NAUFRAGIOS

Un segundo cuerpo a la deriva del ‘Rúa Mar’ lleva a centrar la búsqueda cerca de la costa de Cádiz

El cadáver de un marinero ha aparecido en Tarifa en una zona dentro del radio de dispersión del naufragio ocurrido en aguas cercanas a Marruecos

La embarcación de Salvamento Marítimo llega este lunes al puerto de Tarifa (Cádiz) con el cadáver del patrón del 'Rúa Mar'.EFE (A.Carrasco Ragel) Vídeo: ATLAS (atlas)

Las aguas del Estrecho de Gibraltar han escupido este martes el segundo cadáver de los marineros que viajaban a bordo del pesquero gaditano Rúa Mar, desparecido en la madrugada del pasado jueves a 28 millas del cabo Espartel, cerca de Marruecos. Cuatro tripulantes continúan desaparecidos, mientras que las labores de búsqueda del barco bajo el mar han sufrido un nuevo revés que ha obligado a volver al punto de partida.

El cuerpo de Óscar Maquera, marinero y guardián del barco de 44 años, ha sido localizado la mañana de este martes por un pescador en una zona de costa escarpada en Punta Oliveros, un paraje de Tarifa en dirección a Algeciras. Su localización coincide con la deriva que los especialistas en la búsqueda del barco palangrero ya marcaron como zona de dispersión de posibles restos que surgieran del naufragio, principal hipótesis con la que ya se trabaja como fatal destino del Rúa Mar.

La madrugada del pasado jueves se perdió la pista del palangrero, después de que partiese del puerto de Barbate con seis tripulantes a bordo, todos vecinos de Algeciras. La radiobaliza del barco comenzó a emitir señales, aproximadamente, a la una de la mañana en aguas del caladero marroquí después de que se separase del barco de forma automática al detectar la presión del agua. El dispositivo apareció a 28 millas del cabo Espartel, en una zona donde suelen faenar pescadores españoles. Hasta el domingo no se localizaron cerca de la costa española restos de unos bidones y de las dos cápsulas que contienen las balsas salvavidas, separadas de la embarcación de forma autónoma, pero sin llegar a ser abiertas de forma manual.

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Maquera es el segundo fallecido confirmado, después de que este lunes se localizase el cadáver de Javier Maza, patrón del barco, hermano de otro desaparecido. El marinero tenía nacionalidad hispano-peruana y vivía en el barco como guardián cuando el palangrero estaba amarrado a tierra. “Son personas tremendamente humildes”, según ha explicado con voz apesadumbrada José Ignacio Landaluce, alcalde Algeciras.

La localización del cuerpo de este martes ha llevado a la Guardia Civil y Salvamento Marítimo a “intensificar la búsqueda en la costa”, según ha puntualizado el subdelegado del Gobierno, José Pacheco, en previsión de que puedan aparecer más cadáveres de tripulantes o restos del Rúa Mar. Medios aéreos, marítimos y terrestres se afanan en esta tarea durante las horas de sol, mientras que la investigación también avanza para intentar localizar el barco y averiguar las circunstancias del previsible hundimiento.

Los trabajos submarinos han vivido un importante revés, después de la euforia que supuso la localización de una mancha de fuel y de que el buque de la Armada Española Tofiño localizase un eco de un barco en una zona a 330 metros de profundidad cercana a dicho afloramiento de combustible. Hasta la zona se trasladó el buque de Salvamento Concepción Arenal equipado con un sonar y un ROV o robot no tripulado que acabaron por descartar que la señal fuese el palangrero hundido. Eso ha hecho que las pesquisas vuelvan al punto de origen de la radiobaliza, donde la profundidad del lecho marino se sitúa a 500 metros.

“Hay dos puntos de trabajo, el de la radiobaliza y el afloramiento de fuel. Si esa mancha está ahí es porque o se ha movido un barco antiguo, hay uno nuevo o han limpiado los fondos del barco en la zona”, sentencia uno de los investigadores. La localización del Rúa Mar es clave para poder localizar el resto de desaparecidos. Sin embargo, si el mar siguiese devolviendo cadáveres “la Comisión de Investigación de Accidentes Marinos dirá si es necesario que siga buscando el barco o no”, ha apuntado Pacheco.

El palangrero, de 14 metros de eslora y casco de hierro, también podrá aportar detalles del supuesto naufragio. La madrugada en la que desapareció soplaba viento fuerza cinco en dirección sur. “No es un viento muy fuerte para lo que están acostumbrados”, asegura un patrón de la zona que, con todo, ese día no salió a navegar. De momento, la hipótesis es que un suceso rápido hizo hundir la embarcación en muy pocos minutos. “Debieron producirse un cúmulo de circunstancias porque el patrón era muy experimentado”, apunta el mismo armador.

El suceso pudo ser tan sorpresivo que a la tripulación no le dio tiempo a abrir las balsas, lanzar mensajes de SOS o, en el caso de algunos de ellos, a salir a cubierta si estaban descansando. Esta teoría se afianza con el hallazgo de los dos cadáveres sin chalecos salvavidas. De momento, la primera inspección del cadáver de Maza ha confirmado que “no tiene indicios de sufrimiento” ni “nada raro”, según han apuntado fuentes cercanas a la investigación que han preferido no aportar más detalles, dado que las pesquisas están declaradas secretas por orden judicial.

Entretanto, en la sede de la Federación Andaluza de Asociaciones Pesqueras (Faape) en el puerto de Algeciras las familias de los otros cuatro desaparecidos han pasado este martes a la espera de noticias. El miércoles está previsto el funeral de Javier Maza en una parroquia de Algeciras, ciudad que ya lleva decretados dos días de luto oficial. “No hay nada más angustioso que no aparezcan, ojalá la espera termine pronto”, ha zanjado Landaluce.

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