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El fiscal pide hasta 300 años en el mayor proceso de abusos a menores

El escrito de acusación del 'caso Kárate' sostiene que el profesor Torres Baena era un "depredador sexual" que manipuló a sus alumnos durante al menos 15 años

Fernando Torres Baena, el profesor y excampeón de España de kárate acusado de abusar durante décadas de sus alumnos y de formar una especie de secta con menores a los que iniciaba sexualmente a edades muy tempranas, ha mantenido su inocencia desde su detención, en febrero de 2010. Asegura que toda la acusación -asentada en el testimonio de las víctimas- está basada en un complot organizado para acabar con su escuela. La fiscalía, sin embargo, acaba de acusarle de ser un "depredador sexual" y de usar "técnicas psicológicas de manipulación tendentes a obtener la sumisión a todos los niveles de aquellos menores hacia los que ha sentido algún tipo de inclinación o apetencia sexual". El ministerio público pide que se le condene a 303 años de cárcel por más de 50 delitos de abusos sexuales, corrupción de menores y tenencia ilícita de armas en un procedimiento que podría convertirse en el mayor caso de pederastia acaecido en España.

El ministerio público pide además, también por delitos de abusos sexuales y corrupción de menores, 154 años de prisión para la pareja de Torres Baena desde 1999, María José González, cinturón negro y monitora de la escuela; 146 para Ivonne González, otra profesora acusada de participar en los abusos que podría haber sido a su vez víctima de Torres Baena cuando era adolescente; y 18 para Juan Luis Benítez, también trabajador del centro. Todos ellos habrían formado parte, según el escrito de acusación del fiscal, de un sistema perfectamente organizado para abusar de los jóvenes alumnos -algunos, niños- que pasaban por la escuela del prestigioso Torres Baena y eran elegidos por el líder. El principal acusado, de 55 años, era cinturón negro 6º Dan, fue presidente de la Federación de Kárate de Gran Canaria y director de I+D de la Federación Española de Kárate.

Acusan al karateca de doblegar a los jóvenes con técnicas de manipulación

El fiscal habla de una red de captación que los procesados hacían funcionar como una "tela de araña". María José González (33 años), Ivonne González (31) y José Luis Benítez (38) trabajaban como monitores en distintos centros deportivos. Eran ellos los encargados, según la fiscalía, de hacer la selección de niños y adolescentes guapos y buenos deportistas en los que podría estar interesado Torres Baena. De allí eran derivados al gimnasio que él gestionaba en Las Palmas de Gran Canaria. Pero no todos los menores de la escuela sufrieron abusos. Allí se hacía la selección final de los elegidos para formar parte del grupo de entrenamiento que hacía concentraciones en el chalet de Torres Baena en Playa de Vargas (Agüimes), donde, según la fiscalía, "se desarrollaron durante al menos los últimos 15 años auténticas orgías sexuales donde los menores no solo se debían prestar a cualquier tipo de actividad sexual" con Torres Baena y sus lugartenientes, "sino que eran inducidos a mantener las mismas prácticas con cualesquiera otros de los alumnos menores asistentes, sin distinción de edad, sexo o número de participantes".

Durante años, en los entrenamientos "se desarrollaron auténticas orgías"

El principal acusado lograba gracias a sus técnicas de manipulación, según el escrito de la fiscalía, que los menores "se plegaran a sus deseos lúbricos (...) en los que cabía no solo cualquier tipo de práctica sexual sino que era indiferente su posición tanto como sujeto activo o pasivo y sin importarle el género masculino o femenino de la víctima propiciatoria, ni mucho menos la edad de esta". De hecho, la fiscalía sostiene que Torres Baena se acercaba a propósito a niños de corta edad porque le resultaba "mucho más fácil vencer cualquier tipo de resistencia emocional al plantear sus deseos sexuales como métodos de educación y mejora deportiva".

Los otros tres procesados también participaban en la red de pederastia

La gran pregunta sobre este caso ha sido, desde el principio, cómo logró Torres Baena que ninguno de los alumnos que presuntamente han sufrido abusos durante los últimos 15 o 20 años lo relatara a sus familiares o amigos. La fiscalía da su respuesta a este interrogante. "Los cuatro procesados", mantiene el fiscal Pedro Gimeno, "planteaban el establecimiento de relaciones sexuales como método de evolución personal y deportiva, logrando de esta manera vencer las lógicas reticencias culturales y morales de los menores, postulándose como una suerte de 'familia alternativa' en la que el visionado de imágenes pornográficas, el consumo de bebidas alcohólicas y/o derivados cannábicos eran tolerados, proyectando en los menores un esquema de relajación moral que, unido a la habitual rebeldía de los adolescentes y preadolescentes, favorecía la consecución de sus objetivos".

