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Imágenes de una vida rota por ETA

El homenaje a Gregorio Ordóñez a los 25 años de su asesinato reúne a Urkullu, Aznar y la actual cúpula del PP

Ana Iribar, mujer del concejal popular asesinado por ETA Gregorio Ordoñez, en el recorrido de la exposición sobre su marido este jueves. En vídeo, homenaje de la Fundación Gregorio Ordóñez al político asesinado.

El 23 de enero de 1995, un comando de ETA asesinó de un tiro en la nuca al concejal del PP en San Sebastián Gregorio Ordóñez mientras comía en el bar La Cepa. Ordóñez era una figura emergente en la política vasca y se había enfrentado a cara descubierta al entramado etarra. La organización terrorista había lanzado poco antes la llamada estrategia de “socialización del sufrimiento”, que convertía en posibles objetivos a cualquiera de sus enemigos políticos. Ordóñez fue una las primeras víctimas de una escalada sangrienta que incluyó también, a los dos años, al concejal popular de Ermua (Bizkaia) Miguel Ángel Blanco.

Un cuarto de siglo después de aquel asesinato que provocó una enorme conmoción política y social, el palacio de Miramar de la ciudad que el concejal Ordóñez aspiraba a dirigir acoge una exposición que reúne tanto objetos personales como fotografías del entierro y de los homenajes que se le realizaron después de que el etarra Francisco Javier García Gaztelu, Txapote, junto a otros dos terroristas, Juan Ramón Carasatorre y Valentín Lasarte, lo matara por la espalda. El homenaje reunió ayer a exdirigentes del PP como José María Aznar y Jaime Mayor Oreja con la actual cúpula del partido y el lehendakari Iñigo Urkullu.

Ana Iríbar, viuda del asesinado, recordó que el político “rompió moldes y despertó admiración, cariño y respeto tanto en compañeros como en rivales”. Visiblemente emocionada y en presencia de su hijo, que tenía entonces 14 meses, Iríbar criticó a los actuales gobernantes porque “se alejan mucho de los principios que defendía Gregorio”. “Los herederos de los violentos a quienes él quería aislar social y políticamente ahora ocupan escaños y Ayuntamientos”, lamentó, antes de zanjar que “el nacionalismo radical se ha afianzado en el corazón de España”, en referencia a la presencia de EH Bildu en el Congreso de los Diputados.

Sus palabras precedieron a un recorrido por los expositores, que mostraban primeras páginas de periódicos de aquellos días, fotografías, cartas o una bala que le enviaron como advertencia a su despacho en el Ayuntamiento. Además de Urkullu, asistió el alcalde donostiarra, Eneko Goia, también del PNV. Aznar alabó la figura de Ordóñez y pidió que sirva como “faro y guía en estos difíciles momentos en los que están en juego la vida, la libertad o el destino de países y naciones”.
El actual líder del PP, Pablo Casado, recordó que Ordóñez había sido el más votado en San Sebastián en las elecciones europeas previas al atentado y que tenía posibilidades de hacerse con la alcaldía donostiarra. “A Goyo lo mataron por ser del PP, pero también mataron a concejales del PSOE, de UPN y a cualquiera que molestara en un proyecto totalitario”, recordó.

El de San Sebastián no fue el único acto de recuerdo a Ordóñez, algunos improvisados, como el minuto de silencio en su recuerdo que guardó el Parlamento navarro a iniciativa del diputado de Navarra Suma José Suárez. Todos los diputados, incluidos los de EH Bildu, se pusieron en pie y se adhirieron a la iniciativa.

En el acto de San Sebastián no estuvo ausente la controversia política. Casado abundó en las críticas que viene repitiendo últimamente por el protagonismo político de EH Bildu y sus contactos con los socialistas. El líder del PP pidió que los miembros de la izquierda abertzale “no puedan ser interlocutores políticos, ni puedan poner Gobiernos ni hacer Presupuestos en comunidades tan cercanas como en Navarra”.

Casado y otros dirigentes de su partido criticaron también la política de acercamiento de presos de ETA a Euskadi. Y a pesar de la presencia de Urkullu en el acto, el presidente del PP no se privó de criticarle por pedir que los 200 reclusos de la organización terrorista cumplan sus penas en cárceles vascas. “Ni se han arrepentido ni han pedido perdón a las víctimas”, alegó Casado.

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