_
_
_
_

Rooney Mara: «No es mi intención ser la rara de la alfombra roja»

Es una de las favoritas de diseñadores y directores. Todos adoran su aspecto distante y enigmático. Pero en las distancias cortas, la actriz desmiente estereotipos. Ella impone sus normas.

Rooney Mara

En ocasiones, las apariencias engañan. Rooney Mara es el mejor ejemplo: no ha parado de trabajar desde que interpretó a la introvertida Lisbeth Salander de Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres. Dicho papel, junto a su afición por vestirse de negro, han hecho que su nombre siempre se mencione al lado de apelativos como fría y misteriosa. La actriz, sin embargo, es la primera en reírse de la imagen que otros tienen de ella. 2013 ha sido un buen año: es la nueva imagen de Downtown, la fragancia de Calvin Klein, y aún tiene tres estrenos pendientes: Efectos secundarios, la última película de Steven Soderbergh; la cinta independiente Ain’t Them Bodies Saints; y Her, lo nuevo de Spike Jonze. Pero esta neoyorquina de 28 años acaba de anunciar que se va a tomar un respiro ante la falta de buenos papeles femeninos. Hermana de la también actriz Kate Mara, ambas parecen competir por los mismos trabajos, aunque Rooney no ve las similitudes.

No son cosas mías. Acabo de hablar con su compañero de rodaje en Ain’t Them Bodies Saints, Casey Affleck, y lo primero que me ha dicho es que Rooney Mara es una mujer muy misteriosa.

¿Eso te ha dicho? Lo seré para él o para los demás, perono me considero una mujer misteriosa. Supongo que son los personajes que interpreto. Aunque son muy diferentes, cada uno a su manera está rodeado de un aura de misterio.

¿Y en lo personal? ¿También le va lo misterioso y retorcido?

¡Qué te puedo decir! ¡Seré la chica misteriosa y retorcida! (risas).

Al menos en la alfombra roja sus elecciones siempre son diferentes.

¿Lo son? La verdad es que no es mi intención ser la rara. Al revés, tengo la sensación de vestir siempre lo mismo.

¿No la asesora un diseñador?

No me paro mucho a pensar en el tema. Y sí, claro, cuento con la ayuda de un estilista, pero mantengo mi propia voz. Recuerdo que para Millennium quise vestir de negro y tuve que escuchar el discurso de que uno no viste de ese color en la alfombra roja porque nadie te hace caso. Pero me dio igual. Fui de negro. No quiero decir que me empeñe en llevar la contraria. Lo que deseo es ir cómoda y a mi gusto.

¿Y lejos de los flashes?

Desde niña, siempre he sido de las que les gusta disfrazarse. Combinar todo tipo de ropa, el vintage… pero me gusta vestir de negro porque es más fácil. Por mucho que me atraiga la moda, no pongo demasiada atención ni tiempo en lo que visto a diario.

¿Han variado sus gustos ahora que tiene más medios a su alcance?

Ha cambiado mi estilo. Y lo hará más. Tengo 28 años. Hay cosas que me puse de adolescente o a los 20 que me alegro de no seguir usando. No sé si soy yo la que ha crecido o es la moda.

¿Y con su hermana? ¿Intercambian ropa? ¿Comentan sus papeles? Todos coinciden en que son muy similares.

Claro que hablamos. Somos hermanas, ¿recuerdas? (risas). De nuestros altos y bajos, de nuestro trabajo, de moda. Pero como hermanas. Creo que somos muy diferentes. Ya que citaste antes a Casey Affleck, quizá puedas notar gestos similares a los de su hermano Ben, o la voz, pero en el resto no se parecen en nada. Yo siento lo mismo con Kate. Por supuesto que somos rivales. ¡Somos hermanas! Eso pasa en las mejores familias. Pero no tiene nada que ver con ser actriz.

¿Cómo lleva el peso de la fama?

Es una pregunta habitual en los últimos años. Nunca estás preparada para ese cambio llamado éxito, pero las cosas son mucho más graduales. Y yo me limito a vivir mi vida.