Sobre la personalidad de Torres Baena y cómo lograba doblegar la voluntad de los menores, el fiscal afirma que, "dada su condición de 'héroe o Dios' deportivo y espiritual de todo el colectivo, no dudaba en fomentar sentimientos de culpabilidad y/o fracaso en los diferentes menores cuando estos se negaban a cualquier práctica sexual".

Planteaban las relaciones sexuales como método de evolución personal"

El escrito relata después, uno a uno, los casos en los que alumnos menores de edad han sufrido abusos por parte de alguno -o varios- de los procesados en el gimnasio o en el chalet de Playa de Vargas. Cuando Torres Baena quería que los alumnos tuvieran relaciones entre sí, era él mismo quien elegía a las parejas o grupos -"tríos, cuartetos y hasta quintetos"- y el tiempo de duración del contacto sexual.

Condenas ejemplarizantes

- El sacristán. En 2000, la Audiencia de Córdoba condenó al sacristán Leandro G. G. a 43 años de prisión por agresión sexual a cuatro niños de 11 a 13 años.

- 'Caso Raval'. El 2001, Xavier Tamarit y Jaume Lli fueron condenados a 66 y 17 años de prisión por abusos a menores y pornografía infantil. El Supremo elevó la pena a 124 años a Tamarit, cofundador del Casal dels Infants del Raval.

- Virginidad. La Audiencia de Barcelona impuso, en 2001, seis años de prisión (la pena mínima) a un policía que obligó, revólver en mano, a una niña de 13 años a hacerle una felación. Los jueces no agravaron la pena porque no era virgen.

- Dos Hermanas. Francisco Jiménez aprovechó su condición de presidente del club social Las Portadas, de Dos Hermanas (Sevilla) para abusar de 20 niñas entre 4 y 12 años. Fue condenado a 61 años de prisión.

- Fichas gratis. Joaquín S. L, de 33 años, ofrecía fichas gratis para las atracciones de la feria en la que trabajaba a los niños de Campillo del Río (Jaén), de los que abusó. En 2007, la Audiencia de Jaén le condenó a 90 años de cárcel por agresiones y abusos.

- Mari Luz. En marzo de 2011, los jueces condenaron a Santiago del Valle a 22 años de cárcel por el asesinato y abusos sexuales a la pequeña Mari Luz Cortés, de cinco años. El hombre ya había sido condenado por abusos a su hija, pero nunca cumplió su pena.

- 'Caso Nanysex'. En 2008, la Audiencia de Madrid condenó a 58 años de prisión a Álvaro Iglesias, a 31 a José Gómez y a 14 a Eduardo Sánchez por el caso Nanysex. Los condenados abusaron de siete niños de uno a seis años entre 2002 y 2005, lo grabaron y lo colgaron en la Red. El Supremo rebajó la condena a Iglesias a 44 años.

- Paterna. La Audiencia de Valencia condenó en marzo a L. G. B., de 64 años, a 53 años de cárcel por corrupción de menores y abusos sexuales. El condenado, gerente de un club deportivo de Paterna (Valencia) abusó de 11 menores de entre 10 y 13 años.

 

Torres Baena fue detenido en febrero de 2010 y lleva en prisión desde entonces junto a María José González e Ivonne González. Juan Luis Benítez está en libertad bajo fianza de 400.000 euros. El titular del Juzgado de Instrucción número 7 de Las Palmas, Miguel Ángel Parramón, dictó el pasado julio auto de procesamiento contra los cuatro inculpados por abusos sexuales cometidos contra 61 alumnos según la relación del juez, que la fiscalía rebaja ahora a 38. En total se ha tomado declaración a 177 alumnos y exalumnos de la escuel para tratar de determinar cómo se prevalía presuntamente Torres Baena de su autoridad para abusar de los menores, pero en algunos supuestos los hechos habrían ya prescrito por el paso del tiempo y en otros la fiscalía ha considerado que no había pruebas suficientemente sólidas para sostener la acusación.

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