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Pedro Sánchez se verá con Torra en Barcelona y espera tener Presupuestos en verano

El presidente califica el veto parental de "un problema inventado por la ultraderecha"

Pedro Sánchez y Quim Torra, durante una reunión en Barcelona en 2018. En vídeo, Pedro Sánchez, con Carlos Franganillo y Ana Blanco durante la entrevista de este martes por la noche en RTVE.

Pedro Sánchez ya tiene fecha y lugar para su entrevista con Quim Torra, que abrirá paso a la mesa de Gobiernos pactada con ERC para desbloquear la investidura: será la primera semana de febrero y en Barcelona, todo un gesto. Como hizo en diciembre cuando llamó a Torra pero también a los demás presidentes autonómicos, Sánchez envolverá la decisión para evitar polémicas: visitará a los jefes de todos los Ejecutivos regionales, en una ronda inédita. En una entrevista en Televisión Española, aseguró además que espera tener Presupuestos en verano.

El comienzo de la entrevista que emitió TVE en la noche del lunes, la primera que concede el presidente desde la investidura, no podía resultar más elocuente. Una a una, desfilaban imágenes de intervenciones anteriores en las que Sánchez recalcaba que no hablaría con Torra, que el gran problema para un Gobierno de coalición era la presencia de Pablo Iglesias o que resultaba inviable tener a Unidas Podemos en La Moncloa por su posición sobre Cataluña. Con mirada impertérrita, Sánchez aguantó el tipo y explicó por qué ha dado un giro de 180 grados en muchos de sus postulados, incluida la posición sobre la crisis catalana. “En política, la realidad está por delante de los deseos. Y la realidad la fijan los ciudadanos. Ellos hablaron en las elecciones y dijeron que querían una coalición progresista. Así lo entendí y lo acepté; ojalá otros lo hicieran y no bloquearan”, dijo en referencia al PP, al que atacó en varias ocasiones por su posición dura y por entregarse, a su entender, a la extrema derecha.

Sánchez aseguró que ahora sí puede verse con el president —en campaña rechazó incluso contestarle al teléfono— porque la situación está más calmada, y Torra lo exige como un paso previo antes de empezar la mesa de Gobiernos, que se va a retrasar. “Hemos acordado con ERC una comisión bilateral entre Gobiernos que es perfectamente constitucional para resolver esta crisis política. Somos conscientes de que existen hondas diferencias: ellos defienden la autodeterminación, nosotros el autogobierno. Queremos votar un acuerdo, no un desacuerdo, como sucede en un referéndum”, insistió.

Esa mesa resulta clave para que ERC se abstenga sobre los Presupuestos y permita su tramitación. De momento, el presidente retrasa algo el calendario. El Ejecutivo confiaba hasta ahora en tener las cuentas aprobadas en junio, como hizo Mariano Rajoy en 2018. Sánchez lo fio el lunes a “antes de que termine el verano”, esto es, en septiembre. Se perdería así más de medio año del efecto de las subidas de impuestos, por ejemplo.

Conferencia de presidentes

“Quiero ir al encuentro de todos los presidentes autonómicos. Seré yo esta vez quien vaya a las sedes de los Gobiernos. Esta legislatura tiene que ser la del consenso”, recalcó. Nunca un jefe del Ejecutivo ha recorrido de esa forma todas las comunidades. Además, prometió convocar una conferencia de presidentes anual.

Sánchez mostró en todo momento sintonía con Iglesias y aseguró que el Gobierno “respalda” las palabras de su vicepresidente segundo, quien sostuvo en otra entrevista televisiva que algunas decisiones de los jueces europeos sobre el procés han supuesto una “humillación” para la justicia española. Aun así, reclamó al independentismo que “haga autocrítica de lo que ha pasado desde 2006, porque como ha dicho [Josep Lluís] Trapero [exjefe de los Mossos, durante su declaración judicial de este lunes], la unilateralidad fue una irresponsabilidad”.

Reprochó al PP que la crisis catalana haya llegado a este Gobierno “heredada por la inacción” de Rajoy y se quejó de que, pese a ello, no haya tenido ninguna ayuda de los populares. Sánchez insistió en sacar esa crisis de los tribunales, aunque enfatizó que siempre cumplirá y hará cumplir la ley. “No podemos situarnos los políticos detrás del Tribunal Supremo. Ha habido una dejación de funciones, un fracaso de la política”, remató. El presidente dejó en el aire la posibilidad de abordar una reforma legal para los delitos de rebelión y sedición: “No tenemos delitos homologables con otros países europeos. Pero eso corresponde al Parlamento”.

También defendió el nombramiento de Dolores Delgado como fiscal general del Estado por su currículo “impecable” y garantizó que respetará la autonomía de los fiscales. Sánchez se quejó ampliamente de la oposición del PP: “Cuando gobierna el PSOE, siempre hay bronca, crispación. La derecha tiene un problema y es que no asume el resultado electoral. Llevan mal perder; ha pasado estos 40 años de democracia”.

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