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Salud cierra el ambulatorio de Castell-Platja d'Aro por las noches

El cese de atención noctura a los pacientes será efectiva a partir del 17 de octubre

El rodillo de los recortes sanitarios vuelve a pasar por Girona. Tras el cierre nocturno de los centros de atención primaria en las comarcas del Ripollès, la Selva y la Garrotxa, el Departamento de Salud ha anunciado hoy que también el CAP de Castell-Platja d'Aro, en la comarca del Baix Empordà, dejará de atender a partir del próximo 17 de octubre por las noches. Los ciudadanos de Castell-Platja d'Aro deberán acudir al CAP de Sant Feliu de Guíxols, a unos 20 minutos de distancia en coche.

Apartir del próximo 17 de octubre también se hará efectivo el cierre de los CAP de la provincia de Girona Lloret de Mar, Tossa de Mar y Blanes, además de los de la provincia de Barcelona de Malgrat de Mar, Tordera y Canet de Mar. El Hospital Comarcal de Blanes, el de Sant Jaume de Calella y el CAP de Pineda de Mar deberán atender a la población de referencia de estas localidades.

Dentro de la "reordenación" llevada a cabo por Salut de la atención de urgencia en la provincia de Girona, la decisión de cerrar los CAP de la zona interrios dela Selva, en vigor desde el pasado 12 de septiembre, ha sido la más contestada. Los vecinos de Hostalric, Sant Hilari, Arbúcies, Breda, Anglès, Sils y Vidreres han cortado el tráfico en varias ocasiones y se han encerrado en los centros de atención primaria para protestar por los recortes.

Denuncian que el Departamento de Salud no ha tenido en consideración la difícil orografía de la comarca y la dificultad para desplazarse en invierno, cuando las carreteras se hielan con frecuencia. Ante la presión vecinal y de algunos alcaldes, Salud decidió dejar a un médico y a una enfermera en Arbúcies por las noches. Dado que el ambulatorio permanece cerrado, ambos profesionales hacen guardia en un barracón y, en caso de urgencia, son trasladados por un taxista que duerme en un hotel de la localidad.

La razón por la que no atienden en el CAP es que no son profesionales "de acceso directo para los pacientes", según explicó hace unos días un portavoz de Salud a EL PAÍS. Es el profesional que atiende las llamadas al 112 o al teléfono habilitado por Salut quien decide si enviar o no al médico y a la enfermera para la atención domiciliaria.

El CAP de Bàscara también permanece cerrado por las noches desde el pasado 1 de agosto.