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El talento borra las fronteras

Cada vez más europeos y asiáticos eligen universidades y posgrados de España como plataforma para dar el salto luego al emergente mercado latinoamericano

Los alumnos de IE Business School, de izquierda a derecha, Mayur Khaneja, Fabio Colella, Antonella Squadrito, Tareq Alangari y Zahra Saied.
Los alumnos de IE Business School, de izquierda a derecha, Mayur Khaneja, Fabio Colella, Antonella Squadrito, Tareq Alangari y Zahra Saied.

Durante siglos, las universidades españolas solo han centrado su mirada en América Latina, y allí por razones obvias: una historia y una lengua comunes. Pero en el siglo XXI, cuando las únicas fronteras son las que ponen los Estados, nadie pone en duda la necesidad de internacionalizar las facultades nacionales. Hay que buscar el talento de estudiantes y profesores por todo el globo y traerlos, y a su vez potenciar la movilidad de los locales. De los 3.400.000 estudiantes que se mueven en el mundo -la mayoría, en Estados Unidos y Reino Unido-, España capta el 1,4% aunque en los últimos años se está dando un estirón.

"La idea de España como país de vacaciones y de la buena vida no es fácil de combinar con la de país de cultura universitaria e investigación", sostiene el historiador Julio Crespo en su artículo La internacionalización de la universidad española y su contribución a la proyección exterior del país para el Real Instituto Elcano. Pero recuerda que su principal fuerza -ahora entendida por los alumnos de otros continentes- es el español, hablado por una comunidad de 450 millones de personas. "Para atraer a alumnos internacionales, las universidades deben ofrecer cursos de español, no solo en universidades de verano, sino a lo largo de todo el año. También más cursos y programas de máster en inglés que estimulen a quienes no saben el español a venir a España para después aprender su idioma", piensa este exdirector de los institutos Cervantes de Dublín y Estambul.

Según los datos de Educación del pasado curso, los extranjeros representan el 4,2% de los estudiantes de primer y segundo ciclo y grado en España (53.000), de los que 20.000 son europeos y casi todos -45.000- están en universidades públicas. Una cifra muy baja si se compara con los vecinos europeos, que cuentan con un 9% de foráneos, aunque el número subiendo rápidamente. En 2010-2011 eran un 3,8%. Los dígitos aumentan, sin embargo, en el caso de los másteres (17,6%) y aún más en doctorado (25%).

Poco a poco, los estudiantes europeos van perdiendo peso en el volumen total de llegadas a estudiar grado, aunque siguen siendo casi la mitad, y los procedentes del norte de África, el 8,7%. El trozo del pastel se lo llevan poco a poco los que vienen de América Latina y el Caribe (34%) y Asia y Oceanía (6,4%). Las estadísticas manifiestan también que los asiáticos son más jóvenes que la media de extranjeros, y los del norte de África, mayores.

Las escuelas de negocios, un modelo

"Para las escuelas de negocios es fácil darse a conocer. Existen muchos rankings y prensa especializada en educación ejecutiva. Somos conscientes de que las universidades lo tienen más complicado", opina Félix Valdivieso, director de comunicación del Instituto Empresa. El instituto tiene 25 oficinas abiertas por el mundo para promocionarse en empresas y universidades. No piensan en exportar el modelo. "Hay que hacer lo que uno sabe. Como dice el decano, 'sería como intentar construir el Partenón en Zaire". IE (1ª), Esade (5ª), IESE (6ª) y Eada (23ª) se colocan entre las 25 mejores escuelas de negocios de Europa, según Financial Times .

Esade, su mayor competidor, apuesta por establecer relación con tres o cuatro centros de un país, pero con uno de referencia y, visto el gran éxito de sus enseñanzas, ha abierto campus en Buenos Aires e imparte un módulo de MBA en São Paulo junto a la de Georgetown.

La comisión de educación de la UE va a elaborar un ranking global que tenga en cuenta la docencia, la investigación, la transferencia de conocimiento y el compromiso con el entorno e internacionalización, unas claves que no tiene en cuenta el listado de Shanghái, que no incluye a ningún campus español entre las 200 primeras. En cuanto a producción científica, España ocupa el puesto número nueve, y 30 de las universidades figuran entre las 1.000 más productivas del mundo.

