución alternativa, ni fondo de emergencia de becas ni prórroga. Carrillo intenta, además, colocar la pelota en el tejado de las Administraciones: “Los verdaderos responsables están en la Puerta del Sol [sede del Gobierno regional madrileño]. Allí deberían ir los estudiantes a protestar”.

La deuda por tasas impagadas asciende a 4,9 millones de euros, según la UCM. Es un 50% más que la del curso pasado (tres millones). Deben más dinero y son más estudiantes. Han pasado de una media de 2.000 alumnos por curso a más de 3.000. La UCM afinó ayer el dato de los 3.500 que señaló inicialmente a 3.139 alumnos. El rector y la vicerrectora de Estudiantes, María Encina González, recibieron ayer a este periódico en el Rectorado, el mismo edificio donde un grupo de alumnos —hasta un centenar en algunos momentos— permanecen acampados desde el pasado jueves contra la “expulsión” y reclamando una solución a Carrillo.

El rector alude a dos razones para su negativa. En primer lugar, “no hay dinero” para un fondo de becas como han habilitado otros campus. Y, en caso de que lo tuvieran, señala Carrillo, no podrían aplicarlo este curso porque no está incluido en los presupuestos e incurrirían “en un delito contable”. Carrillo se comprometió ayer “en firme” a habilitar ese fondo el curso que viene, sin facilitar una cantidad. “Habrá que ver la magnitud del problema”, dijo el rector. “Lo que no puede asumir la universidad es todo el problema de la crisis”, añade la vicerrectora de Estudiantes.

La UCM sigue sin aclarar cuántos de los 3.139 afectados están en situación precaria. A finales de abril, se quedaron sin campus virtual y sin matrícula universitaria por no pagarla. La universidad asegura ahora que guardará esa matrícula, y el derecho a examen, hasta el 20 de septiembre. Ese es el plazo máximo que tienen para abonar lo que deben. Las deudas oscilan entre menos de 300 euros por alumno a 10.500, según los tramos establecidos por la UCM. El grupo más amplio (782) adeuda entre 1.250 y 1.500 euros. Si no pagan, dejarán de ser universitarios o tendrán que volver a inscribirse pero pagando hasta más del doble como segunda matrícula.

En el grupo de morosos existen alumnos que pidieron una beca que les ha sido denegada por el Ministerio, sin que ni Educación ni la Complutense indiquen cuántos son. Este curso ha habido 3.000 peticiones más de becas (de 13.589 a 16.579, según la UCM) y un millar de beneficiarios más (de 7.953 a 8.994). Y queda aún un centenar de estudiantes pendientes de que el ministerio responda a sus alegaciones, señalan en el campus. En Educación culpan al Rectorado de “enviar tarde” la documentación.

Los afectados disponen hasta el 7 de junio para avisar a la UCM si no pueden pagar en septiembre. “La Universidad contactará con ellos mediante el correo electrónico institucional para intentar hallar soluciones”, indicaba el comunicado oficial. Pero esas soluciones no serán económicas. La Complutense tiene una deuda de 142 millones y sufrió un recorte de otros 60 en su presupuesto de 2013. “La subida de tasas no cubre ni la mitad de esos recortes”, añade el rector para subrayar la asfixia. Se recaudarán unos 25 millones en tasas “en el mejor de los casos”, añade.

Ni el Ministerio de Educación ni la consejería madrileña prevén tampoco ninguna alternativa para los alumnos más precarios. El primero fijó una nueva horquilla de subida de tasas. Un portavoz apela a la “autonomía universitaria” para indicar que las soluciones deben venir de los campus. La Comunidad de Madrid fijó la media de subida en la parte alta de esa horquilla y, además, mantiene una deuda millonaria con la Complutense. Varias sentencias firmes le obligan a reembolsar hasta 79,3 millones de euros, según un portavoz de la consejería, de los que podría destinar 36 a ayudas. La Complutense lo eleva a 82 millones. El Ejecutivo madrileño añade que no tienen competencias en becas y que, además, nadie les ha pedido nada.