Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

200 millones de indemnizaciones por el naufragio del 'Erika'

El accidente buque causó un desastre ecológico en la costa de la Bretaña francesa en 1999.- La condena reconoce la existencia de delito ambiental

El Tribunal de Apelación de París ha confirmado hoy las millonarias penas por los daños causados por el accidente del petrolero Erika en la Bretaña francesa el 12 de diciembre de 1999 . El buque naufragó y vertió al mar 20.000 toneladas de fuel causando daños incalculables a la flora y fauna de más de 400 kilómetros de la costa atlántica francesa .

Un tribunal de primera instancia, en enero de 2008 , ya condenó al macrogrupo petrolero Total, que fletó el barco de pabellón maltés, a la sociedad de clasificación italiana Rina y al armador Giuseppe Savarese, entre otros, a pagar, solidariamente, 192 millones de euros a un centenar de denunciantes.

La dura sentencia de hoy reafirma -y eleva- las penas a más de 200 millones de indemnizaciones, buena parte de ellas ya pagadas. De las cuales, 154 millones pertenecen a distintas administraciones del Estado francés. El tribunal considera que las sanciones tenían sentido y estaban plenamente justificadas teniendo en cuenta "la magnitud de la contaminación causada y la gravedad de las faltas cometidas".

Tras conocerse la primera sentencia, Total recurrió la sentencia argumentando que no era responsable de los fallos cometidos por la sociedad italiana de certificación Rina, que había homologado al petrolero pese a que su estado era ruinoso, y por los que empresa italiana también fue condenada. En el juicio en apelación, que quedó visto para sentencia el pasado 18 de noviembre tras siete semanas de sesiones, el grupo petrolero y los demás acusados volvieron a declararse inocentes de todos los cargos que se les imputaron por la catástrofe.

En la sentencia dada a conocer hoy, el tribunal considera que en el estado de corrosión del casco del barco, en su falta de mantenimiento , hay que buscar la causa última del naufragio, y esa falta es achacable a todos los condenados, incluido el grupo petrolero, que alquiló el buque para el transporte de su mercancía. El tribunal sostiene que basta que la contaminación afecte al territorio de ciertas "colectividades territoriales" para que estas tengan derecho, aunque carezcan de competencias especiales en materia de medio ambiente, a "reclamar indemnizaciones sobre los perjuicios que les han causado".

También tienen derecho a indemnizaciones las asociaciones en defensa del medioambiente por daño moral. La sentencia, por primera vez en Francia, considera punible el "perjuicio ecológico" y pone precio a los desmanes cometidos a la naturaleza. Allain Bougrain-Dubourg, presidente de la Liga de Protección de Aves (LPO en sus siglas en francés, expresó así a la Agencia France Presse su satisfacción : "Es una victoria formidable. A partir de hoy, la justicia no pasará de lado ante una causa justa como ésta. La sentencia de hoy va a crear jurisprudencia".

El Erika -un barco de 180 metros de eslora, viejo de 25 años y mal conservado- naufragó en 1999 a 110 kilómetros al sur de la localidad francesa de Brest en medio de una tormenta y provocó la peor marea negra frente a las costas francesas. Los equipos de limpieza y la Marina francesa lucharon durante semanas para minimizar los daños en la zona pero cientos de kilómetros de costas se llenaron de chapapote, 150.000 aves resultaron contaminadas y el daño en la fauna marina y la pesca fue incalculable.