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Bush convoca para septiembre una conferencia mundial sobre cambio climático

El objetivo es establecer un tope para las emisiones de gases de efecto invernadero de los 15 países que más contaminan

El presidente de EE UU, George W. Bush, ha convocado a las grandes potencias mundiales a una conferencia internacional sobre el cambio climático que tendrá lugar en Washington los días 27 y 28 de septiembre, según ha anunciado la Casa Blanca. La conferencia será presidida por la secretaria de Estado de EE UU, Condoleezza Rice.

El fin de la conferencia, que va a reunir a 15 países, la Unión Europea y las Naciones Unidas, será fijar un objetivo a largo plazo de reducción de la emisión de los gases culpables del recalentamiento climático, según el comunicado. En la lista de invitados probablemente estarán China, India, Brasil, Australia, Suráfrica, México, Corea del Sur, Rusia y las mayores economías de Europa.

Estados Unidos ya propuso la celebración de esta conferencia en mayo, justo antes de la cumbre del G-8 (EE UU, Canadá, Alemania, Francia, Italia, Japón, Reino Unido y Rusia) en Heiligendamm (Alemania), pero no había dado a conocer los detalles hasta ahora. Entonces dijo que los 15 países que más contaminan se reúnan y establezcan un tope para sus emisiones de gases de efecto invernadero antes de que termine 2008.

Hasta esta proposición, Estados Unidos, el país más contaminante del planeta, siempre se ha opuesto al establecimeinto de límites para las emisiones de CO2.

En la carta remitida por Bush a los países y organismos invitados, el mandatario estadounidense asegura que EE UU mantiene su compromiso de "colaborar con las otras grandes economías" con vistas a llegar a un acuerdo global para rebajar las emisiones de gases de efecto invernadero. Sin embargo, una fuente gubernamental ha afirmado que el Gobierno estadounidense mantiene su oposición a la obligación de tener que imponer límites de emisiones a todos los sectores económicos.

En la cumbre del G-8 en Alemania, el presidente estadounidense se mostró de acuerdo con los otros mandatarios en reducir "sustancialmente" las emisiones de dióxido de carbono (CO2) y negociar un nuevo pacto que extendería y ampliaría al Protocolo de Kioto más allá del 2010, aunque no concretó sus planes.

No obstante, mantuvo su negativa a firmar objetivos concretos sobre las emisiones mientras economías emergentes como China e India no hagan concesiones similares.