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Los riesgos para la salud de población por la radiación de Fukushima son mínimos

Dos estudios de la ONU a los que ha tenido acceso la revista ‘Nature’, indican que no habrá un aumento detectable de casos de cáncer de tiroides y de leucemia

Pocas personas desarrollarán cáncer por haber estado expuestas a la radiación del accidente de Fukushima hasta el punto de que no es probable que se aprecie un incremento de la incidencia de cáncer de tiroides y de leucemia, según concluyen dos estudios de la ONU que se presentan esta semana en Viena y a los que ha tenido acceso la revista Nature. Gracias a la pronta evacuación de la zona tras el accidente, la población estuvo en general protegida, aunque algunas personas pudieron estar expuestas a dosis superiores a los límites establecidos por el Gobierno japonés. En cuanto a los trabajadores de la planta nuclear, 167 de ellos recibieron dosis de radiación que podrían aumentar ligeramente el riesgo de padecer cáncer, concluye el estudio de un subcomité del Comité Científico de Naciones Unidas sobre los Efectos de la Radiación Atómica (UNSCEAR, en sus siglas en inglés). El otro análisis, de la Organización Mundial de la Salud, llega a conclusiones similares a las de varios estudios realizados por científicos japoneses sobre los efectos de la catástrofe nuclear.

“En general, los dos informes confieren credibilidad a las medidas adoptadas por el Gobierno japonés inmediatamente después del accidente”, concluye Nature. Un riesgo para la salud mucho mayor que el nuclear, añade la revista científica, se deriva de la tensión psicológica provocada en la población por el terremoto, el tsunami subsiguiente y el accidente nuclear mismo.

En la planta de Fukushima, 146 empleados y 21 trabajadores contratados recibieron dosis superiores a los 100 milisievert, el nivel al que se considera que hay un ligero aumento del riesgo de padecer cáncer. Seis trabajadores recibieron más de 150 milisievert y la dosis de dos operadores de la sala de control sobrepasó los 600 milisievert porque no habían tomado tabletas de ioduro potásico para evitar que su cuerpo absorbiera iodo radiactivo. Al parecer, estos operadores no han sufrido hasta ahora efectos por la exposición a la radiación, indica el informe de UNSCEAR.

El riesgo para unas 140.000 personas que vivían en un radios de unas decenas de kilómetros de la planta parece que fue muy bajo. Según los cálculos realizados por la OMS, la mayoría de las personas residente en la zona recibieron dosis inferiores a 10 milisievert, y los habitantes de las áreas que no fueron evacuados hasta meses después del accidente, estarían entre 10 y 50 milisievert.