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Me divorcio. ¿Lo celebramos?

«Divorce showers», listas de no-bodas y fiestas temáticas desdramatizan (¿o frivolizan?) las separaciones.

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En su reciente libro, Alfermath, la escritora británica Rachel Cusk disecciona su propio divorcio y dice al respecto: "el divorcio es sólo oscuridad, sólo trauma". Hay quien no estaría de acuerdo con ella, sobre todo al otro lado del Atlántico, donde la tendencia a positivizarlo todo no deja tregua.

En Estados Unidos lo último es celebrar la propia separación con varios tipos de fiestas temáticas. Por ejemplo, la Divorce Shower, la versión se-nos-gastó-el-amor del famoso Baby Shower, en el que se regala a las embarazadas ropita y material para el bebé. En este caso, la fiesta está pensada para que los amigos regalen al recién divorciado la parte del ajuar que se llevó la ex pareja. También funciona, extraoficialmente, para anunciar el reingreso del homenajeado al club de los solteros.

El New York Times informa esta semana de esta tendencia e incluye una entrevista con Tom Carling, un diseñador gráfico que acaba de celebrar su Divorce Shower y comenta: "¿Crees que esto es una cosa menor? Pues no. La cocina es un espacio íntimo y si has estado casado durante 25 años le coges cariño a los utensilios que utilizas cada día".

Quizá por eso los almacenes británicos Debenham's ofrecen ya listas de divorcio, idénticas a las listas de bodas. No son los únicos haciendo negocio con la tendencia: en Los Ángeles existe una agencia de eventos, Divorce Party Planner, dedicada sólo al asunto. En su menú están, por ejemplo, las fiestas Survivor, con decoración tipo isla desierta. Quien tenga menos presupuesto siempre puede optar por un Hazlo Tú Mismo con ayuda de la web Divorce Party Supply, que vende globos con la leyenda "libre por fin" o un mini-ataúd para enterrar el anillo de boda. 

Christine Gallagher es la fundadora de Divorce Party Planner y atuora del libro How to throw a break up party (Cómo celebrar una fiesta de ruptura). Consciente de que sus fiestas tienen bastante mala prensa y que la mayoría de parejas que se separan encuentran pocos motivos para celebrar, se defendía en una entevista reciente: "Todos los eventos significativos de la vida tienen su ritual, menos el divorcio, quizá por su estigma histórico. Pero en esos momentos ayuda tener a la familia y a los amigos cerca y montar una fiesta simplemente es una manera de formalizarlo. Se trata de brindar por una persona y su nueva vida, más que el fin de una relación". 

Otra modalidad, quizá aún más rara de la fiesta de divorcio es la celebración conjunta. Eso es exactamente lo que hicieron el músico Jack White, ex mitad de los White Stripes y su ex, la cotizada modelo y cantante Karen Elson. El año pasado, sorprendieron a sus amigos y familiares con una invitación en la que les daban la bienvenida a su fiesta de "sexto aniversario y divorcio". "En honor de todo el tiempo compartido celebramos una fiesta. Una velada en Nashville para reafirmar nuestra amistad y celebrar nuestro pasado y futuro con nuestros amigos cercanos y nuestra familia", explicaron en un comunicado. Por esta particular fiesta del divorcio se pasaron algunas celebrities como Alexa Chung.

No son los únicos. El diseñador Douglas Hannant, un favorito de las socialités neoyorquinas que ha vestido a Halle Berry o Michelle Williams, rompió el año pasado con el que había sido su compañero durante 20 años. Para comunicarlo a sus amigos, organizaron una fiesta temática del Año del Dragón y tranquilizaron a sus invitados: compartirán la custodia de su casa en los Hamptons y de su cocker spaniel. El millonario Charles Bronfman y su ex, Bonnie, también lo hicieron, anunciando que "cambiaban los parámetros de su relación" pero que su "admiración mutua" seguría siendo constante.

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