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Ciencia lanza un programa para subvencionar los mejores centros de investigación

La convocatoria Severo Ochoa estará lista "en unos días", afirma la ministra Garmendia.- Solo las 40 mejores instituciones recibirán las ayudas, que serán de un millón anual

Ha llegado la hora de primar la calidad en la investigación. Esa es la premisa del programa Severo Ochoa que, tras ser anunciado hace cuatro años, ya está listo para ver la luz, según anunció ayer la ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia. "Hace dos décadas estábamos en la posición 30 del mundo en producción científica; ahora entre los 10 primeros", dijo la ministra. Pero en cuanto a la traducción económica de esa calidad, la clasificación baja, y estamos "entre el puesto 16 y el 20 en innovación". Y ahora se trata de facilitar la transferencia.

Pero, lógicamente, la base para que haya esa transferencia es la calidad. Y en este sentido, la convocatoria será muy restrictiva. Tanto, que Garmendia admite que es posible que no haya suficientes centros que cumplan los requisitos. Para optar a la ayuda (cuatro millones en cuatro años compatible con todas las demás subvenciones o créditos), los centros de investigación deberán contar con "un director científico de prestigio internacional de experiencia contrastada" y con al menos "10 investigadores principales que en los últimos cinco años hayan tenido publicaciones cuyo impacto [la medición de las veces que otros científicos les citan o se basan en sus trabajos] sea de 1,5, es decir, un 50% superior a la media mundial en su área", dijo la ministra.

Además, se trata de primar a centros concretos, no a redes o unidades virtuales.

Aparte del dinero, esta acreditación ?que Garmendia equiparó a los institutos Max Planck alemanes? servirá para acceder en mejores condiciones a otras ayudas, a instalaciones y se espera que sea un marchamo de garantía para conseguir mecenazgos.

La decisión de quiénes serán merecedores de la ayuda la tomarán jurados internacionales que ya están casi cerrados (aunque Garmendia no quiso dar nombres), y serán de tres áreas: ciencias de la vida; humanas y sociales, y matemáticas, experimentales e ingenierías. No habrá cuotas ni regionales ni por sectores, porque el objetivo es subvencionar solo a los mejores. Si se cumplen los plazos de Ciencia, las candidaturas habrá que presentarlas antes de verano, para que el fallo se sepa en otoño, explicó la ministra.

A los dos años se hará una evaluación, y las ayudas no se renovarán automáticamente. A los cuatro años, el centro que la haya conseguido deberá volverse a presentar en igualdad de condiciones que los demás.

Garmendia confía en que este programa ayude a reordenar la estructura investigadora española, quizá demasiado atomizada. Aunque manifestó que no será el Gobierno el que se dedique a reordenarlo, sino que espera que sea una evolución natural (se espera que la posibilidad de optar a la categoría de centro Severo Ochoa sirva de acicate para unir a los mejores).

Cada año se convocarán 10 certificados, hasta 40, lo que supone un desembolso de 100 millones en cuatro años. La ministra afirmó que confía en que nadie se atreva a recortar este programa en un futuro.

En un desayuno con periodistas, Garmendia también repasó otros temas de la agenda de su departamento. El primero, la Ley de Ciencia, que está pendiente de ser aprobada por el Senado. La ministra insistió en que esperaba que saliera por unanimidad (como en el Congreso), y que en un año estará creada la Agencia estatal de Investigación, aunque "para ahorrar" se hará a partir de una de las direcciones generales del ministerio, por lo que confía en que no tendrá sobrecoste.

Sobre el dinero, también quiso insistir en que este año, pese a la crisis, no se habían recortado fondos a la investigación, aunque sí se habían reducido los sueldos (como los de todo el personal público) y los gastos generales.

Por último recordó la participación española en dos programas espaciales, con un espectómetro AMS-02 que irá a la estación Espacial Internacional (ISS) después de Semana Santa y el envío por primera vez de tecnología española a la próxima misión a Marte.