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ENTREVISTA

“La crisis del periodismo pone en peligro la democracia”

Renate Weber acusa a la Comisión Europea de haberse lavado las manos en los ataques que sufre la libertad de prensa

Renate Weber (Botoşani, Rumanía, 1955) acusa a la Comisión Europea de haberse lavado las manos en los ataques que sufre la libertad de prensa, condición básica para una democracia de calidad. Esta eurodiputada liberal responde por teléfono a las preguntas sobre la resolución que acaba de presentar, en la que describe los problemas que acechan a un sector acosado por los problemas; y plantea algunas soluciones.

Pregunta. El Parlamento Europeo reclama un mayor control para asegurar la libertad de prensa y el pluralismo. ¿Lo hacen pensando en casos concretos como el Hungría?

Respuesta. La resolución tiene carácter general. Pero es cierto que nació por la preocupación que nos generó hace unos años el caso de Italia, en el que el entonces primer ministro, Silvio Berlusconi, era también el mayor empresario de medios de comunicación del país. Más tarde también nos hemos preocupado por casos como los de Hungría, Rumanía o Bulgaria.

P. ¿Se sienten respaldados por el resto de instituciones europeas?

R. La Comisión nunca ha reaccionado con energía. En el caso de Hungría ha estado totalmente ausente. Pese a que la Comisión debería liderar la batalla por proteger los derechos fundamentales, no hace nada.

P. Los eurodiputados han hecho una llamada de atención al deterioro en las condiciones de trabajo de los periodistas. ¿Los problemas económicos de los medios de comunicación pueden ser un peligro para la democracia?

R. Desde luego que sí. La crisis les ha afectado mucho, y en tiempos de crisis los medios son todavía más vulnerables. Ahora es más fácil ejercer presión desde la clase política o económica. El informe señala que los Gobiernos deberían apoyar a las empresas de comunicación porque desempeñan un papel fundamental en la sociedad.

P. Pero si los medios reciben ayudas oficiales, ¿no corren el riesgo de perder su independencia?

R. No tiene por qué ser así. Se pueden buscar otras vías para respaldar a las empresas. Por ejemplo, a través de medidas fiscales para todo el sector, independientes de su adscripción ideológica. Tenemos que asegurarnos de que la política no está ligada al apoyo al sector.

P. ¿Hasta qué punto se han deteriorado las condiciones de trabajo en los últimos años?

R. Es evidente que las cosas están mucho peor ahora que hace 10 o 15 años. He podido contrastarlo con periodistas de toda Europa. La crisis ha afectado, pero no solo por el factor económico, también es una crisis de valores, de modelos… Y el auge de los populismos hace todo aún más difícil.

P. ¿También han documentado las presiones que sufren los periodistas por parte de las propias empresas o de los anunciantes?

R. Somos conscientes de ello, pero en el informe no podíamos ser tan ambiciosos. También hemos constatado que los periodistas de los países del Norte trabajan en mejores condiciones que los del Sur. A estos últimos se les suele dejar más abandonados.

P. ¿Qué aspectos preocupantes han visto en España?

R. No puedo entrar en tantos detalles.