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El fiasco del chino mandarín

Los sindicatos critican la errática política del Gobierno valenciano para introducir un tercer idioma en el sistema educativo

De la Educación para la Ciudadanía en inglés a las clases de chino mandarín. La Generalitat obligó en 2008 por decreto a los profesores de Filosofía y Geografía e Historia a traducir al inglés las clases y el temario de la materia de nuevo cuño Educación para la Ciudadanía, una iniciativa que el Tribunal Superior de Justicia valenciano acabó tumbando en julio pasado. Dos meses después de la sentencia, en septiembre de 2009, la Consejería de Educación anunció su apuesta por la introducción del chino mandarín en los institutos y por ensayar el bilingüismo con el inglés en tres colegios. Y entremedias, presentó un singular Plan de Plurilingüismo por 1,5 millones de euros, que encargó a una fundación privada bajo la marca Danny and Dady. Esta mañana, el pleno del Gobierno valenciano ha aprobado finalmente la incorporación de los cursos de Inglés Práctico" y de Introducción a la lengua y cultura china como materias optativas en Secundaria.

El consejero de Educación, Alejandro Font de Mora, ha enmarcado esta apuesta dentro de su particular Plan de Plurilingüismo, dirigido a conseguir "una competencia comunicativa adecuada en el alumnado en castellano, valenciano e inglés, y la iniciación en el aprendizaje de una nueva lengua extranjera, en este caso el chino". En concreto, el chino arranca el 19 de abril de forma "experimental", con carácter "extraescolar" y una duración de "una semana" en 10 centros educativos.

En la rueda prensa de hoy, el consejero ha cuestionado, de forma velada, el modelo que negoció durante un trimestre entero con la Plataforma por la Enseñanza Pública. Un plan que tenía que ser evaluado por las universidades públicas y consensuado con las asociaciones de padres, alumnos, profesores directores e inspectores. Pretendía un "verdadero sistema educativo trilingüe, a partir del modelo de bilingüismo ya implantado en las escuelas a través de los planes de enseñanza en valenciano". Para ello, los sindicatos y los propios técnicos de la consejería reconocieron que haría falta formar a 3.000 maestros y profesores en cinco años para que estuvieran capacitados para impartir clases en valenciano, castellano e inglés en cada centro escolar para alumnos a partir de los cinco años de edad, como marca la Ley Orgánica de Educación. (LOE).

Rotas las negociaciones, en diciembre pasado, coincidiendo con la primera huelga general que paralizó el sistema educativo no universitario, Font de Mora anunció su apuesta por el chino y un programa de inglés para alumnos con buena nota los sábados. Es el polémico programa Saturday in English, externalizado a una fundación que produce los materiales bajo la marca Danny and Dady, del que se han beneficiado este curso sólo 180 alumnos.

La apuesta por el chino mandarín arrancó con la aprobación en el pleno del Gobierno valenciano del 24 de julio pasado de un proyecto para introducirlo en los institutos de Secundaria, que destinaba parte de los recursos del singular Plan de Plurilingüismo a contratar profesores de una fundación satélite del Ministerio de Educación de la República Popular China, cuyo nombres es Hanban.

El convenio con Hanban especifica que los profesores "impartirán como máximo 20 horas lectivas a la semana" y "tendrán que poseer un título universitario o superior", además de tener "un buen dominio del castellano" para poder impartir las clases de esta optativa de Secundaria aprobada hoy por la Generalitat para implantarla el próximo curso 2010-2011.

El STEPV ha criticado esta "contradictoria política plurilingüe de la consejería". Una gestión que, según denuncia, "limita la autorización de grupos de lenguas minoritarias dentro de las Escuelas Oficiales de Idiomas", mientras "incorpora el chino en Secundaria" con un sistema de contratación externo a las oposiciones o provisiones de puesto de trabajo. Además, recuerda el sindicato, "choca con el propio Plan Plurilingüe presentado por la Consejería de Educación".

La Junta de Personal Docente de Valencia, integrado por los cinco sindicatos de la enseñanza -CC OO, STEPV, UGT, Anpe y CSIF- ha denunciado en un informe de septiembre pasado las "carencias" del sistema educativo valenciano, entre las figuran además del exceso de barracones y de la carencia endémica de profesores de inglés que padece el sistema educativo valenciano.