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“En Suecia se lee mucho porque los libros son baratos”

Viveca Sten, abogada y escritora de éxito, empezó a escribir novela negra “por curiosidad”

La escritora sueca Viveca Sten. Ampliar foto
La escritora sueca Viveca Sten. EL PAÍS

“Perdona, pero tengo que cogerlo”, afirma Viveca Sten (Estocolmo, 1959) mientras hablamos de literatura y el modelo social sueco. Su cara se ilumina cuando contesta al móvil a uno de sus tres hijos, que la llama por una duda. “Siempre llevo mi teléfono cuando estoy fuera de mi país y siempre estoy disponible para ellos”, asegura a modo de explicación esta abogada y escritora de éxito (en España acaba de publicar Morirás esta noche, RBA) que empezó a escribir novela negra “por curiosidad”.

Sten abre los ojos como platos cuando llega su ración de jamón ibérico y pan con tomate, que requiere una explicación antes de ser devorado. Después habla de su país: “Suecia tiene un sistema único”, asegura. “Cuidado con las críticas. Sigue siendo un país especial, con unas oportunidades estupendas cuando quieres, por ejemplo, compaginar una familia con el desarrollo profesional”, concluye con una sonrisa cuando se le pregunta por las virtudes del modelo y los ataques que recibe por quienes creen que ha fracasado y que ha traicionado sus esencias.

Activista ecologista, trabajadora a tiempo parcial en un centro de acogida de refugiados de Cruz Roja y escritora, es imposible que en la conversación no transite por esa delgada línea que separa la novela negra de la realidad.

¿Cómo se conjuga ese carácter de país de acogida de Suecia con algunos de sus efectos negativos, como las mafias que tienen su origen en las comunidades de inmigrantes del Estocolmo negro, tan bien descritas en las novelas de su amigo Jens Lapidus? La escritora se afana con la codorniz rellena, baja la mirada, como si se estuviese pensando la respuesta o como si quisiera dejar pasar el tiempo. “En eso está el reto: combinar una sociedad abierta con una política generosa en inmigración”, contesta al fin. “Suecia ha tenido sus duelos, ha muerto asesinado un primer ministro, y eso solo ha servido para que se valore más esta sociedad abierta”.

La escritora de novela negra alaba la facilidad para conciliar en su país

Defensora a ultranza del entorno natural de su país, activista para la preservación de la isla de Sandhamn, cerca de Estocolmo, en la que creció y en la que desarrolla sus novelas, Sten clama contra la degradación ambiental: “Suecia está perdiendo zonas naturales y este país sin su naturaleza no es nada”.

La novelista da las respuestas rápidas de alguien acostumbrado a ir resolviendo dudas por la vida: las de sus tres hijos adolescentes, las de las grandes fusiones de la aerolínea SAS (para la que trabajó como responsable del departamento jurídico) o las de la mente de sus cientos de miles de lectores. ¿Por qué se lee tanto en Suecia? “Porque los libros de bolsillo son baratos y están por todas partes”. ¿No es por el mal tiempo, por tradición, por un alto nivel educativo? “No, no, lo que funciona es el formato”. Otra pregunta más: ¿Cómo lleva el éxito? “Fenomenal”. ¿Y qué le parecen las críticas al boom de la novela negra por exagerado? “Injustas. Se generaliza con demasiada facilidad”. ¿Había estado antes en España? “Sí, cuando era abogada, pero no pude salir de una sala de reuniones en Madrid. Tengo una casa en Estepona. Me gustaría pasar aquí más tiempo, sobre todo durante el invierno sueco”.