España queda fuera de la europatente

El Parlamento comunitario aprueba el proyecto que unifica los registros

La Unión Europea hizo ayer realidad un proyecto que ha perseguido desde su fundación, en 1957. El Parlamento comunitario dio el visto bueno definitivo a la patente única europea, que otorgará el reconocimiento común a cualquier invención registrada en un país miembro y reducirá hasta un 80% los costes asociados. Pese al indudable avance que representa para la innovación, España e Italia quedan fuera del proyecto porque consideran discriminatoria la obligación de registrar las patentes en inglés, francés o alemán. Sus quejas tienen pocas posibilidades de prosperar: la justicia europea se pronunció ayer mismo a favor de rechazar el recurso que impusieron los dos Estados en mayo de 2011, poco antes de que el Ejecutivo comunitario aprobara la iniciativa.

Cualquier invención que quiera registrarse en Europa exigirá dirigirse a la Oficina Europea de Patentes, con sede en Múnich, y automáticamente quedará protegida en los 25 países partidarios de este proyecto. Hasta ahora, cada país exigía su solicitud y, en caso de litigio, había que acudir a los tribunales nacionales. Con el nuevo sistema, que entrará en vigor en enero de 2014, bastará con un solo procedimiento y su coste pasará de los actuales 36.000 euros de media —casi dos tercios se van en traducciones— a algo menos de 5.000, según datos de la Comisión Europea. Mediante la reducción del coste y de las trabas burocráticas, Bruselas confía en que crezca el número de patentes registradas en la UE. Frente a las 224.000 presentadas en China en 2011 o las 172.000 de Estados Unidos, a Europa solo le correspondieron 62.000.

“Espero que España e Italia se unan a este nuevo régimen lo más rápidamente posible para que esta protección sea válida”, urgió el comisario encargado del mercado interior, Michel Barnier. La votación de ayer en el Parlamento Europeo revela que España prácticamente se ha quedado sola en esta batalla. El apoyo a la patente fue mayoritario, con 481 diputados favorables. De los 152 en contra, la mayoría eran españoles (principalmente, conservadores y socialistas) y ecologistas europeos. Ni siquiera los diputados italianos acompañaron a España. “El proyecto es discriminatorio; dudamos de que los 25 Estados miembros ratifiquen el tratado para la creación del tribunal unificado [un nuevo organismo para el correcto funcionamiento de la patente única]”, concluyó Antonio López-Istúriz, del Partido Popular. Con parecidas reticencias, el socialista Antonio Masip lamentó la “discriminación a favor del alemán y el francés contra el más hablado español”.

La justicia de la UE rechaza el recurso español e italiano contra la medida

Una de las mejoras que el paso por la Eurocámara ha introducido en el proyecto alude precisamente a esos costes de traducción. Todas las patentes deberán presentarse en inglés, francés o alemán, pero las pymes, las ONG, las universidades y los institutos públicos de investigación verán reembolsadas esas cantidades. “Nos ha costado 30 años llegar hasta aquí. Ahora las pequeñas y medianas empresas tendrán un sistema más sencillo para registrar sus innovaciones a un coste significativamente menor”, aseguró Jonathan Zuck, presidente de la Asociación para la Tecnología Competitiva, que agrupa a más de 5.000 pymes tecnológicas europeas.

El Tribunal Europeo de Justicia preparó ayer el terreno para un rechazo definitivo del recurso que España e Italia presentaron por discriminación lingüística. El abogado general propuso que la queja se desestime, pues el motivo argumentado por los dos Estados se basa en un supuesto abuso de poder del Consejo Europeo al permitir que la patente única no requiriese unanimidad. El fallo llegará en unos meses, pero lo más probable es que el tribunal ratifique la opinión del abogado, como ocurre en un 80% de los casos.

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