Un hombre apuñala a su expareja y al jefe de ella y se autolesiona de gravedad

La agresión se produjo en una pastelería en la avenida Ciudad de Barcelona en la que trabaja la mujer, de la que tenía una orden de alejamiento

Hussein tenía una obsesión enfermiza con su exmujer. El hombre, de origen paquistaní, se presentó ayer con un cuchillo en la panadería donde trabajaba ella. El dueño del negocio, que intentó defenderla, recibió una puñalada en el costado. Ella sufrió cortes en el brazo y una pierna. El panadero logró reducirle y le encerró dentro del local. Acorralado, Hussein se clavó el puñal en el abdomen.

Un juez de Móstoles había impuesto a Hussein esta misma semana una orden de alejamiento de la que había sido su mujer, Mónica Espino Albasán, de 28 años. "Era la crónica de una muerte anunciada. Nunca encajó que mi hija le dejase, y eso fue hace tres años. Me he hartado de decirle a todo el mundo que la iba a matar. Y lo ha intentado", explicaba la madre de la chica, Juana Albasán, en la puerta del hospital Gregorio Marañón, donde ayer permanecían ingresados tanto la hija como el agresor. La pareja se casó cuando Mónica tenía 22 años. Se conocieron en un bazar donde ella trabajaba. "Apenas llevaban unos meses cuando empezó a pegarle. Le dijimos que tenía que dejarle, que no le merecía. Lo hizo. Y él la ha acosado, perseguido, amenazado. Desde que mi hija se echó otro novio no paraba de seguirle con el coche", añadió.

Mónica Sanz llevaba trabajando unos meses en la panadería de Adolfo, en la avenida ciudad de Barcelona. Adolfo es un antiguo instalador de aire acondicionados de 35 años. Con la crisis había decidido cambiar de profesión. Herido de dos puñaladas en el tórax por la locura homicida de Hussein, Adolfo fue a pedir auxilio a un bar cercano. Antes, había conseguido encerrar al agresor en el interior de la tienda. Un policía nacional que tomaba un café con leche en la barra fue en su auxilio. Toñi, una enfermera del barrio que pasaba por allí, atendió al panadero y a la empleada. "Sangraban mucho y Adolfo decía que no podía respirar. La chica, muy nerviosa, solo decía que su exnovio quería matarla pero que lo estaba encerrando en la panadería", cuenta Álex, un camarero del bar que utilizó unos paños para intentar detener las hemorragias. Ángel, un parroquiano habitual de la cafetería, cuenta que vio al panadero desangrándose en la puerta y diciendo que les habían querido matar. Adolfo permanecía anoche ingresado en estado grave en el hospital 12 de Octubre.

Hussein, de 34 años, después de forcejear y soltar las puñaladas, se quedó atrapado sin posibilidad de escapatoria en la pastelería. Adolfo le había echado la llave por fuera. La policía iba a entrar a detenerlo cuando Hussein se hizo el haraquiri sin éxito. La puñalada que se propinó a sí mismo le provocó una grave herida que afectó a varias vísceras. Anoche, operado de urgencia, se debatía entre la vida y la muerte.

La pareja vivió un tiempo en casa de la madre de ella. "Él era celoso y agresivo. La convivencia era insoportable", narra la madre de la chica, mientras describe un rosario de maltratos y humillaciones. Ahora ha intentado matarla. El panadero lo impidió.

Mónica Espino Albasán.
Mónica Espino Albasán.
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