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La paridad no llega a la cúpula de los cargos judiciales

El número de mujeres está a punto de llegar al de hombres en la carrera judicial, según el CGPJ

La diferencia entre géneros se agudiza en los tribunales de mayor rango como el Supremo

Entre los 20 y los 50 años, las jueces y magistradas son mayoría en la plantilla

Los nombramientos favorecen a los hombres, pero también hay menos candidatas a esos cargos

Cada año, la tendencia se repite. Las mujeres que sacan su oposición y acceden a la carrera judicial han llegado a triplicar a los hombres que lo consiguen en las últimas promociones de acceso a la judicatura, en la que la que, en una plantilla de 4.890 personas, solo hay una diferencia de 82 entre ellos (2.486) y ellas (2.404). Ese pequeño escalón de género, sin embargo, se agudiza a medida que se asciende en la pirámide de tribunales. En los de más alto rango (el Tribunal Supremo o la Audiencia Nacional) la diferencia a favor de los hombres sigue siendo abrumadora. Parte de la culpa es de los nombramientos discrecionales (no reglados o por escalafón) para los principales cargos en los que estos siguen siendo muy mayoritarios.

Los datos aparecen en el Plan de Igualdad de la Carrera Judicial, aprobado esta mañana en el pleno del Consejo General del Poder Judicial. Ese documento, elaborado por la Comisión de Igualdad, muestra cómo las mujeres son ya mayoría en tres tramos de edad de la plantilla de jueces y magistrados (entre los 20 y los 52 años). Los jueces varones solo son mayoría en los segmentos de mayor edad, entre los 50 y los 70 años, la edad de jubilación. Esa distribución por sexos y edades se traduce en la antigüedad media de cada género. Mientras que en los hombres alcanza los 18,4 años, en las mujeres se queda en 13,5, debido a la tardía incorporación plena de ellas a la carrera.

En lo que respecta a los diferentes juzgados y tribunales, los órganos en las mujeres son muy superiores a los hombres que se encuentran los juzgados de primera instancia e instrucción (a los que se suele acceder nada más sacar la plaza y en los que ellas son el 65,3% y los de violencia sobre la mujer, con idéntico porcentaje. También hay más mujeres titulares de juzgados de instrucción (54,6%), juzgados de primera instancia (59,1), juzgados de lo penal (57,7%), juzgados de menores (57,3%) y de vigilancia penitenciaria (56%). Se trata en todo caso de órganos unipersonales porque la única tipología de tribunal con mayoría femenina es el Tribunal Superior de Justicia (17 en todo el país, uno por cada comunidad autónoma).

Su presencia, sin embargo, sigue siendo menor en los tribunales de más alto rango. Así, por ejemplo, en las cinco salas del Tribunal Supremo, las mujeres alcanzan solo el 11,3% de los puestos. En la Audiencia Nacional, el porcentaje de magistradas alcanza el 34,4% y el 33,3% de media en cada una de las audiencias provinciales. También siguen siendo eminentemente masculinos los juzgados de lo contencioso-administrativo (39,6%) y los de lo mercantil (28,6%). En los juzgados de lo social casi se alcanza el empate (49,1%). La paridad exacta al 50% solo se da en los registros civiles.

El tapón para ellas en los puestos de más alta responsabilidad tiene que ver con la preferencia en los nombramientos discrecionales por los hombres, pero también se debe a que, salvo en algunas excepciones (letrados del gabinete técnico del Tribunal Supremo, por ejemplo), los candidatos masculinos suelen ser más. Así, el pasado año, las dos plazas de magistrado del Supremo fueron para hombres (a pesar de que de los 36 candidatos, siete eran mujeres), al igual que en la Audiencia Nacional (seis candidatos contra una). De las cinco presidencias de Audiencias Provinciales designadas, solo una correspondió a una magistrada.

Y lo mismo en las presidencias de las salas de lo contencioso-administrativo y de lo social de los diferentes TSJ: los dos nombramientos de la primera categoría fueron para hombres a pesar de que los cuatro candidatos uno era mujer. En las de lo social, la única magistrada que se presentó (de cinco candidatos) consiguió la plaza.