Ordenado el cierre del asador marbellí que incumple la ley antitabaco

El dueño del local acata la orden de clausura tras ochos horas de rebeldía

Sevilla / Marbella - 10 feb 2011 - 16:38 UTC

El Asador Guadalmina de Marbella ha cerrado tras ocho horas de rebeldía contra la clausura del local ordenado por la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía por el incumplimiento de la ley antitabaco. El Gobierno andaluz propuso una sanción de 145.000 euros por los mismos hechos, que el propietario, José Eugenio Arias-Camisón, asegura que no piensa pagar.

A las nueve y media de la noche, Arias-Camisón claudicó. "La policía va a cerrar el negocio. No lo cierro yo, me obligan judicialmente. Esto no termina aquí". Así ha anunciado el cierre y su intención de "proceder judicialmente, a partir de mañana, contra todos los que han intervenido en el cierre". Poco después, mientras intervenía en directo en un programa de Intereconomía, el local era precintado.

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"He decidido no oponer resistencia por mi mujer y mis hijos", ha explicado a los periodistas apostados a las puertas del local desde el mediodía.

Ante el cierre, que se prolongará durante dos meses, el hostelero ha afirmado que piensa alquilar otro local en el que, "por supuesto", va a permitir fumar. "No voy a parar, voy a seguir luchando y pienso agotar todas las vías legales. Mis abogados me han dicho que la reapertura es cuestión de semanas".

A partir de las nueve de la noche, el propietario no había dejado entrar a nadie más en el restaurante, donde unas treinta personas habían permanecido, muchas de ellas fumando.

La rebeldía a la orden comenzó a la una de la tarde, poco después de que la consejera de Salud, María José Montero, anunciara que había dado orden de clausurar el local.

"No hay Gobierno que me haga cerrar mi negocio ni pagar la multa" , dijo Arias-Camisón, quien se quejó de que se enteró por los medios de la orden de cierre antes de que le fuera notificada.

Dos inspectores llegaron a las cinco y cinco para comunicar la orden de cierre y dieron instrucciones de que no se sirviera ni una consumición más. El padre del dueño del local, Eugenio Arias-Camisón, recibió la notificación y la firmó como "no conforme". Lejos de cumplirla, invitó a copas a los presentes y posó con la orden para los fotógrafos desplazados hasta el local en medio del aplauso de la clientela.

Los inspectores de la Junta volvieron acompañados de agentes para que se cumpliera la orden de cierre, pero el dueño se negó a acatarla. Tras dialogar con los representantes de Salud, pidió a los agentes que se retiraran o trajeran una orden judicial. "Mi negocio solo lo puede cerrar la Guardia Civil con una orden judicial. Hasta ahora he guardado las formas pero que tengan cuidado que tengo unos cojones muy grandes y estos socialistas asquerosos no me asustan", afirmó.

Tras cuatro horas de diálogo, el propietario del asador decidió cerrar el establecimiento. Los clientes abandonaron el local y algunos entonaron la canción Libertad sin ira y firmaron contra la ley antitabaco. Uno de ellos lo hizo en nombre de José Luis Rodríguez Zapatero, el presidente del Gobierno.

Los abogados de José Eugenio Arias-Camisón consideran "manifiestamente infundada en Derecho" la orden de la administración autonómica para clausurar un bar que lleva denunciado desde el día 3 de enero.

La consejera de Salud, María Jesús Montero, ya anunció por la mañana que, si el propietario no acataba la orden, la Junta cerraría el restaurante con la ayuda de las fuerzas de seguridad. "Estoy alucinado. Cerrar mi negocio es una prevaricación. El pueblo está conmigo, que vengan Griñán y Zapatero a cerrar. Moriré matando por defender mis derechos frente al gobierno marxista y terrorista", afirmó entonces el dueño del local.

La orden de cierre es provisional, mientras dure la tramitación del expediente abierto por la Junta. Según la consejera de Salud, este proceso tardará entre uno y dos meses. En ese momento, la sanción deberá hacerse efectiva. Si el propietario se niega a pagar, la Junta lo llevará a los tribunales y será el juez el que decida si, mientras se estudia el caso, el asador puede volver a abrir. La consejera ha dejado una puerta abierta: "Si el dueño de este establecimiento depone su actitud en el transcurso de las próximas horas o próximos días, el cierre provisional se levantaría y podría seguir con su actividad comercial".

El empresario ha creado la asociación Reforma (de la Ley Antitabaco) o Ruina (de la hostelería), con la que recorre España y con la que tiene previsto estar mañana en Madrid.

La Junta le ha notificado la sanción por falta muy grave, al incumplir reiteradamente un requerimiento de la autoridad sanitaria. También le había notificado la posibilidad de medidas cautelares como el cierre del local por "quebranto de la Ley General de Sanidad".

La administración autonómica requirió oficialmente al dueño del asador que depusiera su actitud, retirara los carteles incitadores al tabaco que colocó en el local y cumpliera la normativa.

El presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, ha manifestado sobre la actitud de Arias-Camisón que "a los insumisos no se les puede tratar igual que al resto de los ciudadanos". Griñán ha recordado que "la Ley se hace para su cumplimiento". "Las que nos gustan y las que no nos gustan, como es el caso de pagar impuestos", ha añadido.

José Eugenio Arias-Camisón se fuma un puro en su asador de Marbella.
José Eugenio Arias-Camisón se fuma un puro en su asador de Marbella.JULIÁN ROJAS

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