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Cañete resta importancia al informe oficial sobre el riesgo del plomo en la caza

El ministro de Medio Ambiente dice que el texto de Sanidad no recomienda lo que recomienda

El ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, se empeñó ayer en quitar importancia al informe de la Agencia de Seguridad Alimentaria, del Ministerio de Sanidad, que advierte sobre el alto contenido en plomo en la carne de caza. Para Cañete, la recomendación de que las embarazadas y los menores de seis años no coman carne de caza es solo una más: “Las embarazadas tienen otras restricciones alimentarias”, declaró en rueda de prensa en Madrid.

En su intento por quitar plomo al informe, Cañete llegó a decir que no dice lo que dice: “Si se lee atentamente el informe, no se deriva que pida prohibir” la munición de plomo, y pidió rigor al hablar de estos temas.

El informe claro que pide acabar con la caza con plomo por suponer un riesgo de salud pública. En su página 25 afirma: “En opinión de este Comité, a la vista de la situación en España, la medida más adecuada en relación al consumo de carne de caza silvestre contaminada con plomo, como resultado de la utilización de munición de plomo, sería hacer recomendaciones específicas de consumo y preparación de los alimentos dirigidas a los grupos de población que consumen este tipo de carne, para reducir al máximo el riesgo de efectos tóxicos así como promover la sustitución y/o prohibición de la munición de plomo a favor de otras alternativas existentes”.

Cañete en cambio insistió en que su prioridad es “garantizar la salud pública”, pero eso no pasa por aplicar ahora las recomendaciones del comité científico. “Analizaremos este informe como tantos otros”.

El PP ya tranquilizó a los cazadores después de que este diario revelara el informe y les garantizó que no se prohibirá la munición de plomo. El plomo es un metal pesado que se acumula en el organismo y afecta al desarrollo del sistema nervioso central. Por eso en las últimas décadas ya ha sido prohibido en las tuberías y las gasolinas, pero los cazadores se resisten a perder una munición centenaria.