“Bilbao era un infierno”

Álex de la Iglesia recuerda la soterrada hostilidad de su infancia en la ciudad en el cierre del Gutun Zuria - El festival se trasladará a abril

"Este hombre no me puede preguntar nada porque lo sabe todo de mí". Con cara de tener un día agitado —acababa casi de aterrizar y nada más terminar tenía que regresar a Madrid a acostar a sus hijas—, el director de cine Álex de la Iglesia mantuvo ayer tarde un divertido y profundo diálogo con su amigo de la infancia y coguionista de casi toda su obra cinematográfica, Jorge Guerricaechevarría.

Ambos hicieron participes a más de 160 personas en el auditorio de la Alhóndiga de su complicidad en la última de las cuatro jornadas del festival literario Gutun Zuria. "Álex es la persona con la que mejor me lo he pasado sin quitarme la ropa", sentenció el segundo. El cineasta devolvió presto la ironía: "Es que siempre he sido muy rápido".

Egaña: "Hemos conseguido crear un ambiente en que los escritores se relajan"
Unas 160 personas siguieron la conversación del cineasta con su coguionista

De la Iglesia aprovechó que el asunto central de esta edición del festival literario de la Alhóndiga ha sido la ciudad y sus escritores para saldar cuentas con su infancia en la villa. "Bilbao parecía un cuadro del Bosco. Era un infierno en llamas. Cuando le preguntaba a mi madre por qué el cielo estaba rojo me decía: 'Eso es Altos Hornos".

Había en su entorno, explicó, una sensación de hostilidad soterrada en casi todo lo cotidiano, en el "hola qué tal del vecino" o en el saludo del dependiente de la tienda. "Era un decorado infernal, y lo veíamos como algo normal. Era normal el miedo, que muriera gente, y no se podía hablar de ello", insistió. Evocó una imagen que le marcó de pequeño, al llegar al escenario de una acción de ETA poco después de que ocurriera: "Recuerdo haber visto casquillos, sangre y chuches desperdigadas por ahí".

La consejera delegada de la Alhóndiga, Marian Egaña, se ha mostrado satisfecha con la asistencia del público al festival, teniendo en cuenta las fechas en que se ha desarrollado, parte en medio de puente, y que el clima lluvioso invitaba a quedarse en casa. En declaraciones a EL PAÍS, la responsable del centro resaltó que la parte cualitativa del balance es la más valiosa: "Hemos conseguido crear un ambiente en el que los escritores se relajan. El escenario parecía el salón de casa. Las cosas fluyeron y se fueron soltando".

Tan importante es, señaló, que las conferencias abran a los lectores las puertas a universos tan personales como los que expusieron en días pasados Hanif Kureishi o Elena Poniatowska como que Bilbao aumente su peso en el mapa literario. Eventos como este, añadió, permiten tejer redes de colaboración para el futuro con los escritores o darles a conocer la obra de artistas vascos como Jesús Mari Lazkano, quien estos días expone en el Bellas Artes.

Egaña explicó en su intervención final que el Gutun Zuria se trasladará a abril en su próxima edición, mientras que la muestra de cómic también se situará a finales de abril o mayo.

Álex de la Iglesia (a la izquierda), durante su diálogo con Jorge Guerricaechevarría ayer en el festival Gutun Zuria de Bilbao.
Álex de la Iglesia (a la izquierda), durante su diálogo con Jorge Guerricaechevarría ayer en el festival Gutun Zuria de Bilbao.LUIS ALBERTO GARCÍA

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