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Una 'receta' biomolecular para controlar la grasa parda

Dos proteínas son la clave del mecanismo de formación del tejido adiposo marrón

La grasa parda, las células de tejido adiposo marrón, es una defensa fisiológica contra el frío y la obesidad, al quemar calorías o disipar energía química en forma de calor. La otra, la grasa blanca, es la reserva energética del cuerpo. Unos investigadores de EE UU que llevan ya tiempo siguiendo la pista de la formación de la grasa parda han dado ahora un paso definitivo al desvelar el mecanismo o la receta biomolecular que sigue el organismo para formar grasa parda y lo han comprobado en ratones de laboratorio. Como casi siempre en estos casos, se trata de una investigación básica, pero el conocimiento de estos mecanismos biológicos fundamentales abren una prometedora perspectiva: abordar de modo directo y efectivo los tratamientos para enfermedades metabólicas como la diabetes de tipo 2 o la obesidad, explica la revista Nature, en cuyas páginas se publica esta semana la investigación y sus conclusiones.

Bruce Spiegelman (Harvard Medical School, EE UU) y sus colegas anunciaron el año pasado que las células de grasa parda están íntimamente relacionadas con los músculos esqueléticos y que una proteína concreta, la PRDM16, puede activar las células madre musculares para que se conviertan en células de grasa parda. Pero ahora los mismos investigadores van más lejos aún y descubren todo el mecanismo implicado. Resulta que otra proteína, la C/EBP-beta, actúa junto con la PRDM16 para activar la expresión de un regulador de formación de grasa, el PPARgamma.

Para verificar el funcionamiento de esta receta los científicos han creado en laboratorio células de grasa parda funcionales tanto de ratón como de humano. Cuando las han trasplantado en ratones, estas células han formado una almohadilla de grasa en el animal, una especie de sumidero de glucosa que almacena la energía extra.