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EE UU ejecuta a un condenado con una nueva inyección letal menos dolorosa

El Estado de Ohio emplea por primera vez un procedimiento compuesto por una sustancia, en lugar de las tres habituales

El Estado de Ohio ha ejecutado este martes a un condenado mediante una nueva inyección letal, compuesta por una única sustancia, un potente anestésico, en lugar de las tres empleadas en el protocolo habitual, informa Usa Today en su página de Internet.

El nuevo procedimiento, cuyos detractores califican como experimentación con humanos, ha sido introducido con el objetivo de mitigar el sufrimiento extremo de algunos presos cuando la combinación usada hasta ahora fallaba, explica la cadena BBC.

Este nuevo método de ejecución ha sido probado por primera vez con Kenneth Biros, de 51 años y condenado a muerte por asesinar y descuartizar a una joven en 1991. Algunos expertos habían advertido de que este procedimiento podía alargar la agonía del reo, sin embargo, Biros fallecía unos 10 minutos después de recibir la inyección, aproximadamente el mismo tiempo que tarda en hacer efecto el compuesto habitual, formado por un anestésico, pancorio para paralizar los músculos y potasio para detener el corazón, que en ocasiones ha presentado dificultades.

Según dijo una portavoz del penal, Julie Walburn, el Departamento de Rehabilitación y Correccionales había calculado que podría tardar entre 15 y 30 minutos más en morir, pero tenían previsto un protocolo para aplicarle una inyección intramuscular con una dosis masiva de otros dos productos para causarle la muerte.

Este cambio en el procedimiento de ejecución se produce después de que el pasado mes de septiembre el Estado de Ohio tardase más de dos horas en encontrar una vena adecuada para inyectar la sustancia letal a otro preso. Tras este incidente se congelaron todos los procesos de ejecución mientras se buscaba un nuevo método.

Biros fue condenado por el asesinato en 1991 de Tami Engstrom, de 22 años, a la que descuartizó para diseminar su cuerpo por lugares de los estados de Pensilvania y Ohio con el fin de hacerlo desaparecer. Durante el juicio, Biros admitió la autoría del asesinato y señaló que cuando lo cometió estaba borracho. Los abogados alegaron en su recurso que Biros había sido condenado a muerte por un delito que no merecía el máximo castigo. En 2007 el Supremo ordenó aplazar su ejecución después de que los abogados presentaran un recurso en el que afirmaban que la inyección letal es un castigo cruel.