En 2009 se puso en marcha el programa Campus Excelencia Internacional, que buscaba situar a los centros españoles entre los 100 mejores del mundo con proyectos innovadores que impulsaran la modernización del sistema universitario. Pero la crisis ha dejado sin dotación y cada cual se las ingenia para aliarse con otros para mejorar su visibilidad fuera, aunque dentro compitan. Así nació la Alianza 4U, que aúna las dos Autónomas, de Barcelona y Madrid, y dos prestigiosas universidades de menor tamaño, la Pompeu Fabra y la Carlos III. Comparten programas y se presentan como pack en sus viajes de reconocimiento a Sudáfrica, Turquía o Rusia.

El comportamiento de los extranjeros difiere en los másteres. En ese caso, los latinoamericanos ocupan el primer puesto (54,7%), seguidos de los europeos (22,3%). Los de Asia y Oceanía siguen siendo minoría, pero su crecimiento del 8,6% al 11,1% en un año manifiesta su impulso. En la Universidad de Granada iniciaron los intercambios con nuestras antípodas hace 15 años y desde entonces el número no deja de subir.

Históricamente viajaban a España estudiantes de México y Argentina, pero el abanico se ha abierto mucho a otros países en plena ebullición económica. "No es toda Latinoamérica. Están en auge en Perú, Colombia, Chile, República Dominicana o Panamá", diferencia Bruno Pujol, director del área internacional de la Universidad privada Antonio Nebrija de Madrid. Comenzaron siendo el Centro de Estudios Hispánicos y ello ha marcado su planteamiento como universidad. "Para nosotros, el español no es una lengua. Es una cultura, y nuestros estudiantes aprenden también de su historia, arte, turismo, gastronomía o de sus empresas". Su porcentaje de extranjeros es altísimo (10% en grado, 60% en posgrado).

Por este orden, Estados Unidos, Reino Unido y Canadá -los tres anglohablantes- reciben el mayor número de estudiantes extranjeros en sus aulas. Entre los diez de esta lista ha entrado Francia y España, en su caso por ser el mayor receptor de becarios Erasmus de toda la Unión Europea. ¿Qué se tiene en cuenta a la hora de elegir una universidad u otra? Según el EFMD (European Foundation for Mangement Developement), los alumnos tienen en cuenta el idioma (37,5%), el atractivo cultural (21,7%) y la reputación del país (21,7%). Australia se ha convertido en las últimas décadas en el mejor referente de internacionalización universitaria. Sus mayores bazas son el idioma -nadie duda de que el inglés es la lengua franca mundial- , las ventajas fiscales y su ubicación, a un tiro de piedra de los países emergentes de Asia. Se calcula que el 20% de los matriculados en las universidades australianas viene de fuera del subcontinente.

Se estima que los países asiáticos, sobre todo China e India, demandarán el 70% de los estudios universitarios en 2025. Solo en 2011, más de 300.000 alumnos salieron de China a estudiar al extranjero, y más de la mitad, con sus propios recursos. "Tengan en cuenta que la gente en China presta mucha atención a la educación de los niños, y a ella se destina hasta el 30% o el 40% de los ingresos familiares. Se considera que es la continuación de la familia", remarcó hace unos meses Mei Jingsong, directora del canal educativo SINA, a una audiencia española en la Casa Asia de Madrid.

"Cursar un programa internacional te otorga una visión global del mundo, y eso te abre la mente, te permite conocer otras culturas y al finalizar tienes una red muy fuerte de 100-200 referencias por todo el mundo que te ayudan a encontrar trabajo en casi todos los países", elogia Alfons Sauquet, decano de ESADE. "India, Bangladesh, Pakistán... tienen la tradición desde la época de las colonias de mandar a Reino Unido a sus estudiantes, y es difícil cambiar esta tendencia. El caso de China es distinto. Salir fuera es un fenómeno nuevo, pero miran mucho hacia Australia", comenta. Y cuando finalizan los estudios se comportan de manera distinta. "Los indios tienen gran capacidad de establecer comunidad en cualquier lugar. Es un proceso natural en ellos desarrollar su carrera profesional en otros sitios. Los chinos tienden más a regresar porque por algo están en el centro del desarrollo".

