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Un obispo de EE UU se sentará por primera vez en el banquillo por proteger a curas pederastas

El padre Robert Finn conocía las fotografías que otro párroco había tomado a niñas menores

Por primera vez en la historia de los recientes escándalos de abusos sexuales en la iglesia norteamericana, un gran jurado ha aceptado los cargos presentados contra un obispo por proteger a curas supuestamente pederastas. El prelado de Kansas City, el padre Robert Finn, afiliado al Opus Dei, se sentará en el banquillo de los acusados por no haber informado a las autoridades de las transgresiones de un cura, Shawn Ratigan, que se dedicaba a tomar fotos lascivas a niñas menores de edad.

El obispo Finn supo de esas fotos, según él mismo admitió ante la fiscalía, en diciembre. No informó a la policía hasta mayo. Pero el gran jurado asegura que había motivos suficientes para que el obispado dudara de Ratigan previamente, "dadas sospechas anteriores sobre Ratigan y los niños; el descubrimiento de miles de fotos de niñas en el portátil del padre Ratigan, incluida la vagina desnuda de una menor, fotos del interior de faldas y otras imágenes centradas en la entrepierna".

Fue el director de una escuela católica el que se quejó a la diócesis del comportamiento del cura, en mayo. Entonces se supo que la diócesis había encontrado las fotos en diciembre y que, de todas ellas, había enseñado solo una a un agente de policía, que les había dicho que, en el sentido estricto de la palabra, no era pornográfica. Aquello le bastó a la diócesis para sepultar el caso.

A pesar de las quejas del director de escuela, en mayo, el obispo Finn se limitó a amonestar levemente a Ratigan. Le quitó el puesto de pastor al cargo de la iglesia de San Patricio y le recluyó en una misión. Mientras se encontraba allí intentó, de nuevo, tomar fotos de una niña de 12 años.

Al obispo y a la diócesis, que presta servicio a 134.000 fieles, se les acusa de un cargo cada uno, por un delito de faltas. Finn se ha declarado inocente en su primera comparecencia en el juzgado del condado de Jackson, en Misuri, este viernes. "Cumpliremos con las citaciones con resuelta determinación y una defensa robusta", dijo el obispo en un comunicado. "El obispo Finn niega cualquier responsabilidad criminal", explicó su abogado, Gerald Handley. "Ha cooperado totalmente con la policía, el gran jurado y la oficina del fiscal".

"De lo que se trata en este caso es de proteger a los niños", respondió la fiscal del condado, Jean Peter-Baker, que representa al gobierno en el caso. "Es un cargo importante. A mi entender, una acusación como esta no se ha presentado previamente".

Ratigan, arrestado en mayo, ha sido acusado por un gran jurado federal por tomar las fotos de contenido erótico. Aprovechaba encuentros en la iglesia, como actividades en pascua, para atraer a las menores y retratarlas. Las familias afectadas no se detuvieron en esa demanda. Presentaron otra contra el obispo y la diócesis por haber ocultado las actividades del cura.

El padre Ratigan era muy activo en la comunidad, y se relacionaba mucho con las familias de feligreses y sus hijos. Acudía a fiestas de cumpleaños, pasaba fines de semana con los parroquianos y organizaba comuniones.

El obispo Finn es el miembro de mayor rango en la historia de la iglesia católica norteamericana en sentarse en el banquillo por proteger a curas abusadores. En el pasado, su diócesis ha tenido otros problemas con la justicia. Llegó a un acuerdo extrajudicial hace sólo tres años en el que se comprometió a pagar 10 millones de dólares (siete millones de euros) a 47 demandantes, en diversos casos de pederastia y abuso sexual. En aquel pacto se comprometió a informar de las sospechas que hubiera sobre supuestos curas abusadores algo que, según la fiscalía, no cumplió en este caso.