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Jimena Amarillo: “Creo que a nuestra generación le encanta la pena”

Con 22 años y C. Tangana o Luis Enrique entre sus fans, Jimena Amarillo publica su segundo álbum.

La artista Jimena Amarillo. Lleva top de CALVIN KLEIN, chaqueta denim de LEVI’S, sobrecamisa de FRED PERRY y pantalón de traje de CARLOTA BARRERA.
La artista Jimena Amarillo. Lleva top de CALVIN KLEIN, chaqueta denim de LEVI’S, sobrecamisa de FRED PERRY y pantalón de traje de CARLOTA BARRERA.Yago Castromil / estilismo Paula Delgado
Ana Fernández Abad

Aunque ya es primavera el día está nublado. El sol no acaba de salir y Jimena Amarillo (Valencia, 22 años) se protege del frescor mañanero con una cazadora verde de Liberto. “Me costó un euro en un mercadillo de Valencia. Es que soy de mercadillos, me gusta buscar”, dice. Reconoce que la estética es importante para ella y su música: “Siempre me ha gustado la ropa, yo antes era pija de marcas. Mi proyecto incluye mi música, mi pelo, cómo me visto, todo englobado”. Lleva un bolso rojo de Pucca con un llavero de Sailor Moon y, colgando de una cadena en su pantalón, una figura de Kenny, de South Park. Referencias de hace décadas que chocan con su edad. “Soy una chica de contrastes”, repite a lo largo de la entrevista. “¿Que cuál es el mayor? Supongo que mi persona física con la música que hago, todos me lo dicen. En plan ‘Tía, tú qué cantas, ¿rap?’. Y yo, ‘Pues no”. Lo que hace son, como describió en sus inicios, “cánticos lesbianos” pegados a lo cotidiano. Mezcla pop, electrónica, guitarras, violines y autotune. Canciones tristes en su primer álbum, Cómo decirte, mi amor (2021), que evolucionan hacia letras más optimistas en La pena no es cómoda (Mushroom Pillow). Este verano llevará sus temas de gira, con citas como el 17 Festival Ribeira Sacra (del 28 al 30 de julio).

Camisa de STOCKHOLM (SURFBOARD), a la venta en MINISHOP y pendiente de ACROMATYX X JANE BARDOT.
Camisa de STOCKHOLM (SURFBOARD), a la venta en MINISHOP y pendiente de ACROMATYX X JANE BARDOT.Yago Castromil / estilismo Paula Delgado

A los cinco años empezó a estudiar violín, pero no en el conservatorio. ¿No se veía en una enseñanza académica?
Total, estudié en una escuela que se llama Suzuki, donde se aprendía más de oído. Mi hermano sí que iba al conser. A mis padres les gusta muchísimo la música, mi padre ponía mazo Los Super Elegantes, también me enseñó a Sílvia Pérez Cruz, que es mi música favorita. No escuchaban a Melendi ni nada de eso.

¿Qué canción fue la primera que aprendió a tocar?
Que no sea del violín, porque son muy típicas, en guitarra yo empecé, y es un secreto, cantando canciones indies de Dorian e Izal. He salido de ahí. También escuchaba La Gossa Sorda, La Raíz, Auxili… Escuchaba música en valenciano y tenía rastas.

Un indie, Pau Roca, de La Habitación Roja, fue productor en su primer disco, ¿cómo surgió esa colaboración?
Es que toda mi vida es aleatoria. Las cosas me pasan porque me caen del cielo. Yo tenía una compañera de piso que tenía una madre que tiene un novio, y él había tocado en banditas con Pau. Quedé con él en El Carmen de Valencia, él con un té y yo con un café. Era como yo, como una piedra. Me dijo: “Un sello con el que estuvimos está buscando un talento como tú”… Y yo: “¿Una tía lesbiana que haga indie?”. A la semana siguiente tenía un contrato.

Ha hecho la producción de su nuevo disco, como Rosalía en Motomami. ¿Por qué ve importante controlar esa parte?
Si lo puedo hacer yo, ¿ para qué voy a ir a otra persona que me lo haga? Que luego encima es un pifostio, que si mézclatelo así o asá. Yo he estudiado una FP de sonido y un grado de producción de Ableton. Pensé que era una tontería ir a un estudio para que un tío me diga no sé qué… Se nota que lo he hecho yo, pero es que quería.

¿Se imaginaba con dos discos y un EP a los 22 años?
No, yo nunca he tenido nada claro en la vida. Cuando empecé a estudiar la FP me veía montando escenarios y altavoces. Entonces, en mitad de la FP me surgió dedicarme a esto y me vine a Madrid para hacerme la moderna, porque lo que estoy haciendo aquí lo podría hacer en Valencia. Y fluyendo hasta que se pare el tren. Dije: “Vamos a seguir el tópico que dice que en Madrid está todo”.

¿Ha influido la mudanza en su música? En uno de los nuevos temas repite “Esta ciudad no es la mía”.
Las primeras semanas no paraba de decir eso. Ha influido en cuanto a sonidos, por ejemplo, he conocido a mi batería, que es de Segovia y me ha metido baterías reales en los temas. Yo tenía miedo, pero ella me inspiró confianza porque era una tía que tocaba la batería, y muy bien, que hay muy pocas a la vista, que es una putada también. Eso se ha notado, pero lo demás lo sigo haciendo igual. Me voy a andar, escribo y me lo hago en mi casa. Y ya está.

¿En qué barrio vive?
Soy una pija de Lavapiés. Embajadores, Lavapiés y La Latina, mis sitios favoritos. Ya que vengo a hacerme la moderna, lo hago bien.

