_
_
_
_
_

Clara Grima, la matemática que quería ser Lola Flores, sabe que todo lo que nos rodea en la vida son números

Clara Grima estará estos meses de abril y mayo en los Caixaforum de toda España. Allí continuará intentando que entendamos que todo, empezando por esta pantalla en la que usted lee esto y terminando por la forma en la que lleva atados los cordones de las zapatillas, son matemáticas.

Clara Grima.
Clara Grima.

Llevamos un año hablando, día tras día, de matemáticas: tasa de incidencia, crecimiento exponencial, porcentajes, curvas… Esto confirma algo que Clara Grima (1971, Coria del Río, Sevilla), matemática y divulgadora, está empeñada en que entendamos. Esta idea es que las matemáticas nos rodean y afectan a todo: a nuestra manera de aprovechar una tela cuando se cose un vestido, a la serie que nos recomienda Netflix, a la supuesta influencia de los influencers y también al auge de los antivacunas. Aunque no lo sepamos, desde marzo de 2020, además, hablamos de ello: vivimos envueltos de matemáticas.

Clara Grima es, quizás, la matemática más mediática de España, aunque esto suene a oxímoron. A ella le gusta insistir, con su musical acento andaluz, en que “a todo el mundo le gustan las matemáticas, lo que pasa es que no lo saben”. Esta expresión la ha repetido en aulas, blogs, entrevistas, podcasts, cuentos infantiles, redes sociales, charlas TED y donde surja; en Gandía incluso hay un mural de la artista Flug con su rostro y su inconfundible pelo rojo. En un país en el que hay un cierto orgullo por no saber matemáticas, ella reivindica su belleza, su utilidad y su capacidad para mejorar el mundo. Y, sobre todo, su poder: la gente que domina el mundo lo hace con matemáticas o como a ella le gusta matizar: “se rodean de gente que sabe modelos matemáticos”. Es fácil encontrar nombres en el lado correcto y el incorrecto de esta historia.

Que todo son matemáticas lo ha venido demostrando esta sevillana en los últimos meses, en los que se ha recurrido a ella en medios de todo el mundo para intentar entender los mecanismos de reproducción del coronavirus. “Tras este año ya nadie nos va a preguntar qué tiene que ver las matemáticas con la salud” habla en la entrevista de Aprendemos Juntos, proyecto de educación del BBVA del que es una de las protagonistas. Ella se adelantó a toda la corriente de divulgación en torno al COVID en 2017. Fue entonces cuando publicó «Las matemáticas vigilan tu salud. Modelos sobre epidemias y vacunas», con Enrique F. Borja. Lo hizo para explicar, al hilo de un brote de sarampión, cómo funcionaban las epidemias y la importancia de la vacunación. Dos años antes, en 2015, había dado una conferencia en un evento de divulgación llamado Naukas llamada “Que te vacunes, coño”. Grima reconoció hace unas semanas en el programa de Radio El Respeto que ahora prefiere decir: “Vacúnate, por favor”. Ella ha acudido a distintos foros para hablar de cómo la matemática explica, entre otros muchos hechos que nos incumben hoy, que el riesgo de la Astra Zeneca se extienda más que sus beneficios o que el discurso antivacunas gane espacio.

La COVID y sus mecanismos de reproducción han sido los protagonistas de su discurso en el último año, pero Grima conecta con el público porque el suyo es un discurso en el que cabe todo: Trump, Juego de Tronos, Star Wars… Igual habla del virus como de las matemáticas aplicadas a la moda. Esta ciencia está detrás de la necesidad que tiene una empresa de optimizar los materiales de sus prendas y que no se desperdicie; si la tela es de cuadros, el problema se complica, porque tienen (o no) que encajar. En estos dilemas, constantes en cualquier fabricante de ropa entra la geometría. Las matemáticas están también está detrás de los tejidos técnicos, de esos plumas que se guardan en un bolsillo; también explican Shopify, una de las empresas más potentes de alojamiento de tiendas online, unas de las grandes resistentes en el último año. Es en esos temas en los que Grima brilla: cuando consigue convencer de manera simple y rotunda que nuestros días están llenos de matemáticas.

Clara Grima, que quería ser Lola Flores y, ahora también Rosalía, tiene una credencial tan extravagante que parece inventada. Ella fue parte del equipo que descubrió un objeto geométrico, el escutoide. El 27 de julio de 2018 Nature publicó el artículo “Scutoids are a geometrical solution to three-dimensional packing of epithelia” dando a conocer el hallazgo en todo el mundo. Este artículo escrito por Grima en El País, una semana después de ser publicado el descubrimiento explica cómo se descubrió el escutoide mirando las glándulas salivares de la mosca de la fruta y qué aplicaciones tiene. The New Yorker aumentó la fama de la figura escribiendo “Todos somos escutoides” Entonces se diseñaron hasta camisetas con escutoides que hoy siguen a la venta en algunas tiendas online. Fue en ese momento cuando el nombre esta matemática tan carismática comenzó a sonar.

Hasta que llegó a ese hito esta mujer que quería estudiar Filosofía, ya llevaba una carrera importante en Ciencia. Ella es Titular de Matemática Aplicada y Doctora en matemáticas por la Universidad de Sevilla, profesora de Matemáticas Aplicadas en la misma institución, y fue presidenta de la Comisión de Divulgación de la Real Sociedad Matemática Española (RSME). En 2018 fue nombrada miembro del jurado para el Premio Princesa de Asturias. Ha colaborado en la Ser, RNE, RTVE y medios generalistas y específicos. Es es autora de los libros Que las matemáticas te acompañen, Hasta el infinito y más allá y Las Matemáticas vigilan tu salud. También es artífice de un blog llamado “Mati y sus mateaventuras”, en el que acerca las matemáticas a los niños. Si escribimos su nombre en YouTube aparecen centenares de resultados de búsqueda y si queremos saber todos los premios recibidos solo tenemos que entrar en su web: claragrima.com

En un país con escasos referentes de mujeres científicas que tengan visibilidad más allá del entorno académico, Grima es una rara avis. Lo es por ser una matemática mediática, por su actividad en RRSS, sobre todo en Twitter, donde es espontánea y combativa. Lo es también y por su empeño en acercar esta ciencia a todas las personas, empezando por los más pequeños, que son quienes propulsaron su labor de investigadora y a los que sigue dedicando parte de su tiempo. Una de sus últimas cruzadas es la que denuncia la escasez de profesores y profesoras de matemáticas en Europa, donde hacen falta más de medio millón, y habla del grave problema que eso supone. También es una extravagancia por su frescura (igual comparte en Instagram cómo prepara un guiso de su pueblo que una charla en Perú), su capacidad de comunicación y por su pelo rojo.

Clara Grima estará estos meses de abril y mayo en los Caixaforum de toda España. Allí continuará intentando que entendamos que todo, empezando por esta pantalla en la que usted lee esto y terminando por la forma en la que lleva atados los cordones de las zapatillas, son matemáticas.

Regístrate gratis para seguir leyendo

Si tienes cuenta en EL PAÍS, puedes utilizarla para identificarte
_

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_