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Aznar: "Bush no era presidente de Caja Castilla-La Mancha"

El ex presidente español acusa al Gobierno de premiar "con dinero de familias y pymes a banqueros incompetentes" y defiende la privatización de las cajas de ahorros

El ex presidente del Gobierno español José María Aznar ha cargado esta mañana contra la política del Gobierno respecto al sector financiero durante la presentación de un documento de la FAES sobre la reforma del sistema financiero internacional. Sobre la intervención de Caja Castilla-La Mancha por parte del Banco de España, Aznar ha ironizado que el presidente de la entidad manchega, "no era George Bush". También ha asegurado que el Ejecutivo de José Luís Rodríguez Zapatero "premia con dinero que sale del bolsillo de las familias, las pymes y los autónomos, a banqueros y directivos de las cajas de ahorros que han demostrado ser, cuando menos, incompetentes".

Aznar se refiere, en concreto, al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), que aprobó el Consejo de Ministros del pasado viernes. El Gobierno socialista "acaba de meter casi 100.000 millones de euros, es decir 6.000 euros de cada familia española, en eso que han llamado FROB, que es un cajón lleno de dinero del contribuyente que se va a transferir a las cajas de ahorros", ha dicho Aznar.

El FROB tendrá una dotación inicial de 9.000 millones, aportado en dos terceras partes por el Gobierno (6.000 millones) a cuenta de los fondos no utilizados del Fondo de Adquisición de Activos Financieros, y en un tercio por los Fondos de Garantía de Depósitos (FGD, 3.000 millones). Sin embargo, tiene una capacidad para endeudarse de hasta 90.000 millones. Aznar ha sostenido que los programas de rescate bancario se pueden gestionar con criterios profesionales y sin interferencias, "o como va a hacerlo el Gobierno", que va a premiar a directivos de entidades que en cualquier empresa privada "serían despedidos". El ex presidente del Gobierno ha defendido que el Ejecutivo se debiera haber limitado a inyectar dinero en los FGD de bancos y de cajas en lugar de "utilizar una gran cantidad de dinero de todos los españoles en instrumentos que garantizan la impunidad de los responsables de llevar a la insolvencia a las entidades financieras".

Ni "peligrosos 'neocon' ni a despiadados liberales"

A su parecer, la recapitalización con dinero público de entidades con problemas sólo debe hacerse en las que sean viables, y la mejor señal de viabilidad futura es la disposición de los inversores a arriesgar su dinero en ella. "Y eso es exactamente lo contrario de lo que se dispone a hacer el Gobierno", ha subrayado Aznar, partidario de liquidar ordenadamente las entidades que no demuestren su viabilidad, ya que los bancos zombies pueden lastrar la recuperación económica. "No tiene sentido decir que no se dejará caer ninguna entidad. Deberán caer todas aquellas que resulten inviables", ha sentenciado.

Aznar también ha apostado por la privatización de las cajas de ahorros al defender que los inversores privados puedan entrar en la recapitalización de las cajas con derechos políticos sin restricciones, mientras que el FROB elimina los derechos políticos de las cuotas participativas en su vuelta al sector privado. "Ha llegado el momento de despolitizar por completo el sector de las cajas de ahorros con un proceso que permita la entrada gradual de la propiedad privada en las cajas de ahorro, tal y como ha ocurrido en otros países europeos", ha apoyado el ex presidente.

Respecto a la intervención de Caja Castilla-La Mancha, Aznar ha hecho un chiste al subrayar que su presidente "no era George Bush". De esta manera, ha dicho que la responsabilidad de "haber llevado a la insolvencia" a unas cuantas cajas de ahorros no corresponde a "peligrosos neocon" ni a "despiadados liberales", sino más bien "todo lo contrario", al tiempo que ha recordado que esta Caja "no ha quebrado" por invertir en hipotecas "subprime", sino "en otras cosas". Sobre este asunto, ha añadido que algunos directivos de cajas de ahorros "perdieron el respeto a su trabajo" y les parecía "poco glamouroso" dedicarse a evaluar el riesgo en las asignaciones de crédito, pero veían "menos aburrido" invertir el dinero de los depositantes en proyectos "arriesgados", movidos por "interés político".