SANIDAD | HEMODIÁLISIS

¿Qué es un dializador?

La sangre extraída del paciente llega al dializador a través de un conducto, que permite la entrada de unos 400 mililitros de sangre por minuto. Una vez dentro del dializador, la sangre entra en contacto con el líquido de diálisis a través de una membrana semipermeable. Es ahora cuando entra en acción el proceso de ósmosis.

Según este principio físico, la concentración de una sustancia en dos líquidos tiende a equilibrarse cuando estos entran en contacto. En este caso, la sangre -con una concentración excesiva de urea, por ejemplo- entra en contacto con el líquido de diálisis, con una concentración menor o nula de urea. Así, las concentraciones de urea se equilibran, con lo que se elimina el exceso de esta sustancia en la sangre.

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El dializador, aparato en el que se realiza este proceso, es parecido a un tubo y tiene otro tubo dentro, que contiene el líquido de diálisis, recubierto por una membrana semipermeable. Es a través de esta membrana por donde entran en contacto la sangre extraída del paciente y el líquido de diálisis. Gracias a un sistema de bombas, la sangre entra, contacta con el líquido de diálisis, se purifica eliminando los excesos de sustancias tóxicas y sale por el otro extremo.

La sangre que sale del dializador está purificada, ha eliminado los excesos de sustancias tóxicas y vuelve al paciente. El líquido del dializador, con las sustancias extraídas de la sangre, es desechado.

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