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Ecoaltavoces 2.0

Hasta hace algunos años las iniciativas ciudadanas para proteger el medioambiente se quedaban en una simple pataleta. Ahora, gracias a las redes sociales, la difusión aumenta y se planta cara a los desmanes

Si la vecina de Cádiz que hace un par de años se enteró por la prensa de la intención de construir un hotel y un campo de golf en su playa de El Palmar (en Vejer de la Frontera, Cádiz) hubiera gritado su rechazo offline entre la gente que conocía, la habrían escuchado ¿cuántas personas? ¿10?, ¿20?, pongamos que 30, siendo generosos. Pero ella decidió decir no en Facebook. Y armó la revolución. Consiguió 15.000 adhesiones en menos de dos semanas y su grito online fue el origen de la plataforma Salvar El Palmar, que hoy sigue dando la batalla contra la especulación urbanística en la costa gaditana.

"Sin las redes sociales serían impensables la mayoría de los movimientos por el medio ambiente que encontramos en la actualidad, y que no tienen posibilidad de poner un anuncio en un periódico", tercia Leo Arruda, experto en marketing verde y activista de Green Drinks, una red de grupos locales implicados con el medioambiente que convocan charlas informales de bar en su ciudad, para hablar de temas candentes y escuchar proyectos de emprendedores eco. Hay tragos verdes activos en 778 ciudades de todo el mundo. Arruda organiza los de Madrid, que son mensuales, y detecta que cada vez hay más empresas grandes interesadas en ellos. Han de estar ojo avizor porque algunas solo quieren hacer greenwashing (parecer sostenibles cuando en realidad no lo son). Aún así, el hecho de que acudan da idea de la fuerza que pueden llegar a tener estas reuniones. A partir de septiembre, el objetivo es potenciar su retransmisión en streaming, en directo por Internet.

La página Story of Stuff, que explica de forma amena el funcionamiento de la sociedad de consumo de usar y tirar, se ve en centros educativos y ha recibido millones de visitas de 224 países

Story of Stuff (La Historia de las Cosas) recoge videos divulgativos en los que la estadounidense Annie Leonard, experta en comercio y cooperación internacional, desarrollo sostenible y salud ambiental, explica de una forma amena y sencilla cómo funciona nuestra sociedad de consumo, de usar y tirar; analiza los ciclos de vida de bienes y servicios, de dónde salen y adónde va lo que desechamos. Arrancó en diciembre de 2007 y desde entonces se ha visto en centros educativos y ha recibido millones de visitas de usuarios de 224 países. Hasta el punto de que acaba de abrir un apartado internacional, con los documentales traducidos a 11 idiomas.

¿Habría sido una realidad Story Stuff sin la existencia de la Red? Da la impresión de que no, por costes y por lo peliaguda que resulta luego la difusión de este tipo de materiales. La mayoría del público no tiene acceso a documentales del estilo de Cómo hervir una rana, que cuenta en clave de humor cómo nos hemos pasado de la raya con el planeta, a menos que acuda a un festival de temática medioambiental o tenga la suerte de que en su barrio haya algún colectivo que lo proyecte. Pero gracias a Youtube, al menos puede ver un avance, para hacerse una idea de qué va.

La web está detrás de la expansión de propuestas como carrotmob (movimiento zanahoria). Son personas que se ponen de acuerdo para consumir todas a la vez en un establecimiento comprometido social o medioambientalmente, para premiarlo. La primera quedada tuvo lugar en San Francisco en 2008 y sus creadores abrieron una página, para guiar a todo el que quisiera hacer una en su lugar de origen. Calculan que para finales de 2012 habrán culminado unos 115 carrotmobs en 70 ciudades de 20 países del mundo. Otro ejemplo en este sentido es 10:10, que arrancó en Londres para lograr que empresas y ciudadanos redujeran sus emisiones de CO2 un 10% durante 2010. Pronto rebasó fronteras y hoy, expirado el plazo inicial, no sólo no ha desaparecido sino que ha crecido hasta llegar a los 115.000 participantes en 186 países, entre ellos España.

Las iniciativas vistas hasta ahora tienen presencia en Facebook y Twitter, al igual que las grandes organizaciones del estilo de Greenpeace o Ecologistas en Acción. Ésta última, es usuario de referencia (junto con otras ONG) en FaceCoop, una red social promovida por Solidaridad Internacional que trata sobremedio ambiente, género, participación ciudadana y lucha contra la pobreza. Twitter, por su parte, bulle de activistas 2.0. con opiniones muy respetadas, prescriptores en la materia. La periodista Isabel Corell tiene más de 3.000 seguidores; la revista-blog Conciencia Eco, casi 7.000, y eso sólo como botón de muestra. Proyecto Equo, que pretende articular un "movimiento ecopolítico y social", cuenta con más de 8.500 seguidores. Complicado que un partido en ciernes de sus características tuviera tanta repercusión sin el altavoz 2.0.