Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La princesa Letizia interroga sobre el lenguaje políticamente correcto

Inaugura un seminario sobre idioma y periodismo planteando las preguntas que deberán resolver los ponentes

La incursión del lenguaje políticamente correcto en las crónicas periodísticas es el tema que analizará durante tres días el seminario internacional de Lengua y Periodismo que la Fundéu BBVA y la Fundación San Millán han convocado en San Millán de la Cogolla (La Rioja). La princesa Letizia, que ha presidido el acto inaugural, ha formulado las preguntas que deben plantearse responder los ponentes: "¿Pretende el lenguaje políticamente correcto maquillar la realidad?". Habrá quien conteste que sí, ha dicho, y quien sostenga que "la amabilidad, el cuidado de las palabras, no están reñidos con el rigor, que al fin y al cabo es lo que prima en el ejercicio de la profesión periodística". La princesa ha planteado otro interrogante: "¿Si cambiamos las palabras, cambia la realidad?".

El presidente de La Rioja, Pedro Sanz, ha abogado por desterrar lo políticamente correcto. Si el uso, o el abuso, "de eufemismos y conceptos bellos pero vacíos no nos ayuda a transmitir nuestras ideas, no estaremos siendo honestos". Para Sanz, determinadas maniobras con el lenguaje pueden responder al encubrimiento de determinados intereses. "El secreto", ha asegurado, "está en la certeza, la sencillez, la corrección, la calidad y el rigor".

Álex Grijelmo, presidente de la Agencia Efe, ha sostenido que el lenguaje es como un cuchillo, puede servir para cortar el pan o para un asesinato. Con las palabras podemos mentir o defender la verdad, usarlas de forma hiriente o caritativa. El lenguaje políticamente correcto, ha defendido, es poliédrico como la vida misma. Su uso puede transitar desde la amabilidad de las palabras a la manipulación de las ideas.

Ángel Cano, consejero delegado del BBVA, se ha centrado en los cambios en el uso del lenguaje económico por la actual crisis. "Términos usados por una minoría ahora se emplean mayoritariamente con una enorme carga emocional". Además de lamentar la frecuentación de los anglicismos en la terminología del sector, Cano ha criticado la falta de rigor con que se emplean las palabras en economía. La penetración de los términos especializados en el lenguaje popular introduce confusión, ha dicho. Y ha presentado ejemplos de cómo puede buscarse más adhesión que reflexión en un discurso abusando de la polisemia. Por ejemplo, hablar de "ricos" en lugar de hablar de "rentas elevadas". El concepto "rico" es un término difícil de acotar, ha subrayado. Cano ha pedido rigor en el emisor de mensajes, pero también responsabilidad en quien los recibe para poder aislar la parte emocional de los mismos.

El director de la Real Academia Española, José Manuel Blecua, ha destacado la actualidad del debate propuesto en el seminario contabilizando la existencia en Google de más de dos millones de enlaces al tema en español o las 17.100 referencias bibliográficas en la RAE sobre el asunto. Blecua ha comentado el auge de los eufemismos y la actual lucha contra el masculino genérico empleado tradicionalmente y que ahora tiende a sustituirse por una alusión doble, masculina y femenina.

La conferencia inaugural ha corrido a cargo del filósofo José Antonio Marina. Tras analizar la importancia del lenguaje como vehículo de la conciencia de uno mismo ("nos contamos a nosotros mismos nuestra propia vida y nos podemos engañar"), Marina ha recorrido los mecanismos de la persuasión que pueden ir desde intentar transmitir una convicción racional a la seducción emocional o, finalmente, a la simple manipulación. El lenguaje es un sistema potente y necesitamos advertir cómo se usa y con qué intención. "Los políticos y los periodistas deben ser sometidos a una implacable crítica". Marina ha señalado el crecimiento de una importante industria de la persuasión que acude al instrumento de la retórica en su acepción clásica: forma de cambiar los sentimientos por el uso de la palabra. El profesor también ha aludido a la economía desde un punto de vista lingüístico y ha señalado con intención que tanto la palabra como el dinero son dos mundos simbólicos con la misma arquitectura. Un significante y un significado que, en el caso del dinero, son el billete y su valor respectivamente.

Marina ha terminado su reflexión enumerando fracasos lingüísticos que producen mucha desdicha humana, desde la mentira a los malentendidos. "El significado de una frase no está en la frase. La frase es una pista que debe procesarse e interpretarse".

La primera sesión de esta tarde estará dedicada al lenguaje del poder.