Noemí Domínguez, vicerrectora de Relaciones Internacionales de la Universidad de Salamanca, sí observa el atractivo en los orientales: "El sur de Argentina está lleno de compañías chinas". El campus de Salamanca recibe 300 alumnos chinos anuales. La mayoría recibe un curso intensivo de español durante un curso entero antes de ingresar en los estudios de grado. El año 2005 marcó el comienzo de una relación cada vez más estrecha entre las universidades chinas y españolas. Veintidós rectores y la ministra de entonces, Mercedes Cabrera, acudieron a Pekín y desde entonces se han visto dos veces más, dice Félix Valdivieso, director de comunicación del Instituto de Empresa.

Tareq Alangari, de Arabia Saudí, veraneaba en Málaga desde la infancia y tras barajar el cursar un MBA en Londres o París, optó por IE Business School. Le atrajo su puesto en la clasificación de mejores escuelas de negocios, pero también el buen clima, el ambiente y el sentirse "como en casa". "Son los mismos horarios de las comidas, la hospitalidad...". Tareq, que estudia en inglés, pero ha aprovechado para aprender un muy buen español, se ha integrado totalmente en la ciudad. "Soy abonado al Real Madrid y voy a todos los partidos, mi hija pequeña está escolarizada en castellano...". Kamal no tiene muy claros los planes, pero no descarta establecerse en Latinoamérica, un subcontinente en plena ebullición. "Allí están pasando muchas cosas. Por ejemplo, yo tengo una cadena de restaurantes en Arabia Saudí y toda la carne viene de Argentina". Más conservadora se muestra su compañera Zahra Saied, de Omán. Estudió Económicas en Reino Unido y ha venido con su marido a formarse a Madrid, pero siempre con la idea de retornar a Omán. "Tengo que devolver lo que mi país me ha dado", cuenta agradecida.

Aprender español es determinante en la elección, aunque estudien en inglés

En los pasillos del IE, una auténtica ONU con hasta un 85% de foráneos en los másteres en inglés, se palpa este interés por el continente del nuevo papa, de los próximos Juegos Olímpicos... "Me ha sorprendido que muchos compañeros querían saber más cosas que las que cuentan sobre Perú. Y ahora, al final del curso, muchos me han dado sus hojas de vida", cuenta la peruana Antonella Squadrito. Lo mismo cuenta el brasileño Fabio Colella. "Yo soy el presidente del club de Brasil del IE. Y organizamos el primer Día de Brasil. Fue increíble. Se reunieron 50 personas del IE que querían saber más sobre qué está ocurriendo en mi país", cuenta orgulloso.

"Cada país tiene sus modos de relacionarse. Con China, las gestiones son más rápidas que con Japón, pero el grado de confianza es el mismo", señala Asunción Martínez, vicerrectora de Relaciones Internacionales de la Autónoma de Madrid. Este campus tiene una estrecha relación con esa zona desde que se fundó el Centro de Estudios de Asia Oriental hace veinte años, acogen los exámenes oficiales de chino y japonés, son socios del Instituto Confucio y tienen un grado en estudios asiáticos y africanos. "Todo eso crea unos lazos muy fuertes con Asia y facilita el entendimiento. India, con una población jovencísima, tiene también un gran potencial porque necesita invertir mucho en educación".

Estos vínculos con Asia se repiten en la Universidad de Valladolid. "La ciudad tiene una de las tres casas de India que hay en Europa, de la que es parte la Universidad, y eso favorece el intercambio con 14 líneas de colaboración. Hay además un hermanamiento con la ciudad de Ahmadabad. Contamos con un Centro de Estudios Asiáticos y el máster de comercio exterior y las filologías nos une mucho a Japón y China", enumera su vicerrector José María Marbán. Salamanca se enorgullece de haber servido de modelo para la implantación de universidades en Iberoamérica. "Desde entonces hemos tenido una gran vocación internacional. Cuando yo coincido con representantes de otras universidades extranjeras, jamás tengo que explicar dónde está Salamanca", cuenta la vicerrectora Domínguez.