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A la prensa rosa no se le exige "precisión absoluta"

El Tribunal Supremo desestima un recurso de Cayetano Martínez de Irujo contra la revista 'Qué me dices'

La precisión informativa no pesa lo mismo en todos los medios de comunicación. El Tribunal Supremo sostiene que la prensa rosa tiene un componente informativo en el que prima la finalidad de entretenimiento, por lo que "no es exigible una precisión absoluta en su información" y tampoco "un especial esmero" en la búsqueda de la trascendencia social de la noticia que transmite.

Con este argumento, el alto tribunal desestima un recurso de Cayetano Martínez de Irujo contra la revista Qué me dices que en 2005 publicó un reportaje sobre la luna de miel del hijo de la duquesa de Alba en Marruecos y confirma la decisión adoptada por a Audiencia Provincial de Madrid.

Martínez de Irujo consideró que las fotografías difundidos en esa publicación, dedicado al cotilleo sobre los famosos, vulneraban su derecho al honor, la intimidad y la propia imagen y que los comentarios "peyorativos" afectaban a su esfera íntima y privada. La Audiencia Provincial dejó claro entonces que "la finalidad de la prensa seria no es la de informar de un hecho con trascendencia pública o social que exige mayor contraste o precisión sino la de comentar con fin de entretenimiento, en este caso, detalles de la luna de miel" de Martínez de Irujo.

El Supremo pondera los derechos de Martínez de Irujo (la intimidad, el honor y la propia imagen) y los de la revista (la libre información y expresión). Afirma, por un lado, que al tratarse de una noticia que no contribuye a la formación de la opinión pública y ser de escasa relevancia debería primar el derecho al honor de Martínez de Irujo. Pero dado que la noticia es veraz y se basa en otro reportaje emitido por otro medio, prevalece el derecho a la información.

La sentencia deja constancia de que en el citado reportaje había "ciertas inexactitudes", aunque eso no es suficiente para dar la razón al hijo de la duquesa de Alba porque "el requisito de la veracidad" no parece en este caso "relevante". La Audiencia Provincial ya había dejado constancia de que es un personaje de notoriedad pública "tanto por su profesión de jinete como por su cuna y por sus frecuentes apariciones en los medios de comunicación". Por eso "debe soportar críticas que pueden resultar molestas" y no puede imponer silencio a quienes las divulgan o comentan.

Martínez de Irujo había pedido a la revista del grupo Hachette Filipacchi una indemnización de 120.000 euros por daños morales. No solo no los cobrará sino que tendrá que pagar las costas.