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Industria autoriza que la nuclear de Vandellós II se mantenga operativa hasta 2020

El Consejo de Seguridad Nuclear avala la medida a condición de que la planta apuntale la seguridad en un plazo de dos años

El Ministerio de Industria ha aprobado esta mañana la autorización para que la nuclear de Vandellós II (Tarragona) se mantenga en activo al menos hasta 2020. La renovación de la licencia de esta central, que antes de la aprobación ministerial expiraba el próximo miércoles, se ha resuelto conforme al guión habitual: la planta propiedad de Endesa e Iberdrola comenzó a funcionar en 1987 y todavía queda lejos de los cuarenta años de vida para los que fue diseñada inicialmente. Vandellós II alcanzará ese plazo en 2027. Hasta esa fecha, Industria renovará sucesivamente el permiso de explotación de la planta si así lo avala el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), máxima autoridad atómica del país. En el caso de Vandellós II, el CSN señaló el pasado mes que la nuclear cumplía las condiciones para seguir operando a condición de que en 2014 haya finalizado varias obras pendientes para reforzar la seguridad de la planta.

Endesa e Iberdrola solicitaron en julio de 2009 renovar la licencia de explotación por diez años, de acuerdo con lo establecido en la normativa. Industria ha aprobado esa solicitud acorde a lo decidido por el CSN y fija que Vandellós II podrá solicitar una enésima renovación a partir de 2017, según fija lo establecido en la legislación vigente.

Dos años para apuntalar la seguridad de la planta

El visto bueno del CSN, que destacó la capacidad de la central para dar respuesta a requisitos de seguridad de mayor exigencia a los estrictamente requeridos por la normativa, reclama a Endesa e Iberdrola un nuevo salto en esa dirección. Tras constatar el correcto funcionamiento de la central, el informe del Consejo reclama que se resuelvan las principales asignaturas pendientes de la planta en materia de seguridad en menos de dos años. Y vincula la nueva prórroga de diez años a que en 2012 la nuclear haya implantado varios ajustes que se le reclaman, en el caso más desfasado, desde hace seis años.

La principal obra pendiente se refiere al sistema de refrigeración, cuya avería en 2004 supuso la más grave sufrida por una nuclear española hasta el momento. El circuito quedó inutilizado por corrosiones que entonces derivaron en la mayor sanción impuesta por el CSN a una nuclear (1,6 millones de euros). Endesa e Iberdrola destinaron 100 millones en implantar el nuevo sistema que inauguró a finales de 2009, pero este sufre desajustes en el caudal del agua que el CSN quiere zanjados para 2011. Para el año siguiente, en 2012, la nuclear también debe haber aplicado ya el plan PROCURA. Se trata del programa diseñado para evitar incidentes como el escape radiactivo de la nuclear de Ascó (Tarragona) en 2007, propiedad de las mismas eléctricas y gestionada por el mismo consorcio que dirige Vandellós II, la Asociación Nuclear Ascó-Vandellós (ANAV). El último fleco pendiente que el Consejo quiere resuelto para 2012 es el sistema contra incendios del edificio de control de la central, que se mantiene averiado desde el año pasado. Ello obliga a la planta a organizar varias rondas a cada hora para verificar que no hay rastro de humo en la zona.

Entre las exigencias para que Vandellós opere hasta 2020, el informe del CSN incluye además una lista genérica de mejoras en diversos campos, como el mantenimiento de la planta y la formación de la plantilla. ANAV, el consorcio creado por Endesa e Iberdrola para gestionar los tres reactores nucleares -uno en Vandellós y otros dos en Ascó- que las eléctricas mantienen operativos en Cataluña, concentra entre el 50% y el 60% de las incidencias del parque nuclear del país desde que el CSN empezó a computarlas, a mediados de 2006.