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El Supremo de California confirma el veto al matrimonio gay

La corte mantiene la validez de las licencias de matrimonio de las 18.000 parejas homosexuales que se casaron el año pasado

El Tribunal Supremo de California ha ratificado la enmienda constitucional que prohíbe el matrimonio homosexual en el Estado más poblado y rico de EE UU, pero a su vez ha declarado válidas las 18.000 uniones que se efectuaron entre mayo y septiembre del año pasado.

En las elecciones del pasado mes de noviembre, el electorado californiano votó a favor de prohibir las uniones entre personas del mismo sexo. Este martes, la máxima instancia judicial californiana ha concluido que es obligatorio respetar la soberana popular, pero reconoce implícitamente que el del matrimonio es un derecho al que, eventualmente, deben poder acceder todos los ciudadanos.

Manteniendo la validez y legalidad de las 18.000 licencias otorgadas en California el año pasado, el Supremo le ha ofrecido a los activistas homosexuales un poderoso argumento para poder llevar de nuevo ante el electorado este asunto. Las organizaciones de lucha por los derechos civiles de los homosexuales tienen ahora la intención de volver a someter el matrimonio gay a votación en el plazo de un año.

En mayo de 2008, el mismo tribunal legalizó las uniones entre personas del mismo sexo. En aquel mismo mes, una diversa amalgama de organizaciones privadas conservadoras se alió para que las urnas ratificaran la decisión de la justicia. En noviembre, EE UU eligió a un nuevo presidente y, en las mismas elecciones, California desestimó el reconocimiento constitucional de este derecho, con un 52% de los votos.

Los votantes de aquel Estado aprobaron la llamada Proposición Ocho, que asume que sólo el matrimonio entre un hombre y una mujer es válido o reconocido en California. Las 18.000 parejas quedaron en un limbo legal y diversas instituciones y activistas decidieron devolver el caso a la máxima instancia judicial, que ha pasado seis meses deliberando sobre la constitucionalidad de esta enmienda.

El Supremo debía decidir sobre tres implicaciones cruciales para los derechos de los homosexuales en California: qué sucederá con las 18.000 parejas homosexuales ya casadas ante la ley; si el del matrimonio es un derecho inalienable del ser humano y no le puede ser denegado a nadie, tal y como alegó el fiscal general de aquel Estado; y hasta qué punto una mayora simple, garantizada por casi 600.000 votos, un 5% de los electores, poda prohibir semejante derecho.

Los jueces han decidido este martes que, por exigua que fuera, hubo una mayoría popular que prohibió el matrimonio gay y que su decisión debe ser asumida y respetada. Pero esta corte, que ya legalizó las uniones entre personas del mismo sexo, no ha permitido que esta medida tuviera efectos retroactivos. Por lo tanto, en este momento, hay en California 36.000 homosexuales casados y con todos los derechos matrimoniales que les ofrece su Estado.

La sentencia significa, sin embargo, un grave contratiempo para los activistas homosexuales que han tratado de presentar este caso como un episodio más en la histórica lucha por los derechos civiles en EE UU. Las minoras a las que los activistas trataron de apelar para salvar su derecho al matrimonio acabaron dándole la espalda al matrimonio entre personas del mismo sexo en noviembre. Según las encuestas a pie de urna de la cadena televisiva CNN, un 70% de los afroamericanos y un 53% de los latinos votaron a favor de la Proposición Ocho.

Esta sentencia es también una victoria para la Iglesia Mormona, con sede en el cercano Estado de Utah, que invirtió decenas de millones de dólares en arropar y popularizar la Proposición Ocho. En total, la campaña en contra del matrimonio homosexual recaudó unos 36 millones de dólares, unos 25 millones de euros.