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Renault culpable de "falta imperdonable" por el suicidio de un trabajador

La corte tiene pendiente examinar los casos de otros dos empleados del mismo centro que se quitaron la vida con escasos meses de diferencia

La justicia francesa considera a Renault culpable de "falta imperdonable", un concepto jurídico que implica responsabilidad civil, por el suicidio de uno de sus trabajadores en el año 2006. El tribunal de apelación de Versalles confirmó ayer la sentencia en este sentido pronunciada en primera instancia en diciembre de 2009. La corte tiene pendiente examinar próximamente los casos de otros dos empleados del mismo centro de la empresa, que se quitaron la vida con escasos meses de diferencia.

Antonio B., un ingeniero de 39 años, padre de un hijo de 11 años, se tiró por una pasarela del quinto piso del centro de innovación de la Renault de Guyancourt en octubre de 2006. Su viuda, Sylvie, demandó entonces a la empresa por no cumplir con su obligación de proteger la salud física y mental de su empleado. Según recordó ayer, su marido había perdido ocho kilos en el mes y medio anterior al suicidio, lloraba cada noche y trabajaba casi todos los fines de semana.

"El tribunal de apelación ha dicho que Renault era necesariamente consciente del peligro al que estaba expuesto Antonio B. dada su carga de trabajo", comentó la abogada de la familia de la víctima, Rachel Saada. "Espero que servirá de advertencia para las empresas que ponen en marcha sistemas de gestión destructores", reaccionó la viuda tras conocer la decisión. "Para mí es importante reconocer que no se puede pedir siempre más y más con siempre menos medios", añadió.

Antonio B. era uno de los tres empleados del centro de Guyancourt que se suicidaron en apenas cuatro meses. Otro compañero apareció ahogado en las inmediaciones del centro en enero de 2007 y un tercero se quitó la vida en su domicilio en febrero del mismo año. Los tres casos fueron denunciados ante la justicia con resultados diferentes.

En un informe de 2007, la inspección de trabajo estimó que había una relación entre los tres suicidios y el ambiente general de trabajo, caracterizado a su juicio por cierto acoso, del centro técnico de Guyancourt. La empresa, que no descarta recurrir la decisión de justicia de ayer, asegura haber puesto en marcha medidas para paliar esta situación a partir del mismo 2007.

"Esta decisión de justicia es importante y apunta de forma explícita a la responsabilidad de los empleadores en la puesta en marcha de organizaciones del trabajo patógenas", estimó la unión sindical Solidarios en un comunicado. En la mente de todos está el caso de France Télécom, donde se registraron más de una treintena de suicidios en apenas dos años y que los sindicatos amputan a la "gestión por el terror" de la dirección y las mutaciones fulgurantes.