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Senderowicz afirma que la paciente que murió en su clínica seguía viva cuando llegó el 061

La acusación solicita penas de cuatro años de prisión para el médico y la doctora que le asistió

El médico Gerardo Senderowicz, para quien el fiscal reclama 4 años de prisión por la muerte de Débora Catalán tras someterse en su clínica a una intervención contra la obesidad, ha afirmado hoy que su paciente seguía viva cuando llegó el equipo del 061, durante el juicio que ha comenzado esta mañana en el Juzgado de lo Penal número 21 de Madrid contra el médico y otra doctora de la clínica, Victoria Bonne, ambos acusados de un delito de homicidio por imprudencia grave y profesional.

Durante su declaración, Senderowicz ha asegurado que nunca pensó que pudiera suceder algo así. "No podía pasar por mi cabeza", ha añadido. La abogada de la acusación particular, María Jesús González, ha pedido que "los dos acusados sean procesados por un delito de homicidio grave y profesional", una petición similar a la de la fiscalía.

La joven Déborah acudió el 25 de enero de 2002 al Centro ICEMA para que le fuera practicada una liposucción por el doctor Senderowicz y la doctora Bonne. "A los diez minutos de inyectarle la anestesia Déborah entró en convulsión y, tras ésta, en parada cardiorrespiratoria. Cuando llegó el 061, la joven había fallecido", ha precisado la abogada. Uno de los principales argumentos de la acusación es "que no se puede hacer una operación quirúrgica de esas características en un centro como en el que se llevó a cabo", sin las condiciones higiénicas y sanitarias adecuadas.

Tanto la acusación particular como la popular -ejercida por la Asociación El Defensor del Paciente (ADEPA)- también solicitan para ambos acusados 4 años de prisión y 6 años de inhabilitación y sostienen que cuando llegó el 061 a la clínica la dotación de Urgencias se encontró a la paciente fallecida.