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“No entiendo que las tiendas cierren en domingo”

Experto en turismo de compras, cree que consumismo y consumo sostenible no son incompatibles

James Bidwell, experto en turismo de compras.
James Bidwell, experto en turismo de compras.

“Es un misterio. No entiendo por qué las tiendas de ropa cierran en domingo. Los fines de semana vienen muchos turistas a Madrid y Barcelona y es en vacaciones cuando más predispuesto estás a comprar: te sientes relajado, de buen humor y te apetece premiarte. Las compras son una de las principales partidas del turismo y, por ende, de la economía en general, sobre todo en un país como España ¿no?”. Ojiplático, James Bidwell (Londres, 1965) se coloca la servilleta a modo de fajín y cierra sobre ella las solapas de su americana.

Sabe de lo que habla. Es un experto mundial en el llamado turismo de compras, además de director de marketing de Value Retail, la empresa propietaria de los outlets Las Rozas Village, en Madrid; La Roca Village, en Barcelona, y de otros siete centros repartidos por las principales capitales europeas.

Antes de continuar con su reflexión, ataca el jamón con ganas, pero margina al tomate. Es alérgico. “Londres, Madrid y Barcelona son los principales destinos en cuanto a turismo de compras, según The Economist. Es una pena perder la oportunidad de vender cuando hay turistas con ganas de comprar. Pero lo que realmente me preocupa es que los viajeros puedan decidir ir a otro lugar”, argumenta.

Bidewell lo tiene muy claro: las vacaciones deben ser una experiencia poliédrica. Y, para captar al turista moderno, las ciudades deben ofrecer una buena combinación de propuestas culturales, gastronómicas, de ocio y, por supuesto, de tiendas.

Hay que mimar cada uno de estos sectores y potenciar, dice, aquellos como el de las compras, que está creciendo exponencialmente. Él decidió hacerlo cuando fue nombrado consejero delegado de la oficina Visit London. El organismo que gestó el cambio de perfil turístico de la ciudad. De parque temático de la corona británica a capital moderna y cosmopolita, con sus increíbles vías comerciales como potente reclamo. Esta campaña fue uno de los pilares sobre los que se alzó la exitosa candidatura de Londres como sede de los Juegos Olímpicos.

Bidwell ahoga en limón su merluza y explica que, en épocas de recesión, los centros y áreas comerciales deben volverse más sofisticados y competitivos para captar el turismo de compras. “Pueden llegar a convertirse, incluso, en iconos de la ciudad, como Harrod’s”. O Selfridges. Las tiendas que Bidwell, como director de marketing, hizo evolucionar de almacenes de gama baja a ineludible punto de referencia para el viajero adicto a la moda.

Su paso por estas empresas y otras como Disney o la firma textil Anthropologie le ha permitido desarrollar un fino olfato para identificar las ciudades con este potencial turístico y, en su opinión, Madrid lo tiene. “Me he dado una vuelta por el barrio de Salamanca y es estupendo. Con la crisis hay que volcarse en atraer al viajero internacional, pero no solo para que visite el Prado, sino para que se deje caer junto a su dinero por esta y otras zonas de tiendas”. Su próximo destino, por placer, será Asturias. “En el trabajo tengo que viajar mucho en avión, así que intentaré ir en tren: es más ecológico”. Sonríe y asegura que promover consumismo y consumo sostenible no es incompatible.