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Reportaje:

Disney se pone a dieta

La compañía ha puesto hoy en marcha un programa alimenticio en el que fija límites de calorías, grasas y azúcares

Celebración del 75º cumpleaños de Mickey Mouse en Disneyland París, en noviembre de 2003.
Celebración del 75º cumpleaños de Mickey Mouse en Disneyland París, en noviembre de 2003. AP

El ratón Mickey y sus amigos de la compañía Walt Disney están desde hoy a régimen. A pesar de contradecir la filosofía de Mary Poppins, que siempre lo arreglaba todo "con un poco de azúcar", la medida llega con la preocupación que genera la obesidad infantil. La compañía ha puesto en marcha un programa alimenticio en el que fija límites de calorías, grasas y azúcares. Y, sobre todo, nada de ácidos grasos transgénicos.

Las nuevas directivas de Disney sirven tanto para la alimentación en sus parques temáticos como en aquellos productos con licencias de la marca. "Disney proporcionará opciones más saludables a las familias que las busquen", señaló el presidente de la compañía, Robert Iger, en un comunicado distribuido el lunes pasado donde informaba de los cambios.

Las directrices se basan en las "Guías Alimentarias para Estadounidenses" y entrarán en vigor "a partir de ahora" en Estados Unidos y "a lo largo de los próximos años" en otros países. Los cambios suponen una transformación en el universo alimenticio Disney.

Los rostros orondos de Mickey o Buzz Lightyear, que sonreían hasta ahora en los productos de McDonald's, Kellogg o Coca-Cola -algunos de los mayores productores de alimentos altos en calorías y azúcar- se transformarán en un Nemo contento de vender agua o unos Increíbles felices con su apoyo a las tartaletas de fruta.

Algunos cambios ya están en el mercado y son varios los productos de avena instantánea con la licencia necesaria para utilizar a la familia Increíble o a la heroína de televisión Kim Posible. En los parques de atracciones de Disney, por los que anualmente pasan 63,3 millones de personas en EE UU, se sirve ya leche desnatada o zumo de frutas con la comida infantil, además de raviolis orgánicos en forma de Mickey.

También existen los puestos de fruta llamados el jardín de Disney, que compiten en los parques con otros de patas de pavo que, según un estudio de Bloomberg, superan la grasa saturada recomendada para un día y la sal de dos de una dieta normal.

La empresa está estrechamente vinculada al público infantil y familiar y por ello también en el centro de los ataques que culpan a las grandes compañías del problema de la obesidad infantil al proporcionar a los más pequeños la comida con más grasa, calorías y azúcares de forma atractiva.

Más del 15% de obesidad infantil

Según la Asociación Americana contra la Obesidad, el 15,5% de los jóvenes entre 12 y 19 años son obesos. "La preocupación sobre la obesidad y la infancia es nacional y debemos de aplaudir la iniciativa de Disney", dijo a la prensa Ellen Wartella, encargada de informes sobre nutrición en la Universidad de iverside (California). Otros, como Margo Wootan, de instituto de nutrición del Centro para los Estudios Científicos de Interés Público, fueron más cautos en las alabanzas, en espera de que las directivas se concreten.

El plan quiere eliminar por completo la presencia de ácidos grasos transgénicos para finales del 2007 en los parques temáticos y para el 2008 en los productos con licencia Disney. Además, los alimentos con licencia de Disney deben de mantener un límite de calorías en raciones adecuadas para los niños.

El total de grasa no excederá el 30 ó 35% de las calorías, según sea el plato principal o de acompañamiento. Según las nuevas normas, la grasa saturada no excederá del 10% de las calorías, lo mismo que el azúcar. Sin embargo, la normativa hará la vista gorda en aquellos dulces para ocasiones especiales como pasteles de cumpleaños, una deferencia a todos estos años de seguir al pie de la letra los consejos de Mary Poppins.