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El Congreso de EE UU aprueba fondos para investigar con células madre pero Bush anuncia su veto

La mayoría demócrata desafía al presidente estadounidense que se opone a la medida por motivos religiosos y morales

El Congreso de EE UU aprueba fondos para investigar con células madre pero Bush anuncia su veto
Cristián Werb / Rafa Höhr

El Congreso de EE UU ha aprobado este jueves un proyecto de ley que facilita la investigación de las células madre en EE UU, a sabiendas de que el siguiente paso será un veto del presidente, George W. Bush, quien anunció que no estampará su firma. Por 247 votos a favor y 176 en contra, el Congreso, de mayoría demócrata, ha desafiado a Bush dando su apoyo final a una medida que en opinión de la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, supone una "oportunidad de salvar vidas, buscar curas y ofrecer esperanza a aquellos que sufren".

En una reacción prácticamente inmediata, Bush ha contestado que vetará la ley, según una nota difundida poco después por la Casa Blanca. "Hoy la Cámara, con su voto sobre las células madre de embriones, eligió dejar a un lado las protecciones existentes a la vida humana", ha afirmado Bush desde Heiligendamm (Alemania), donde participa en la cumbre del G-8. "Este proyecto de ley pone la investigación científica y el principio ético en conflicto, en lugar de respaldar un enfoque equilibrado de los avances científicos y las fronteras médicas sin la violación de principios morales", ha agregado.

Mayoría insuficiente

En 2001, Bush restringió la ayuda del gobierno federal a la investigación de las células madre a las cepas disponibles entonces. El año pasado Bush ya vetó otra redacción del proyecto que procuraba ampliar el respaldo del gobierno federal a la investigación con esas células que tienen posibilidad de desarrollarse como componentes de diferentes tejidos. En este sentido, el presidente se ha declarado "decepcionado" por el hecho de que el Congreso haya "reciclado" un "viejo" proyecto de ley que "simplemente anularía nuestra política equilibrada sobre investigación con células madre".

Los 247 votos a favor y 176 en contra que ha conseguido la medida refleja que no cuenta con el respaldo de los dos tercios de los legisladores necesario para superar el veto presidencial. De ellos, un total de 210 demócratas y 37 republicanos han apoyado la medida, mientras que 16 demócratas y 160 republicanos se han opuesto al proyecto. "Si este proyecto de ley se convirtiera en ley, los contribuyentes estadounidenses por primera vez en la historia estarían obligados a apoyar la destrucción deliberada de embriones humanos", ha asegurado Bush. "Cruzar esa línea sería un error grave", ha señalado el presidente estadounidense.

Apoyo popular

Las palabras de Bush reflejaban las opiniones de los opositores a la medida que durante el debate de una hora de duración, han indicado que la investigación requiere de la destrucción de embriones humanos y que otras alternativas también ofrecen posibilidades. El republicano Chris Smith ha denunciado la medida y la ha calificado de "moralmente ofensiva". "Esto es la punta del iceberg hoy por hoy y ojalá no vayamos por este camino, y llevemos a cabo una investigación ética", ha dicho Smith.

Por el contrario, el líder demócrata de la Cámara de Representantes, Steny Hoyer, ha asegurado que el "65% de los estadounidenses cree que esto es una vía médica científica que se debe tomar porque cree que da esperanza y permitirá atajar las afecciones más serias de la humanidad". Los científicos creen que estas células podrían usarse para curar enfermedades hasta ahora incurables como el mal de Parkinson y otras en las cuales la degeneración de los tejidos se contrarrestaría con injertos de aquellas.

Esta exploración científica ha provocado controversia en Estados Unidos porque la fuente principal de células con el mayor potencial está en los tejidos de embriones humanos, aunque en años recientes varios investigadores han probado métodos diferentes para producirlas. Bush se opone al avance de esta investigación por motivos morales y religiosos ya que, según entiende, se destruyen embriones humanos para obtener las células, cuyos beneficios clínicos hasta ahora no se han probado.