Jimena Amarillo lleva camiseta de MURO COLLECTIVE y pantalón cargo de CALVIN KLEIN.
Jimena Amarillo lleva camiseta de MURO COLLECTIVE y pantalón cargo de CALVIN KLEIN.Yago Castromil / estilismo Paula Delgado

Luis Enrique, cuando era seleccionador nacional, la incluyó entre sus artistas favoritos en uno de sus directos de Twitch del Mundial de Fútbol. ¿Qué le pareció?
No he tenido más mensajes directos en Instagram en mi vida, te lo juro. La gente me pasaba capturas de Luis Enrique, y yo en plan ¿qué dices? Y de repente veo el vídeo. Me descojoné tanto…

C. Tangana también la incluyó entre sus preferidos…
Estas cosas me dan un poco de rabia porque me gusta más notar a la gente cuando subo una canción, no me apetece encontrar a la gente cuando un tío que, vale, es referente nacional, va y dice una cosa sobre mí que son tres segundos. Me he tirado mil horas haciendo unas canciones, hazme caso cuando hago esto, no cuando un famoso dice cosas. Pero me hace gracia y es como una forma de promo aleatoria que me viene estupendo.

En las redes decían que Cómo debo decirte, mi amor era un disco para llorar. ¿El nuevo no lo es? Parece más optimista.
Sí, por eso se llama La pena no es cómoda, porque la gente no paraba de recordarme los típicos tuits de “Ay, voy a escuchar Jimena Amarillo para llorar toda la noche”. Un poco de alegría. El disco sigue siendo intenso, pero le he metido un poco más de musicalidad y fuerza. Pero bueno, sí, sigo siendo como una lesbiana intensa.

¿Qué es lo más incómodo de la pena?
Ummm… Pues no sé, que te quite todo lo demás. Estar obcecada en ella y no salir de ahí. Que hay muchas cosas en la vida, pero cuando tienes pena, solo está la pena. Eso me pasa a mí.

De Rojuu a Sen Senra, hoy se oyen muchas canciones tristes.
A nuestra generación yo creo que la pena nos encanta. A mí me gusta escuchar una canción que diga realidades. Y creo que estamos en ese momento de escuchar más cosas tristes que alegres.

De hecho, triunfan las canciones de ruptura: Miley Cyrus, Shakira, Karol G… ¿Inspira el desamor?
Todo el rato. A mí me salen muchísimas más cuando he roto con alguien que cuando no. Bueno, no, es mentira, es que a mí me salen todo el rato cosas. En este disco no hay ninguna que yo diga qué triste, porque no he estado triste cuando lo he hecho. Y no me lo iba a inventar, porque todo lo que digo es verdad.

Versiona María la portuguesa, de Carlos Cano, ¿por qué?
Pues mi principal incentivo fue la versión que tienen Las Migas. Toda mi vida he pensado que no podía cantar ese tipo de canciones y dije: “Pues voy a poder, y la voy a meter en el disco”.

¿Tiene una parte folclórica?
Sí, mazo, pero sobre todo gracias a escuchar a Sílvia Pérez Cruz, porque no soy de escuchar a cantautores tipo Silvio Rodríguez ni nada. Y me encanta esa reacción de la gente de “¿Esta qué hace metiendo esta versión, qué es esto?”.

¿Tiene que ver con el renovado interés por el cancionero tradicional, al que recurren Rodrigo Cuevas o Rosalía?
Sí, a la gente le encanta. Yo es que no me considero tan culta, no puedo utilizar esas referencias, pero escuchar por ejemplo la canción original y luego la versión que hacen estos modernos me gusta mucho. Lo hacen chulo, lo hacen bien, es una manera de que eso siga ahí.

En el disco toca el violín y canta con autotune. El año pasado hubo polémica cuando Luna Ki dejó el Benidorm Fest por no poder usarlo…
La primera y única polémica que he tenido fue cuando toqué en la fiesta de Radio3 con autotune, pero me dio igual. Es que yo considero que me queda genial el autotune. En el nuevo disco he querido decir un poco: “¿No ves que también puedo cantar sin autotune?”. Y lo digo haciendo una versión de María la portuguesa y te callas la boca.

¿Se plantearía ir a Eurovisión?
Ni de coña. O sea, lo haría por las risas… Según lo que se planteara. Por hacer la petarda igual sí, pero no me lo tomaría en serio, y no creo que me quisieran.

¿Sería como el Chikilicuatre?
No, porque tampoco haría ese cuadro, pero no sería un Alfred.

¿Planea colaboraciones? Ahora es todo featuring
Sí, porque voy a sacar un disco de 12 canciones y no hay ninguna. Con alguien en plan que no tenga nada que ver conmigo. Que no sea, por ejemplo, Jimena y Amaia, un poco predecible.

La portada del álbum es un monstruo dibujado por usted.
A mí ver una foto tuya en la portada me tira para atrás. Siempre he sido de moñekos, de muñequitos. Colecciono trolls.

¿Cuál es su preferido?
Mi favorito me lo compré en París. Hay gente que invierte su dinero en drogas y alcohol, pues yo en muñecos, literalmente. Hasta mis padres me compran. Y tengo 22 años.

* Maquillaje y peluquería: Yurema Villa para Guerlain y Kérastase. Asistente de fotografía: Edy Pérez.

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Sobre la firma

Ana Fernández Abad
La editora de estilo de vida de S MODA está especializada en temas culturales y personajes de actualidad. Es licenciada en Periodismo por la Universidad de Navarra y ha escrito en medios como Diario 16, El Comercio o Descubrir el Arte.

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