¿Pondrías a una rata el nombre de tu ex? Cuando el humor protagoniza San Valentín
El 14 de febrero es una fecha delicada para quienes tienen una relación complicada con sus exparejas. Una serie de zoológicos proponen una simbólica metamorfosis kafkiana repleta de humor negro para saciar la sed de venganza


“Lo único más poderoso que el odio es el amor”. Ese fue el mensaje con el que Bad Bunny cerró su actuación en la Super Bowl, una frase que conviene recordar cuando llega el día del año en el que se celebra el amor. San Valentín es un punzante recordatorio para quienes están solteros de que Cupido no ha tenido puntería, emergiendo entonces sentimientos de malestar que se acrecienta ante la comparación social que se ve magnificada por las muestras de amor que ese día llenan las redes sociales. Conscientes de que muchas personas lo pasan mal el Día de los enamorados, los zoológicos de Brookfield, Bronx y San Antonio ponen en marcha cada año su evento de recaudación de fondos “Cry me a cockroach” (Llora una Cucaracha). Se trata de una iniciativa que permite a los participantes poner el nombre de sus exparejas a una cucaracha, rata o verdura que después serán el alimento de uno de los animales residentes del zoológico. “Diseñado para mayores de 18 años, este evento de recaudación de fondos te invita a convertir lo que sientas en San Valentín en algo increíblemente significativo”.
“¡Hemos reducido los precios -5 dólares la cucaracha, 15 dólares la rata y 5 dólares la verdura- para ayudar con la venganza!”, aseguran. La donación, que contribuye a cuidar a los animales y proteger la vida silvestre, incluye una imagen y un vídeo para compartir en redes. “El amor es caro. La venganza, no”, dicen en su cuenta de Instagram al anunciar la iniciativa. Porque en tiempos de desamor al parecer no basta con poner en marcha una micro venganza, sino que es necesario visibilizarla.
“El humor es un mecanismo de defensa madura y una manera de transformar el dolor en algo manejable. Convertir a una ex pareja de manera simbólica en una cucaracha contribuye a tres aspectos psicológicamente muy interesantes. Primero, supone un reencuadre cognitivo. La ruptura pasa a convertirse en una historia bañada de ironía y el cerebro agradece cualquier narrativa que reduzca el drama. En segundo lugar, evoca la recuperación del poder. Y en tercer lugar está la descarga emocional que conlleva”, asegura Lara Ferreiro, psicóloga experta en relaciones de pareja.
Teresa Herrero, coach de gestión emocional, advierte que aunque esta iniciativa introduce un elemento lúdico que permite tomar distancia y bajar la carga dramática, en el caso de que pueda incitar a conectar con el odio o sentimientos negativos, puede ser contraproducente. “Estos actos no sustituyen el proceso de duelo —que necesita su tiempo—, pero sí pueden ofrecer un pequeño respiro. A veces, reírnos un poco de la situación es el primer paso para dejar de sentir que nos desborda. Ahora bien, la gestión emocional no consiste en evitar lo que duele, sino en aprender a atravesarlo. El humor puede ser una puerta de entrada, pero no un mecanismo de evasión permanente”, advierte.
Lara Ferreiro añade que estas acciones pueden ser nocivas para quienes estén en las fases del duelo del shock, la ira o la tristeza. “Puede emerger un resentimiento que prolonga el duelo y en psicología sabemos que lo contrario al amor no es el odio, sino la indiferencia. Al convertir al ex en una cucaracha, se le está dando un espacio mental importante. El mismo gesto puede ser catártico o regresivo, según el estado mental”, señala la autora de ¡Ni un capullo más!: El método definitivo para quererte y encontrar a tu pareja perfecta (Grijalbo, 2025).
No es extraño que cada año surjan propuestas parecidas en todo el mundo para que los que le guardan cierto rencor a sus ex parejas celebren el 14 de febrero con humor y para qué negarlo, con ganas de venganza. La asociación protectora de Fuenmayor, en La Rioja, promueve una ‘venganza con final feliz’ con su campaña ‘Anti San Valentín’. “Tu ex ya no va a cambiar, pero al menos, tú podrás ayudar a un animal que vive en la calle”, dice el lema de su propuesta. Al pagar 25 euros, ponen el nombre de la expareja de quien así lo desea a un gato castrado. Por su parte Domino’s Pizza propone este año celebrar San Solterín y San Valentín con ‘Fogón y cuenta nueva’, una iniciativa en la que la cadena invita clientes a deshacerse de los recuerdos de sus ex mientras disfrutan de pizza gratis durante los días 13 y 14 de febrero.
“Estas acciones, si se hacen desde el juego y el simbolismo, pueden ser una forma inofensiva de canalizar emociones que están ahí. El problema sería usarlo como combustible para seguir alimentando el enfado o mantener el foco puesto en el ex”, señala Herrero, que recalca que el duelo sano no consiste en vengarse ni en negar la rabia, sino en atravesarla y soltar. “La clave está en no quedarnos anclados en el victimismo ni en la narrativa de ‘me hicieron esto’. Estas propuestas pueden abrir la puerta a cambiar el significado del día y vivirlo de otra forma. No todo tiene que ser romanticismo idealizado. Puede ser humor, amigas, autocuidado, familia o simplemente, quitarle solemnidad a la fecha. La gestión emocional madura no consiste en negar la tristeza, sino en no castigarte por sentirla. Tampoco convertir esa tristeza en identidad”, dice Herrero.
Es entonces importante recordar que el enfado o la ira no tienen que llevar necesariamente a la venganza. Marta Marcos, psicóloga del Departamento de Salud del Vinalopó, explica que el deseo de venganza se genera a partir de “la necesidad de reparar el daño que una persona siente que ha sufrido. No es una estrategia adecuada para avanzar en la aceptación de la ruptura y dificultará hacer un cierre saludable del proceso de duelo”, asegura.
“En cualquier caso, si no has superado el duelo, no vayas al zoo. Antes ve a una buena terapeuta”, dice Ferreiro para terminar.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.








































