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Por qué la vaselina Gal es inmortal: historia del petróleo rosa que sirve para todo

La carga nostálgica que encierra la vaselina perfumada más reconocible de las farmacias y perfumerías españolas, así como sus variadas formas de uso, han hecho de este sencillo producto un básico de la cosmética asequible.

Vaselina
Elena Muñoz

Los olores escondidos en la cotidianidad de un tiempo pasado son especialmente poderosos, y en este sentido la cosmética tiene mucho que decir. En especial, esos productos con historia que se utilizan de generación en generación y funcionan como un elemento cohesionador al crear recuerdos comunes entre las personas más dispares. Uno de los ejemplos más representativos en España es la vaselina perfumada de Gal. Antes de abrir la tapa e inhalar la fragancia que se desprende de ese pequeño tarro rosa salmón, es probable que nuestra pituitaria ya haya iniciado un viaje al pasado. Quizá por su carga nostálgica, este cosmético sigue siendo uno de los recurrentes en cualquier neceser. 

La vaselina, una invención casual

Detrás de esta emblemática vaselina está Perfumerías Gal, la empresa fundada por Salvador Echeandía Gal en 1889. El producto estrella de la compañía fue el famoso jabón de tocador Heno de Pravia, nacido a principios del siglo XX tras un paseo de su fundador por los campos asturianos. Si bien ese jabón perfumado fue y es su producto superventas, realmente se iniciaron en el sector con un cosmético muy diferente, el Petróleo Gal. Hoy en día este nombre horrorizaría a cualquier experto en marketing, pero en la época el oro negro era un reclamo poderoso. Se trataba de una loción a base de petróleo y esencias cítricas que prometía combatir la pérdida de cabello, por eso se comercializó primero entre hombres y después convenció a las mujeres que buscaban una melena lustrosa y brillante. Este precedente es relevante para conocer la historia de su vaselina perfumada, ya que el principal ingrediente de este cosmético es precisamente la parafina, un derivado del petróleo, además de la cera microcristalina, producida por el desengrase del petróleo en su proceso de refinamiento.

La vaselina como tal existía oficialmente desde 1872, año en el que el químico británico-estadounidense Robert Augustus Chesebrough la registró como nombre comercial. Su inventor la descubrió de forma casual al visitar una planta petrolífera en Pensilvania. Observó cómo los obreros de la planta utilizaban una sustancia gelatinosa adherida a las perforadoras como remedio para atenuar quemaduras y cicatrizar heridas. Tras experimentar a lo largo de varios años con el producto, bautizado como Petroleum Jelly, con el objetivo de mejorar su formulación, lo patentó bajo el nombre de vaselina (vaseline en inglés, el nombre con el que se comercializa). Se convirtió en un éxito de ventas en Estados Unidos y poco después dio el salto a Europa.

Un cosmético multiusos

La farmacéutica Mar Santamaría, de la plataforma PromoFarma, destaca la función multiusos de la vaselina como uno de sus puntos fuertes: “Se puede aplicar siempre que sea necesario para suavizar los labios, las zonas rugosas como los codos o nudillos, para nutrir las cutículas de las uñas… Su función principal es emoliente, es decir, suaviza y mantiene la hidratación en zonas de la piel con tendencia a sequedad o tirantez”. Otro factor a favor del bálsamo es su tiempo útil de uso. “Una vez abierto (si se conserva bien, lejos de fuentes de calor y humedad), tiene un periodo de validez bastante largo. Ante cualquier cambio significativo de textura, olor, aspecto… habrá que desecharlo porque puede haber perdido sus propiedades”, apuntan desde PromoFarma. 

En TikTok, las nuevas generaciones amantes del skincare han dado un nuevo uso a la vaselina a través del slugging, un método de rutina facial original de Corea que consiste en añadir una capa de vaselina en el rostro como paso final del ritual de belleza nocturna, un gesto desaprobado por los expertos. Como cualquier cosmético, la vaselina también tiene su lado negativo y algunas voces señalan que puede resultar oclusiva. Guillermo Martín, el farmacéutico detrás de @farmacia_enfurecida, señala otra contraindicación: “Al ser grasa no está recomendada para el acné, ya que puede empeorar los brotes, tampoco en el caso de tener dermatitis o piel sensible”.

El poder del “boca a boca”

En el caso de la vaselina neutra de Gal, su particularidad reside en su reconocible aroma. Con la experiencia adquirida tras lanzar a la venta el jabón de tocador perfumado a comienzos de 1900, la empresa fundada por Salvador Echandía volvió a probar suerte décadas después. Al añadir una suave fragancia a su nuevo bálsamo, inodoro en su formato original, acertaron una vez más. 

