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Crónica:

Ambiente de desaliento en el ¿último? 8-M de Zapatero

"El futuro que queremos solo es posible si vosotras sois las ganadoras", sentencia el presidente en el acto conmemorativo del día internacional de la mujer

Anfiteatro lleno, ambiente tristón. Una espontánea vocea "presidente, presidente". Otras corean, pero el grito no es unánime: muchas bocas quedan cerradas. El jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, preside uno de los actos que le gustan, la conmemoración del 8 de marzo, día internacional de las mujeres. Se respira un aire de fin de época.

Aplausos, sí, pero más moderados que otras veces y con una sola interrupción para dar ánimo a un político que desde el primer momento ha puesto sobre la mesa la agenda de igualdad. El palacio de congresos de La Castellana no se ha venido abajo en el séptimo aniversario de la jornada bajo mandato socialista. Las asistentes, sobre todo miembros de asociaciones de mujeres, aplauden, pero queda lejos el calor, el entusiasmo, de otros años. Y eso que puede ser el último 8-M que se celebre con relumbrón, calibra una asistente curtida en estas conmemoraciones. "¿Te imaginas a Rajoy en un acto así?", pregunta luego con desaliento. La cuestión ilustra el temor de muchas feministas a que el triunfo de la derecha que preconizan las encuestas derive en un frenazo, o una marcha atrás, en las políticas de igualdad que ha impulsado con decisión Zapatero y alentó durante años la vicepresidenta Fernández de la Vega.

La ministra Leire Pajín le ha presentado como "el gran aliado" de las mujeres. Y el gran aliado, que llegó a dar a la igualdad un ministerio propio que le quitó tras las críticas de la derecha por el "derroche" que suponía, toma la palabra. Zapatero opta por hacer balance de su gestión. Desgrana las leyes encaminadas a hacer de España un país mejor, como la de Igualdad y la de Violencia. Y se dirige también a los varones: "Llamo a los hombres a luchar contra el machismo, porque de ellos depende erradicar la lacra de la violencia de género". No está de más recordarlo horas después de que haya muerto la -hasta ahora- última mujer que pierde la vida a manos de quien dijo quererla.

El presidente se refiere también a las revueltas árabes, al "proceso esperanzador" que suponen y rompe una lanza propia del feminista que es: no habrá "democracia plena" en esos países si "no garantizan la igualdad de las mujeres, que han sufrido tantas discriminaciones". Luego, vuelve a casa y anima a "seguir rompiendo techos de cristal", por ejemplo en las empresas. La igualdad es un factor de productividad, defiende. La discriminación salarial "no es aceptable en una sociedad avanzada". Pide que el ritmo de los avances igualitarios "no se detenga" y concluye advirtiendo: "El futuro que queremos solo es posible si vosotras sois las ganadoras". Las votantes serán una baza a jugar, al menos por el PSOE. Y habrá que ver si el resto de los partidos optan por cortejar abiertamente el voto femenino.

Pero aún queda tiempo para verlo. De momento, también en la memoria de este 8 de marzo, cinco premiadas con la medalla a la promoción de la igualdad: las periodistas Susana Olmo (de la agencia Colpisa, recientemente fallecida), Soledad Gallego-Díaz (EL PAÍS), la escritora y académica Soledad Puértolas, la catedrática de Filosofía Celia Amorós y la pedagoga y escritora Josefina Aldecoa. También en la memoria, una frase de Gallego-Díaz citada por Zapatero: "Para combatir el antisemitismo no hace falta ser judío, como para luchar contra el racismo no hace falta ser negro. Lamentablemente, a veces parece que para combatir la discriminación de la mujer hace falta ser mujer".