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Lutetia, más que un asteroide

Los datos tomados por la nave espacial 'Rosetta' al sobrevolar ese cuerpo del Sistema Solar indican que parece un objeto precursor de planeta

Lutetia, un gran asteroide del Sistema Solar, parece más bien un objeto precursor de planeta, un planetesimal remanente de la formación del Sistema Solar, que un fragmento de un objeto celeste mayor fracturado en sucesivos impactos o un objeto por agregación de restos de materia, como la mayoría de los asteroides. A esta conclusión llegan los científicos que han analizado en profundidad toda la información que tomó, en julio de 2010, la nave espacial europea Rosetta cuando pasó por sus proximidades. Y la diferencia es importante porque, como señala la revista Science en la que se da a conocer lo último que se ha descubierto de Lutetia, los planetesimales proporcionan información valiosa sobre la formación del Sistema Solar. Los nuevos datos han permitido determinar que 21 Lutetia, como se denomina oficialmente, mide 121 kilómetros de largo por 101 de alto y 75 de ancho -con forma de patata- y tiene una alta densidad, 3.400 kilos por metro cúbico, que es una de las más altas que se ha estimado para un asteroide.

La Rosetta, que lanzada en marzo de 2004 por la Agencia Europea del Espacio (ESA), se dirige al encuentro del cometa 67P/Churiumov-Guerasimenko, pero de camino ha aprovechado el encuentro con dos asteroides (el Stein, en 2008, y luego el Lutetia) para obtener toda la información posible con sus instrumentos de a bordo. En julio del año pasado, pasó -a una velocidad de 15 kilómetros por segundo- a una distancia de 3.162 de Lutetia. Varias cámaras y sensores de la nave, además, estuvieron tomando datos antes y después de ese momento de máximo acercamiento. Se vio ya entonces que la superficie del extraño asteroide está plagada de cráteres de diverso tamaño y tiene una gran depresión en una zona. La sonda espacial tomó más de 450 imágenes.

Ahora los científicos (incluidos expertos españoles) con toda la información, presentan muchos más detalles del gran asteroide en tres artículos en Science, que dedica la portada precisamente a las fotografías que tomó la Rosetta.

La superficie de Lutetia está cubierta con una capa gruesa de polvo (regolito) y su interior parece primordial, es decir, que está intacto desde su formación hace 4.500 millones de años. Es un caso de desarrollo frustrado, comenta Benjamin Weiss, (Instituto Max Planck, Alemania), uno de los líderes de la investigación. El asteroide pudo haber alcanzado un tamaño suficiente para desarrollar y mantener un núcleo fundido en su interior pero luego no sufrió las subsiguientes colisiones con material de formación del Sistema Solar primitivo.

"Si Lutetia hubiera estado situado en el sitio adecuado con la temperatura adecuada, hubiera seguido agregando materia y hubiera podido convertirse, tal vez, en un planeta tipo Tierra", señala Rafael Rodrigo, astrónomo del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA), presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y uno de los autores de esta investigación. "Es el primer asteroide grande que te da una idea clara de cómo sería el origen de los planetas".

El equipo liderado por Angioletta Coradini (científica del Instituto Nacional de Astrofisica -Italia- que ha fallecido antes de la publicación de este trabajo) concluye en uno de los tres artículos de Science que la temperatura máxima del asteroide es de 28 grados centígrados bajo cero (245 kelvin).

Luisa M. Lara, científica del IAA y una de las investigadoras de esta nueva información sobre Lutetia, señala que "los más de 350 cráteres que se distinguen en las fotografías, con diámetros que van desde 600 metros a 55 kilómetros, indican que Lutetia posee un intenso historial de colisiones". Las imágenes muestran que el asteroide tiene una compleja geología, con hendiduras, fracturas, fallas, escarpes, gargantas y rocas deslizadas por las laderas de cráteres.

Tras el encuentro con Lutetia, la Rosetta, una nave espacial de tres toneladas, volvió al estado de hibernación, con la mayoría de los equipos apagados, para continuar el viaje. Había recorrido ya 5.000 millones de kilómetros cuando se produjo el encuentro con el asteroide, en órbita entre Júpiter y Marte. Está previsto que llegue a 67P/Churiumov-Guerasimenko en noviembre de 2014.

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