Cuando la vaselina perfumada de Perfumerías Gal llegó a las tiendas, la marca ya gozaba de un reconocido prestigio. La empresa cosmética, en la actualidad propiedad del grupo Puig, ha sido caso de estudio por sus innovadoras estrategias publicitarias y de marketing, algo desconocido en la España de comienzos del siglo XX. Sin embargo, a diferencia de las intensas y recordadas campañas publicitarias con las que se dio a conocer primero el Petróleo Gal y posteriormente Heno de Pravia, en el caso de su bálsamo perfumado no se diseñó ninguna campaña comercial de gran calado. Fue suficiente poner el logo de la empresa en la tapa para convencer a la gente de comprarla. Una vez que este cosmético llegó a los hogares españoles, nunca los abandonó. 

En opinión de Guillermo Martín, el “boca a boca” también ha sido determinante para el éxito de este producto a lo largo de los años. “Más allá de su calidad y precio competitivo, creo que es importante el factor “generación en generación”. Es una vaselina que ha funcionado bien siempre y es muy conocida, muy de andar por casa”, comenta el farmacéutico y divulgador. 

La vaselina de Gal logró hacerse con el mercado con relativa facilidad, pero lo cierto es que no era la única vaselina que existía en España, ni mucho menos la primera de ellas. Uno de los ejemplos más antiguos lo encontramos en los Laboratorios Calduch de Castellón, donde comercializaron desde 1916 su Dermo Suavina, una vaselina que se empezó a vender de manera local en Villarreal desde finales del siglo XIX y que sigue vigente a día de hoy, también con una marcada estética retro. 

Explotar el espíritu “vintage”

Las plataformas de venta de segunda mano están repletas de rarezas vintage, entre las que no faltan los diseños originales de Perfumerías Gal, algunos de ellos con más de un siglo de historia. Indagando en la red se pueden encontrar igualmente algunos de los tarros primigenios de su icónica vaselina perfumada, presentada en un envase metalizado de color verde. La forma redondeada, sin vértices, resultaba muy adecuada cuando se trataba de aprovechar los últimos restos de producto. 

La estética del envase actual, con su característico color rosa salmón y sus letras doradas, tiene una apariencia retro que nos lleva a pensar que podría tratarse del diseño original, pero no es así. Lo único que se mantiene respecto al bálsamo de siempre, desde el punto de vista del diseño, es su formato circular. Y el nombre completo, “vaselina neutra perfumada”. En la vaselina disponible hoy en las perfumerías, la parte central, la más visible, está reservada para la marca “Gal”, un reclamo para nostálgicos. Además del tamaño pequeño de 13ml hay una opción de 40ml para los fans más acérrimos.

La edad dorada de Perfumerías Gal se remonta a la primera mitad del siglo pasado, por eso no es de extrañar que el embalaje de sus productos estrella refuerce esa apariencia vintage, una manera visual e inmediata de conectar con su historia. Esta voluntad de mantener la esencia original a través del envase es una práctica habitual en las casas cosméticas con mayor historia, pero también una apuesta recurrente en las marcas de reciente creación, cuyos departamentos de diseño se esfuerzan por crear envases que parecen sacados de otro siglo. 

Siguiendo esta tendencia, hace unos años Gal amplió sus propuestas con una colección de bálsamos perfumados bautizada como Gal Collection. Para ello, recuperaron el envase metalizado del tarro original e hicieron un guiño a sus famosos anuncios al crear un diseño de inspiración art-decó con una mujer como protagonista en la tapa del tarro. El packaging variaba su color en función del aroma. La buena acogida de esta versión actualizada llevó a la empresa a multiplicar las opciones con una larga lista de olores que siguen a la venta actualmente: vainilla, naranja, violeta, grosellas…

Un público fiel

La proliferación de marcas cosméticas asequibles se ha traducido en los últimos años en una competencia agresiva. Aun así, dentro de la categoría de vaselinas perfumadas, la de Gal sigue siendo un referente. En el marketplace de PromoFarma, representa “un 2% de las ventas, dentro de la misma categoría que la engloba. Este porcentaje de ventas fue igual en 2021 que en lo que llevamos de 2022, por lo que parece que el público que la compra, se mantiene fiel a ella”, explican desde la plataforma. Sin inversión publicitaria la fidelidad no siempre es fácil de mantener. La vaselina “rosa” de Gal combate el riesgo de ser olvidada gracias a una poderosa herramienta, su carga nostálgica, reforzada por un característico olor que algunas usuarias de foros de belleza se afanan en encontrar en forma de perfume. Quizá en un futuro la vaselina de Gal adquiera nuevas formas, hasta entonces este bálsamo sigue siendo el rey de la cosmética retro con sello español.

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