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El Carlos III busca voluntarios entre los empleados del Banco Santander

El Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares hará un estudio sobre los factores de riesgo de infarto en al menos 3.000 trabajadores del grupo

Será uno de los mayores estudios preventivos sobre enfermedades cardiovasculares, sobre todo arteriosclerosis. Y para ello los investigadores cuentan con que al menos 3.000 trabajadores del Banco Santander se presten voluntarios para ser estudiados durante un periodo de 15 años. Tendrán que ser trabajadores de 40 a 54 años sin antecedentes de enfermedad cardiovascular.

El acuerdo se ha firmado esta mañana por Emilio Botín, presidente del Grupo Santander y de la Fundación Marcelino Botín ; Valentín Fuster, director del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) ; y Felipe Pétriz, secretario de Estado de Investigación del Ministerio de Ciencia e Innovación (máximo responsable del CNIC, ya que este centro pertenece al Instituto de Salud Carlos III, y este organismo cambió de adscripción esta legislatura, cuando pasó de Sanidad al departamento que dirige Cristina Garmendia). Cada una de las dos partes, la pública y la privada, aportarán 11 millones de euros cada una.

El CNIC ya era una institución pública con vocación de estar abierta a la participación privada. De hecho, parte de sus fondos vienen de la Fundación Pro CNIC, en la que participan 15 grandes empresas, entre ellas PRISA (editora de EL PAÍS).

Los tres firmantes han destacado, precisamente, la importancia del modelo, en el que habrá una colaboración público-privada en una investigación dirigida a estudiar los factores que permitan predecir quiénes están en riesgo de tener en un futuro un infarto, y que, de paso, permitirá a los voluntarios tener un mayor control sobre su estado de salud.

Fuster ha explicado que los participantes se beneficiarán de una tecnología "muy cara", ya que no sólo se les harán los análisis habituales, sino que se les mirarán las arterias, se hará un estudio de predisposición genética y luego se utilizarán las técnicas de imagen más avanzadas (resonancia magnética y tomografía por positrones).

Claro que no sólo los voluntarios se beneficiarán. La idea es que lo que se aprenda de los estados precoces de las enfermedades cardiovasculares (la primera causa de muerte en el mundo, y en España también) se pueda usar en el futuro.