La actriz en los Angeles Film Festival Screening Of IFC Films

Getty

¿Cree que ha cambiado en estos últimos años?

No. Sigo estando igual de segura, o de insegura, con mi trabajo. Aunque espero haber mejorado, eso sí.

Fuera de lo profesional, ¿cuál es su fórmula para lograr desconectar?

Me gusta viajar, leer o ir al cine. Pero lo que hago en cuanto tengo tiempo es quedar con mi familia y mis amigos. En las películas te vuelcas intensamente en cada rodaje, te aíslas del mundo. Así que ahora me dedicaré a recuperar el tiempo perdido con los míos.

¿Algún destino memorable en su carné de viajes? 

Fui a Cannes este año y me lo imaginaba tan romántico y tranquilo que la verdad es que me desilusionó un poco, porque era frío y ventoso. Además de un revuelo. Un festival estupendo, no me entiendas mal. Pero nada del romanticismo que me esperaba.

¿Sigue colaborando con la ONG Uweza? 

Sí, pero eso no lo considero un hobby. Cuando voy a África no se trata de tomarme unas vacaciones, aunque tampoco lo vivo como un trabajo. Uweza es una organización activa en Kibera, Kenia. Allí tienen un club de chavales, chicos y chicas, a los que proporcionan programas escolares y tutores. Es un intento de erradicar la pobreza preparando a las nuevas generaciones.

Y más allá de las apariencias, lo que sí da siempre la impresión, dentro y fuera de la pantalla, es que usted es una mujer con las ideas claras. ¿Cómo se define? ¿Feminista? ¿Independiente? 

Si digo que no me veo feminista queda mal, ¿no? Porque no creo que lo sea. ¿Qué significa ser feminista en estos tiempos? Claro que tampoco dejo de serlo. Es muy difícil categorizar a alguien. Como dijo Jane Fonda, no sé si soy feminista, pero defiendo la igualdad de la mujer. Mis personajes son duros, pero también tienen sus puntos débiles. Por eso me interesan, porque tratan de superar sus limitaciones.

¿Considera que es ponerla en un aprieto pedirle que se desnude en papeles como el de Lisbeth en Millennium

No tengo ningún problema con los desnudos. Todos tenemos los mismos órganos. O bueno, la mitad de nosotros (risas). No creo que ninguno de mis desnudos haya sido gratuito, de lo contrario no habría decidido hacerlos. Siempre me han parecido necesarios para la historia que estaba contando y no tengo ningún reparo en mostrar mi cuerpo si esta es la razón.

¿Qué nos puede adelantar de la nueva entrega de la saga Millennium

Es la pregunta del millón y te aseguro que me gustaría poder responderla, pero no tengo ni idea. Espero que se lleve a cabo, aunque todavía no he recibido noticias. Lo cual tampoco es malo.

¿Formará parte de ella con o sin David Fincher como director?

Estoy obligada a hacerla por contrato, sea quien sea el director. Aunque yo espero que sea David. De todos modos, sé que si el proyecto sigue adelante cuidarán la película al máximo, así que no tendré por qué preocuparme. Pero insisto, si es David, mejor.

¿Por qué decidió dedicarse al cine? ¿Hubo algún director o alguna persona en concreto que la motivó para saltar a los escenarios o fue un sencillo contagio familiar? 

Admiro a mucha gente. Gena Rowlands, Katharine Hepburn, Audrey Hepburn, Vivien Leigh… no sé, muchas actrices. Y directores, por supuesto. Stanley Kubrick, John Cassavetes… autores detrás de las películas que amo. Pero sobre todo me gusta el cine, me gusta ir a verlo, hacerlo. Contar historias sobre personas que se sienten reales. Mi familia no tuvo nada que ver con esto. No hubo presión externa, ni a favor ni en contra. La única presión que existió fue propia. No es que quisiera ser actriz. Quise ser una buena actriz. Y esa es la única motivación que sigue existiendo en mi carrera.

Regístrate gratis para seguir leyendo

Si tienes cuenta en EL PAÍS, puedes utilizarla para identificarte
_

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_