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Los árboles más longevos del mundo crecen más desde 1950

Un análisis de sus anillos de crecimiento muestra que sólo los que viven a mayor altura responden al aumento de las temperaturas asociado al cambio climático

El cambio climático está cambiando la vida de los animales y las plantas. Esto es lo que le está pasando al milenario pino bristlecone (pino de piña de erizo o Pinus longaeva), el más longevo de la Tierra. El aumento de las temperaturas a elevadas altitudes ha potenciado su crecimiento a partir de 1950 según el trabajo de la Universidad de Arizona publicada en el último número de Proceedings of the National Academy of Sciences.

Los resultados de este estudio muestran que los pinos más próximos a la línea de los árboles (una línea imaginaria en las alturas de las montañas a partir de la cual no crecen) en distintas localizaciones geográficas, tienen durante el periodo 1951 a 2000 los anillos de crecimiento anuales con un ancho superior al que se produjo en los anteriores 3.700 años. Las temperaturas regionales se han incrementado, particularmente a elevadas altitudes, durante el mismo periodo de 50 años.

Este fenómeno es algo único en varios milenios y está relacionado específicamente con el cambio en la línea de vegetación, dice Matthew W. Salzer, científico del Laboratorio de Investigación en Anillos de Árboles de la Universidad de Arizona.

El Pinus longaeva vive durante miles de años en las altas laderas de montañas, entre los 2.500 y 3.500 metros de altitud, en terrenos secos y azotados por el viento. El ejemplar más antiguo, de casi 5.000 años de vida, se encuentra en las White Mountains de California. Esta especie es comúnmente utilizada para la calibración de los sistemas de datación por carbono. Los científicos recogieron y analizaron muestras de anillos de este tipo de pinos, localizados en tres rangos de altitud de montañas del este de California y Nevada, en lugares que se encuentran separados cientos de kilómetros.

Solamente los ejemplares que crecían a unos 150 metros de la línea de crecimiento, a unos 3.300 metros de altitud, mostraron un repentino aumento en la velocidad de desarrollo. Resulta que a 3.100 metros de altitud, 220 metros por debajo, se podía encontrar la misma especie de árbol, pero estos últimos ejemplares no mostraban la misma anchura de crecimiento. A las mayores elevaciones, las frías temperaturas durante buena parte del año y la extrema sequía durante el verano limitan el crecimiento de los árboles, mientras que en altitudes más bajas el límite lo pone la humedad más que la temperatura, dicen los investigadores.

La elevada longevidad y la excelente preservación de los troncos, incluso de los árboles muertos más viejos, han permitido que algunos científicos reconstruyan el clima regional durante 8.000 años utilizando los registros de anillos de pino de piña de erizo. El rápido crecimiento de tres especies de pino a altitudes próximas a la línea de los árboles había sido observado hace más de 25 años por anteriores investigadores de la Universidad de Arizona. Debido a que a mayor altitud el crecimiento de los árboles se ve limitado por las temperaturas más bajas, "significaba que se ha producido un cierto cambio ambiental que les afectó en su capacidad de producir madera", añade Malcom K. Hughes, coautor del estudio y especialista en dendrocronología.

Los científicos estudiaron los registros antiguos y también obtuvieron nuevos datos de otros ejemplares de pino de piña de erizo, y analizaron la anchura media y mediana de 20.000 anillos de árbol en bloques de 50 años, comenzando por la última mitad del siglo XX, y retrocedieron en el tiempo hasta el año 2650 antes de Cristo. Es decir, analizaron un periodo de 4.650 años.